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América Latina y el Caribe

Como actores del desarrollo, ¿qué deberíamos hacer para enfrentar la crisis del desplazamiento forzado?

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El desplazamiento forzado se considera desde hace mucho tiempo una cuestión humanitaria. Pero dado que la cantidad de personas desplazadas por la fuerza llega a cifras sin precedentes, han aumentado los pedidos de que los actores del desarrollo se involucren en el tema.
 
La escala y la naturaleza del problema ponen de relieve esta necesidad. Unos 60 millones de personas en todo el mundo han sido desplazadas por la violencia y han sido víctimas de violaciones de los derechos humanos, ya sea en calidad de refugiados, que han huido a través de una frontera internacional, o como desplazados internos, que permanecen dentro de sus propios países. Ellas pueden pasar años, a veces décadas, en esta situación de desplazamiento forzado, sufriendo perspectivas económicas limitadas. Una cifra aún mayor de personas se encuentra afectada de manera indirecta, en particular en los países y las comunidades de acogida.

Jordania: Un hogar lejos del hogar para los refugiados sirios

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Escuela en Jordan. © Ayat Soliman l Banco Mundial


De las distancias que debieron cubrir los refugiados sirios cuando huyeron de la crisis de su país en 2012, probablemente una de las más cortas es la que recorrió Reem, de 9 años. Su familia caminó 30 kilómetros desde su pueblo de Deraa —en el sudoeste de Siria— hasta el municipio de Al Sarhan, ubicado justo en la frontera con Jordania, donde han vivido desde entonces. Este lugar está tan cerca que es posible que un niño sirio se sienta como en casa: se habla el mismo idioma, es un entorno parecido, la cultura y las tradiciones son similares, y muchas veces existen relaciones familiares lejanas que conectan a las tribus a través de generaciones. Sin embargo, sentirse como en casa es mucho más que eso para Reem.

Rahim Alhaj, invitado de #Music4Dev, señala que “tenemos la responsabilidad de poner fin a la crisis de los refugiados”

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Él aprendió a tocar el laúd árabe, un instrumento de cuerda fabricado en madera con forma de pera, a temprana edad en su ciudad natal de Bagdad. Creció escribiendo canciones de protesta contra el dictador que gobernó su país con mano de hierro durante tres décadas. Fue encarcelado, torturado y finalmente obligado a abandonar su amado Iraq en 1991. Más tarde, encontró refugio en Estados Unidos.

Nuevos datos sobre participación privada en infraestructura en economías emergentes

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Según la última actualización mundial sobre la participación privada en infraestructura (PPI) correspondiente al primer semestre de 2015, que se encuentra disponible en la Base de Datos de Participación Privada en Infrastructura (i) del Grupo Banco Mundial, los compromisos de inversión proyectos con participación privada (en lo sucesivo denominado inversión) en energía, transporte y agua cayeron más del 50 %, de USD 53 600 millones (dólares estadounidenses) en el primer semestre de 2014 a USD 25 300 millones en el primer semestre de 2015. Si esta tendencia se mantiene, la inversión total anual será la más baja desde 2005. Mirando el lado positivo, las inversiones se dirigieron hacia muchos proyectos pequeños de energía renovable, principalmente relacionados con la energía solar, representando casi la mitad de la inversión total en infraestructura, y casi dos tercios de todos los proyectos.

La caída del monto total de las inversiones fue impulsada por una importante reducción de la actividad en Brasil, de USD 30 900 millones en los primeros seis meses de 2014 a USD 1800 millones en el mismo periodo de 2015. También disminuyeron las inversiones en otros dos grandes países, China e India, lo que refleja los continuos desafíos que enfrentan los mercados de PPI en ambos lugares.

El contrato social y las libertades civiles en Marruecos

Paul Prettitore's picture

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Bandera de Marruecos © Arne Hoel/Banco MundialLa primavera árabe y sus consecuencias han inspirado un vasto debate (i) sobre los contratos sociales que definieron la relación entre los ciudadanos y el Estado en el mundo árabe. Según el típico contrato social vigente en Oriente Medio o Norte de África (MENA) en el pasado, el Estado debía proporcionar a los ciudadanos empleos y servicios públicos, y también probablemente estabilidad política, a cambio de limitar las libertades civiles que podrían ser usadas para desafiar a los regímenes gobernantes. En Marruecos, la transición política ha abierto un espacio que permite incluir las libertades civiles en el debate sobre los nuevos contratos sociales. En ese país, como en muchos otros de la región, toda tentativa de ejercer plenamente las libertades civiles podía ser reprimida brutalmente por las fuerzas de seguridad y los tribunales. Las autoridades gubernamentales han violado los derechos de activistasperiodistas, e incluso raperos. Pero a muchos otros ciudadanos se les han negado sistemáticamente las libertades civiles como resultado de escasas garantías dentro del sector de la justicia.

Es hora de resultados en la lucha contra el financiamiento del terrorismo

Jean Pesme's picture

Turquía, Egipto, el Líbano, Francia, Malí, Nigeria y Túnez. Yendo más atrás en el tiempo: Kenya, Somalia, Túnez y Camerún. De ninguna manera, se trata de una lista completa.
 
París es mi hogar. También he visitado muchos países afectados por actos terroristas. El terrorismo mundial golpea mi hogar y afecta a muchos amigos y colegas. Lamento todas estas víctimas; todo este horror espantoso.

También golpearon mi hogar porque mi trabajo en los últimos 15 años se ha centrado en la lucha contra el financiamiento del terrorismo. Me he estado preguntando mucho en los últimos meses: ¿la comunidad que combate el financiamiento del terrorismo está logrando resultados?

