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Por qué las ciudades importan para el sistema global de alimentación

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La Paz, Bolivia. Photo by Andy Shuai Liu / World Bank

La semana pasada fui parte de la delegación del Banco Mundial en la Conferencia Habitat III en Quito, reflexionando sobre el futuro de las ciudades y participando en un panel sobre seguridad alimentaria. Mientras estaba allí, no pude evitar de recordar la historia de Wara, una mujer indígena aymara, una de los 8 hijos de una familia rural pobre del Altiplano boliviano. La pobreza la forzó a migrar a la ciudad cuando era joven.

Viviendo en La Paz, Wara ha estado trabajando por décadas como nanny en hogares. Ella tiene tres hijos ya jóvenes. El mayor tiene sobrepeso y ya ha tenido varios problemas de salud. Él trabaja ocasionalmente con su padre en la construcción de casas. Los otros hijos todavía están en el colegio y Wara espera que con educación ellos podrán conseguir un buen trabajo en el futuro.

De acuerdo a las estadísticas, Wara ya no es pobre. En realidad, Wara y su familia están mejor en comparación con sus modestos orígenes. Sin embargo, la verdad es que ella es vulnerable y puede rápidamente caer de nuevo en la pobreza y el hambre.

Como en la mayoría de las familias aymaras, el esposo de Wara es quien administra el dinero, incluyendo los ingresos de ella, pero es Wara quien se ocupa de la alimentación de la familia. Cada sábado. Su esposo le pasa dinero para que consiga comida para la semana. Ella se levanta muy temprano para ir a uno de los cuatro grandes mercados de La Paz para comprar productos básicos como papa, hortalizas frescas, arroz, azúcar y aceite, entre otros.

En el mercado, Wara no siempre encuentra lo que necesita. Frecuentemente, factores climáticos o de logística complican la entrega de alimentos a la ciudad. Cuando esto ocurre, los productos perecibles llegan en malas condiciones o con menor calidad, y muchos productos son simplemente eliminados.

La historia de Wara ilustra algunos de los desafíos presentes y futuros del sistema de alimentación.

En las décadas que vienen, el mundo verá al menos 200 millones de personas como Wara, buscando una mejor vida en ciudades. Al 2050, 6 mil millones de personas estarán viviendo en áreas urbanas. Si el sistema global de alimentación ha de alimentar al mundo, seguridad alimentaria y nutrición en ciudades va a pasar a ser más y más importante. Desde mi perspectiva veo, al menos, tres implicancias mayores para la agenda de desarrollo urbano. La semana pasada seguridad alimentaria y nutrición fueron parte de la discusión en la conferencia Habitat III en Quito.

Primero, tanto a nivel nacional como subnacional la política sobre alimentación debería pasar a ser una parte integral de la política de desarrollo urbano. La combinación de los efectos de la urbanización y los cambios sociales que se derivan de ella, y el stress en los recursos naturales, hace necesario un diálogo sobre política de alimentación urbana más robusto. El enorme volumen de alimentos consumido en las ciudades se traduce en un inmenso desafío logístico para el abastecimiento del día a día. Grandes inversiones privadas y públicas son necesarias para asegurar la provisión continua. Abordar seguridad alimentaria y nutrición en ciudades requiere un involucramiento a diferentes niveles, desde el nivel de vecindario hasta el de la región. Es crítico abordar las cadenas de abastecimiento  que conectan a los productores con los mercados urbanos, con sus implicancias en transporte y logística, almacenamiento, inocuidad, y otros.

Segundo, en el Banco Mundial, creemos firmemente que para alimentar al mundo necesitamos mejorar sustancialmente la eficiencia en el abastecimiento de alimentos en áreas urbanas. El hecho que perdemos o eliminamos más de 30% de todos los alimentos es un tema de mucha preocupación para nosotros. Este nivel de pérdidas es inaceptable en un mundo con 800 millones de gente con hambre: es un problema moral y ético. Es también una pérdida de dinero: $1 trillón por año, globalmente. En cada cadena de abastecimiento se deberían medir las pérdidas desde el campo hasta el consumidor final para poder identificar las áreas o segmentos donde se pueden minimizar o eliminar las pérdidas. Los gobiernos locales deberían involucrarse en este proceso, no sólo para definir estrategias ajustadas a las realidades particulares --no hay solución única para el abastecimiento de alimentos que pueda ser usada en todas las ciudades— pero también para estimular la creatividad en el sector privado y en la sociedad civil. Felizmente, existe una serie de emprendimientos sociales alrededor del mundo que están tratando de abordar el problema de las pérdidas de alimentos y cambiar las actitudes respecto al problema, como el restaurant Reffetorio Gastromotiva de Rio de Janeiro que abrió en agosto, usando excedentes de la villa olímpica para alimentar personas pobres con hambre de la misma ciudad.

