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Las aspiraciones de un padre o madre pueden cambiar el futuro de sus niños

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Estudiante en Nicaragua. Cynthia Flores Mora/Banco Mundial

Estudiante en Nicaragua. Cynthia Flores Mora/Banco Mundial


Una fábula de mi país cuenta que dos cangrejos están caminando sobre la arena. "Niño", dice la madre, "caminas muy desgarbado. Debes aprender a caminar recto sin girar de lado a lado". "Sí, madre", dijo el joven cangrejo, "usted dé el ejemplo y yo le seguiré".
 
En la semana del Día Internacional del Niño, me gustaría contarles sobre una iniciativa que realmente ha logrado generar cambios a largo plazo a favor de los niños de Nicaragua a través de líderes y su impacto a otros.

Hace unos años, el gobierno nicaragüense creó un programa piloto de un año para los hogares agrícolas afectados por una grave sequía. A corto plazo, el programa buscaba ayudar a las familias a hacer frente a las necesidades inmediatas dándoles transferencias de efectivo. Más a largo plazo, buscaba mejorar las oportunidades de ingresos y la diversificación. 

Para verificar los efectos del programa, se separaron los hogares en 4 grupos. El primero fue el grupo de control. El segundo grupo recibió una transferencia monetaria condicionada (TMC) a cambio de que los niños del hogar asistieran a la escuela primaria y a chequeos regulares de salud. El tercero recibió la transferencia más una beca para acudir a una capacitación vocacional. Y el cuarto grupo recibió la transferencia y una subvención adicional para desarrollar un negocio no agrícola. En su mayoría, los beneficiarios directos de este programa fueron mujeres.

En un estudio anterior que hice junto con Karen Macours, descubrimos que dicho programa de transferencias funcionó muy bien para mejorar los resultados en nutrición y educación de los niños que fueron parte de él. Como explicamos en el estudio, los líderes locales también fueron beneficiados por el programa y, curiosamente, vimos que las familias que habían estado expuestas a interactuar con mujeres líderes dentro de su comunidad mostraban aún mayores impactos. De hecho, dichas líderes sirvieron de ejemplo para otros beneficiarios.

 

Pero, ¿qué hay del impacto del programa cuando termina? ¿Los padres continuarían invirtiendo en salud y educación para sus hijos?

Increíblemente, dos años después de que cesaron las transferencias, los antiguos beneficiarios de la subvención adicional que viven en la proximidad de mujeres líderes todavía muestran inversiones significativamente mayores en educación y nutrición de sus hijos. De hecho, ¡los efectos son tan altos como durante el programa!

Por el contrario, no encontramos ningún efecto sostenible entre los beneficiarios que solo obtuvieron la transferencia tradicional. Lo que parece explicar esto es que los padres beneficiarios de la subvención adicional tienen mayores aspiraciones y expectativas. Por ejemplo, los hogares de este grupo tienen 20 puntos porcentuales más de probabilidades de aspirar a ver a sus hijos en una carrera profesional.

¿Por qué estos resultados son tan relevantes para el diseño de programas y la elaboración de políticas?

Un aspecto crucial de por qué este programa continuó siendo exitoso es que combinó dos elementos: recursos y aspiraciones. Como muestran los resultados, las transferencias de dinero por sí solas no fueron suficientes para sostener los impactos a corto plazo una vez que finalizó el programa. Por otro lado, el programa habría fracasado desde el principio si hubiera dejado a los beneficiarios con grandes sueños pero sin recursos (lea aquí sobre el fracaso de la aspiración).

 

Como muestran los resultados, las interacciones de los participantes del programa con mujeres líderes que sirvieron de ejemplo motivando y alentando a otros beneficiarios, fue un vehículo clave para el cambio.  Eso, sumado a los recursos, parecen haber sido los impulsores clave para tener impactos sostenibles una vez que terminaron las transferencias.

La sostenibilidad de las intervenciones a corto plazo puede depender de si logran cambiar las actitudes de los hogares hacia el futuro y las normas sociales relacionadas. Nuestra evidencia apunta al hecho de que el diseño de programas que facilitan y fomentan las interacciones sociales con gente con mayores aspiraciones puede generar cambios en las actitudes de esos padres y, por ende, contar en un futuro con niños más sanos y con mayor educación.

¿Conoces algún proyecto que beneficie a los niños en el largo plazo? ¿Sabes de otros programas en América Latina que utilicen las ciencias conductuales para el desarrollo? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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