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cobertura sanitaria universal

La salud y la riqueza de las naciones

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© Dominic Chavez/Banco Mundial



Hace más de 20 años, atendí a un joven llamado Melquíades Huaya Ore en Carabayllo, Perú, que tenía tuberculosis multirresistente. Según la concepción tradicional de ese momento, tratar a los pacientes pobres como él con los mismos medicamentos que se utilizaban en los países ricos era insostenible, demasiado caro y no valía la pena el esfuerzo.

En contra de todos los consejos, hallamos la manera de llevar los medicamentos y, con la ayuda de un grupo de trabajadores sanitarios comunitarios muy dedicados, pudimos tratar con éxito a Melquíades. Me alegra contar que hoy en día es contador en Perú y está prosperando.

La experiencia y las evidencias nos muestran que no hay receta mejor para la salud, la riqueza y la seguridad que un sistema de atención sanitaria que brinde a todas las personas la misma cobertura.

Sin salud para todos, no podremos poner fin a la pobreza en 2030

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Todas las personas tienen derecho a recibir servicios de salud esenciales de calidad sin tener que sufrir dificultades financieras cuando se enferman debido a los gastos médicos que deben pagar. Este simple pero poderoso principio apoya el cada vez mayor movimiento hacia la cobertura sanitaria universal (CSU), que ahora constituye un compromiso mundial en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).