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Burundi

Consolidar la paz y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas

Sri Mulyani Indrawati's picture
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Sri Mulyani Indrawati habla con la abuela de un paciente en el hospital HEAL Africa. Cerise Stoltenberg / HEAL Africa

En algún lugar dentro del inmenso Hospital HEAL Africa, (i) en la ciudad de Goma ubicada en la región oriental del Congo, hay una pequeña sala donde las mujeres se recuperan de las lesiones que sufrieron durante partos complicados y ataques de violencia sexual. Cuando entré vi a Muwakeso, una anciana de aspecto frágil que estaba sentada en una silla junto a una cama. Me tomó un momento darme cuenta de que ella no era la paciente, sino que su nieta Sakina, de 3 años, que estaba acurrucada en la cama como un pequeño ovillo debajo de una sábana.
 
Sakina fue sedada completamente para que no sintiera dolor tras la segunda de tres intervenciones quirúrgicas importantes a la que fue sometida para reconstruir partes inferiores de su cuerpo, luego que sufriera un ataque terrible hace aproximadamente un año. Muwakeso recuerda que cinco hombres vestidos de civil se acercaron a su casa y la golpearon. Antes de perder el conocimiento oyó que Sakina gritaba. La pequeña niña fue violada, pero Muwakeso no sabe por cuántos hombres y Sakina no puede decirlo.

Renovado compromiso con las mujeres comerciantes tras una visita a África occidental

Cecile Fruman's picture
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Recientemente regresé de un viaje a África occidental, durante el cual crucé en automóvil la frontera entre Benin y Nigeria por el puesto fronterizo de Seme. Mientras esperábamos que nuestros pasaportes fueran sometidos a prolongados controles y sellados, observé la intensa actividad de los numerosos coches, motocicletas y peatones que pasaban.

En efecto, la mayoría de las mujeres estaban de a pie, y eran las que debían soportar los exámenes más intensos. Mientras los hombres en motocicleta podían abrirse camino a embestidas, negándose a reducir la velocidad, todas las mujeres tenían que pasar por un paso estrecho donde eran sometidas a interrogatorios y requerimientos de documentos. Era bastante evidente que a las mujeres se les pedían sobornos que los hombres podían evitar pasando de largo. Había leído sobre cómo las mujeres padecen un acoso más intenso en los cruces fronterizos y esta experiencia me permitió comprobarlo muy vívidamente.

Me hizo estar agradecida por toda la labor que estamos realizando en el Grupo Banco Mundial para ayudar a las mujeres comerciantes en el continente africano.

Si quiere ayudar a combatir la violencia contra las mujeres, póngase en el lugar de las víctimas

Caren Grown's picture
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Su nombre es Sarah. Usted vive en Nueva York, o tal vez en Nairobi, donde divide su tiempo entre cuidar a su familia y crear una pequeña empresa. Su vida es más cómoda que la de su madre, y las perspectivas de sus hijos son más favorables de lo que podría haber esperado. Hasta que un día su marido enfurece de celos y la golpea gravemente.

Poco después él está controlando sus llamadas telefónicas y sus movimientos, denigrándola y lastimándola. A veces se disculpa, y usted espera que las cosas mejoren. Pero cuando se entera de que va a abrir una cuenta bancaria a su nombre, le incendia su tienda, destruyendo su único camino hacia la independencia. ¿A quién puede recurrir, si sus amigos y familiares le dicen que es afortunada de tener un marido que trabaja, y la policía, los clérigos y los servicios jurídicos no la apoyan ni la amparan? Sus opciones son pocas y peligrosas, tanto para usted como para sus hijos.

Es momento de acabar con la pobreza

Joachim von Amsberg's picture
Burundi: Ayuda a los más pobres tras 10 años de guerra civil (i)
El fondo del Grupo del Banco Mundial ayuda a los más pobres en Burundi a recuperarse luego de una guerra civil que duró 10 años y dejo unos 300 mil muertos. En un programa, el mundo le cambió a un agricultor, luego de que este recibiera a una vaca que le proveé a el y a su familia, leche, fertilizantes e ingresos adicionales.
Si hubieras visto lo pobre que era antes, verías que las cosas están mejorando.

Cuando escucho historias como la de Jean Bosco Hakizimana, un agricultor de Burundi (i), cuya vida fue transformada por una vaca, me entusiasma el cambio que podemos lograr entre todos. Los ingresos de Jean Bosco están mejorando, sus hijos comen mejor, su esposa tiene alguna ropa bonita, y sus campos de mandioca están dando mejores cosechas, y todo gracias a la leche y el fertilizante que produce esta vaca.

Una historia similar se está desarrollando en más de 2.600 comunidades de todo Burundi, ofreciendo una nueva vida a un pueblo que alguna vez fue diezmado por la guerra civil. Estos programas agrícolas comunitarios patrocinados por la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los más pobres, demuestran que el desarrollo no tiene por qué ser tan complicado y que el esfuerzo colectivo puede marcar la diferencia.