Un maná de oportunidades: La gestión de activos inmobiliarios públicos como herramienta para el buen gobierno

Eguiar Lizundia's picture

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 María Fleischmann / Banco Mundial
Obras públicas en la Sexta Avenida, zona 1, junto al  Palacio Nacional, Ciudad de Guatemala, Guatemala. Foto: María Fleischmann / Banco Mundial

¿Sabes cuánto valen en tu país los edificios gubernamentales, las tierras de titularidad pública y otros activos inmobiliarios propiedad del estado? De acuerdo con algunos datos publicados en los últimos años, mucho. Un estudio del FMI de 2013 estimaba que los activos no financieros del estado representan de media un 67 por ciento del PIB de una selección de 32 países.

La educación como vehículo para poner fin a la violencia contra las mujeres

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Foto: Scott Wallace/Banco Mundial

Las últimas luces del 2015 iluminan los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU (ODM) que incluyen la eliminación de disparidades de género en todos los niveles de educación. Aunque el número de países que han alcanzado la paridad de género en la educación primaria y secundaria entre 2000 y 2015 ha aumentado de 36 a 62, las niñas siguen enfrentando los retos más grandes, sobre todo en el acceso a la educación secundaria.

Las consecuencias negativas por la falta de educación son visibles a lo largo de la vida de una mujer.

Una niña sin educación es menos capaz de tomar decisiones propias sobre planificación familiar. Una niña tiene más probabilidades de tener problemas de salud y trastornos psicológicos, y sus hijos son más propensos a la desnutrición y analfabetismo. La educación es fundamental para el desarrollo de las aspiraciones y capacidades: una niña educada puede manejar mejor sus bienes y sus finanzas, y tiene más probabilidades de tener acceso al crédito.

El liderazgo de las mujeres y el acceso a los puestos de toma de decisión dependen también de su nivel de instrucción.

En el largo plazo, la falta de educación afecta las capacidades futuras de una mujer de buscar y obtener un empleo, y de tener un ingreso. La independencia económica se refleja no sólo en la capacidad que una mujer tiene de disponer de su dinero, ahorrar, adquirir bienes e invertir, sino también en su libertad de decidir librarse de relaciones domesticas abusivas, en particular de situaciones de violencia económica.


Finalmente, sin educación una mujer tiene más probabilidades de integrar la franja de pobreza.
 

Desarrollar paisajes forestales con capacidad de adaptación al cambio climático

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Andrea Borgarello for World Bank/TerrAfrica

Esta semana y la próxima semana tendrá lugar en París un “partido de alto riesgo” entre la ciencia y la voluntad política.
 
La parte que corresponde a la ciencia es muy clara: se ha establecido que 2015 es el año más cálido que se haya registrado, llegando la temperatura a estar un grado por encima de los promedios preindustriales. El cambio climático ya afecta a los países. A esto se añade el fenómeno de El Niño, que causa estragos en muchas partes del mundo. Y el calor va a aumentar.
 
El análisis político es más complicado. Por un lado, si los planes nacionales -las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional (INDC, por sus siglas en inglés)-, elaborados por los países para luchar contra el cambio climático se implementaran, incluyendo las acciones condicionadas por el financiamiento disponible, esto pondría probablemente al planeta en una trayectoria de unos 2,7 °C, que sería catastrófica para los sistemas económicos, sociales y naturales de los que dependemos. Es evidente que aún queda mucho por hacer. Por otra parte, es una señal de avances que es bienvenida. El hecho de que casi todos los países del mundo (Carbon Brief contabiliza 184 compromisos climáticos hasta la fecha) (i) hayan presentado sus INDC es un logro notable que muchos habrían considerado imposible hace apenas unos años. De modo que hay progresos, pero no son suficientemente rápidos.
 
París debe ser visto como un hito importante en un arduo viaje: una plataforma para generar una espiral siempre ascendente de metas en muchos campos de medidas relativas al clima.
 
Un área que promete innumerables beneficios para las personas y el planeta es el cambio en el uso del suelo, la agricultura y la silvicultura. En conjunto, estos sectores representan un 24 % de las emisiones mundiales, pero contribuyen con un porcentaje mucho mayor de emisiones en muchos países en desarrollo. Un análisis preliminar de las INDC muestra un fuerte compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la deforestación, la degradación forestal, el cambio del uso del suelo y la agricultura. Y hay pruebas de un mayor deseo de medidas de recuperación del paisaje en muchos de esos países.

Limpiemos las maneras sucias de cocinar

Anita Marangoly George's picture
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Limpiemos las maneras sucias de cocinar


Realmente – Hagámoslo.

Es un hecho: la contaminación del aire en el interior de las viviendas provocada por cocinar con combustibles sólidos como la madera, el carbón vegetal y mineral, el estiércol y los desechos de cultivos en hogueras y cocinas tradicionales es la cuarta causa de muerte en el mundo, después de las enfermedades cardíacas y pulmonares y la infección respiratoria.

Casi 2900 millones de personas, la mayoría de las cuales son mujeres, aún cocinan con cocinas y combustibles sólidos contaminantes que producen humo y hollín. Esto significa que hay más personas que usan estos artefactos peligrosos que toda la población sumada de India y China.

Esto tiene que cambiar. Y el cambio está ocurriendo, según he oído la semana pasada en los diversos debates que tuvieron lugar en el Foro sobre Maneras Limpias de Cocinar 2015 (i) en Accra, Ghana. Al escuchar al ministro de Petróleo de Ghana y al viceministro de Género y Desarrollo, me doy cuenta de que la ambición de ofrecer cocinas limpias y combustibles más limpios a las familias que más lo necesitan está presente. Pero transformar la ambición en realidad es un desafío. Esto es cierto no solo en Ghana sino en muchas otras partes del mundo.

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