Y tercero, la agenda urbana debería priorizar aspectos de género. No hay forma de mejorar los resultados en nutrición en ciudades sin mujeres empoderadas. Hay evidencia que indica que sobre el 50% de la reducción en malnutrición en niños en las últimas décadas es atribuible al mejoramiento del estatus de la mujer. En muchas regiones y culturas, las mujeres son quienes se encargan de la alimentación de las familias. Reforzar los derechos y capacidades de las mujeres en áreas urbanas definitivamente tendrá altos impactos en disminuir los problemas de desnutrición, obesidad y deficiencias de micronutrientes.

En el Banco Mundial buscamos construir un sistema de alimentos que pueda alimentar a cualquier persona, en cualquier logar, y cada día. Es muy claro que las ciudades –y la gente que allí vive—tiene un rol muy importante que jugar.

Comments

ENVIADO POR Anonymous el

Estimado Francisco, otro tema que me preocupa en esta problemática de ciudades crecientes de manera desordenada, es como se hace que menos personas rurales, en un ambiente de presión y cambio climático, además de otras limitaciones provenientes de la poca priorización del tema en nuestras autoridades, producan eficientemente para mas consumidores. Es un desfio enorme

José Luis

Tecnología para alimentar al mundo! Gracias por tu mensaje, José Luis. Lo que planteas es sumamente importante. En mi opinión, el desafío de alimentar al mundo --y a cada vez más habitantes urbanos-- va de la mano del desafío de generar y difundir tecnología. Sin tecnología, no veo forma que pocos pueda alimentar a millones. Tecnología desde la producción hasta el plato del consumidor.

ENVIADO POR Akim Molina el

Excelente artículo que coloca sobre la agenda global un claro problema que se irá agudizando con el transcurrir del tiempo. Ya se observó a finales de la pasada década como los precios de los alimentos crecieron a un ritmo superior a lo que había ocurrido antes, factores climáticos incidieron en ello pero también la urbanización acelerada en países de economías emergentes conjuntamente llevado esto de la mano de procesos de inclusión social y económica de grandes contingentes de personas provenientes de los sectores depauperados de dichos países, los casos de china, india como emblemáticos, pero igual contribuyó lo acaecido en otros países que se volcaron hacía la economía de mercado, permitiendo ello una dinámica social sobre la economía que mejoró las condiciones de vida de millones, muchos de ellos provenientes del sector rural campesino.
Ahora bien, con lo expuesto acá está dinámica demográfica va a tener y está teniendo ya un impacto sobre la alimentación y nutrición, la seguridad alimentaria, la logística, la agricultura, la agroindustria, la industria alimentaria en general y, sobre todo, el avance y la innovación tecnológica en todos los sentidos, de forma tal que la repercusión de esta última sobre la calidad de vida, y con énfasis en la salud, sean positivas. Así que la tecnología tiene y tendrá un impacto crucial en el futuro próximo sobre el crecimiento en el volumen de alimentos disponibles a costo eficiencia, la conservación, preservación, empaque y almacenamiento de alimentos perecederos y manufacturados, la logística de transporte y sus medios, las regulaciones y controles fitosanitarias, los sistemas de distribución y comercialización, entre otros, deben ser abordadas bajo nuevos paradigmas para abastecer eficientemente los centros urbanos con un índice de perdidas que reduzcan ese 30% en promedio de hoy en países desarrollados pero que llega a porcentaje mayores de la media en muchos de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Es mucho lo que se debe avanzar en este sentido, no solo en las obras públicas necesarias, infraestructura de telecomunicaciones, reglamentaciones, sino en educación y salud. En educación, dirigida a la modificación de hábitos de consumo, conocimiento sobre alimentos, principalmente los de consumo tradicional a través de las gastronomías regionales o locales; pero también del estimulo de estudios sobre las ciencias de la alimentación y su profesionalización. Sobre la salud, estudios para forzar en casos a cambios de estilos de vida sobre la salud alimentaria que causan daños a la salud de los individuos, a reforzar y estimular los buenos hábitos alimenticios; así como enfatizar y estimular estudios e investigaciones que puedan monitorear el impacto del cambio de patrones alimenticios en el medio urbano de acuerdo la dinámica social y de salud que se da en los individuos estos centros urbanos.
Así que tenemos una compleja red de situaciones donde la tecnología puede ofrecer variadas y positivas soluciones si va acompañada de adecuados cambios que deben darse a nivel de mercado, del desarrollo de instituciones públicas y privadas con claros objetivos en términos de estimulo a la seguridad alimentaria, producción y abastecimiento, apropiadas regulaciones y controles, desarrollo de nuevos elementos en el sistema educativo y de salud con énfasis en la prioridad alimentaria, su calidad y volumen, y por último la posibilidad incluyente de acceso a todos de forma segura, oportuna y eficiente.

Gracias Akim por tu comentario. La problemática de la alimentación en ciudades tiene una complejidad enorme y comparto el análisis que haces de las múltiples áreas ligadas con esto. Imagina sólo que en ciudad de México, con 21 millones de habitantes, un mercado mayorista y una cadena de supermercados mueven aproximadamente 70.000 ton de alimentos cada día. Esto representa un desafío logístico enorme. Esto por mencionar una de las áreas, pero hay muchas más.