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Cambio climático en las ciudades: promoviendo acciones alineadas a nivel nacional

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La población urbana crece rápidamente y las decisiones que toman los gobiernos locales en el día de hoy respecto a la gestión de sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) tendrán un impacto directo en el bienestar sanitario y económico a largo plazo de sus ciudades. Las acciones contra el cambio climático a nivel local son cruciales. Sin embargo, la mayoría de las ciudades en países de ingreso bajo y medio aún deben incorporar estrategias de bajo carbono a sus procesos de planeamiento. Más aún, muchas de las ciudades que se encuentran elaborando planes locales de acción contra el cambio climático aún tienen que alinear sus estrategias a los compromisos que sus propios gobiernos nacionales establecieron a través del histórico Acuerdo de París.

Por fortuna, en América Latina muchas ciudades están ansiosas por comenzar el recorrido hacia un futuro bajo en carbono. A nivel nacional, los gobiernos de la región han dado señales claras respecto a su compromiso con la acción contra el cambio climático a través de las acciones específicas y objetivos a los que se comprometieron en sus Contribuciones establecidas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés). Las ciudades están listas para actuar y ayudar a sus gobiernos —y el mundo— a cumplir sus compromisos climáticos.

El camino hacia la alineación y coordinación de las acciones contra el cambio climático no siempre es fácil. En Argentina, por ejemplo, el gobierno nacional y varios gobiernos locales han estado utilizando diferentes metodologías para calcular las emisiones que producen sus actividades residenciales y de negocios, dificultando la comparación y seguimiento del avance hacia sus objetivos. El Protocolo Global para Inventarios de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero a Nivel Comunitario (GPC, por sus siglas en inglés), el principal marco normativo para contabilizar y dar parte de las emisiones urbanas de GEI, soluciona este problema. El GPC estandariza la forma en que los datos se recopilan, analizan e informan a nivel global y, mediante su uso, las ciudades pueden ser consecuentes en la forma en que informan sus emisiones, así como agrupar sus inventarios de emisiones a escala nacional de manera fluida.  En Argentina, el gobierno nacional recientemente adoptó el GPC para su uso por parte de ciudades argentinas, a fin de que puedan elaborar y recopilar inventarios de manera uniforme.

El Banco Mundial respalda el desarrollo de capacidades en las ciudades para que estén preparadas para tomar acciones contra el cambio climático urbanas que contribuyan a los compromisos nacionales. En septiembre, la Ciudad de Buenos Aires rebosaba de energía mientras funcionarios públicos de la región intercambiaban ideas con funcionarios públicos nacionales y entre ellos en torno al futuro bajo en carbono de sus ciudades. Los debates tuvieron lugar en un taller de planeamiento de acciones contra el cambio climático dirigido por el Banco Mundial y organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación Argentina y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación Argentina, con apoyo financiero del Fideicomiso Coreano para el Crecimiento Verde. A la capacitación asistieron 27 funcionarios nacionales y locales de los departamentos de medio ambiente y planeamiento de 17 ciudades de Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y Brasil. Los municipios argentinos participantes abarcan prácticamente el 30% de la población del país.

El taller ofreció algunas enseñanzas clave respecto a cómo acelerar acciones contra el cambio climático urbanas:
  1. Poner a las personas correctas en los lugares correctos, juntos. El Banco Mundial convocó a ciudades y gobiernos nacionales de América Latina a iniciar un diálogo constante sobre acciones contra el cambio climático. El taller comenzó con una mesa redonda introductoria sobre resiliencia urbana, que contó con panelistas del Banco Mundial y gobiernos municipales (Buenos Aires, Santa Fe, Santiago de Chile).  Los participantes dieron consejos sobre cómo lograr que las ciudades estén preparadas ante desastres naturales y el crecimiento urbano, compartiendo sugerencias sobre los diferentes papeles que las ciudades y los gobiernos nacionales pueden jugar en la acción contra el cambio climático.
  2.  Tener una metodología coherente es la base del entendimiento y el intercambio de datos. El programa Organizador del Clima en las Ciudades (CCP), puesto en marcha en octubre de 2017, busca abordar el déficit de capacidades a nivel global proporcionando una capacitación rigurosa y credenciales profesionales conectadas al planeamiento climático a nivel local. El primer módulo del CCP, el Inventario de GEI Urbanos, capacita a las partes interesadas en el proceso de creación de un inventario de emisiones de GEI a nivel ciudad y alineado al GPC, desde la etapa de planeamiento inicial hasta el informe de resultados. Esta práctica contable informa de manera directa al proceso de planeamiento de acciones contra el cambio climático de una ciudad. 
  3. Lo que importa es lo que uno hace con esos datos: la herramienta CURB ayuda a las ciudades a transformar los datos locales en planes documentados que puedan ser comparables y contrastados con hipótesis sobre las NDC nacionales. La Herramienta CURB es una herramienta de planeamiento de hipótesis basadas en datos. Ayuda a todas las ciudades —más allá de cuántos datos o capacidades tengan— a identificar y comparar inversiones verdes para así elaborar planes de acción contra el cambio climático que sean ambiciosos, alcanzables y rentables.
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