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Corea, República de

Soy un migrante

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Courtesy Jim Yong Kim


​En 1964 llegué a los Estados Unidos procedente de Corea del Sur, por aquel entonces un país en desarrollo extremadamente pobre que la mayoría de los expertos, entre ellos los del Banco Mundial, habían dado casi por perdido, al considerar que tenía pocas esperanzas de crecimiento económico.
 
Mi familia se mudó a Texas y después a Iowa. Yo tenía apenas 5 años cuando llegamos, y mi hermano, mi hermana y yo no hablábamos inglés. La mayor parte de nuestros vecinos y compañeros de colegio nunca había visto un asiático antes. Me sentía un extranjero residente en todo sentido.

Aprender de la entrega basada en datos

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Dada la confusión en torno a la frase “ciencia de la entrega”, es importante señalar que no se trata de una receta “única” basada en la premisa de que lo que funciona en un lugar sirve para cualquier otro. Y no afirma que investigación y evidencia garantizan un determinado resultado.
 
Hace unas semanas, el Banco Mundial y el Instituto de Desarrollo de Corea celebraron una conferencia mundial sobre la ciencia de la entrega. Se reunieron varias instituciones de desarrollo, como la  Fundación Gates, la Fundación Grameen, UNICEF, el Center for Health Care Delivery Science de Dartmouth, y mHealth Alliance. Al centrarnos en los pobres extremos, examinamos oportunidades y desafíos en materia de desarrollo que incluyen los experimentos en el cuidado de la salud, cómo la tecnología está reduciendo los costos y aumentando la eficacia, y la dificultad de pasar de exitosas pruebas piloto a la entrega a gran escala.