Syndicate content

crisis de refugiados

Un grupo de niños refugiados sirios vuelven a sonreír en Estambul

Qiyang Xu's picture
Esta página en: English | العربية | Français
© Banco Mundial

No hay nada más gratificante que hacer sonreír a un niño o niña. Esto es especialmente cierto cuando los niños han sido víctimas de la guerra.
 
La foto que se volvió viral de Aylan Kurdi, un pequeño sirio de 3 años de edad cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en una playa, atrajo nuestra atención. El hecho de que Kurdi no tuviera la oportunidad de escapar a una vida más segura nos animó a actuar. Decidimos ayudar a niños refugiados a adaptarse a las nuevas condiciones de vida que deben enfrentar luego de arribar a un país diferente de su país de origen.
 
Así que nuestro equipo del Fondo de Innovación para la Juventud (YIF) del Banco Mundial se asoció con Small Projects Istanbul (SPI), (i) una organización sin fines de lucro turca, para ayudar a 20 niños sirios a recuperar la alegría en Turquía tras escapar de su país devastado por la guerra.
 
El fondo YIF proporciona una oportunidad a los funcionarios jóvenes del Grupo Banco Mundial de diseñar, implementar y evaluar proyectos de desarrollo en los países clientes, concentrándose en las áreas de la innovación, la eficiencia y el impacto sobre el desarrollo.
 
Nuestra travesía empezó luego de enviar un trabajo a la competencia de propuestas del YIF, que resultó seleccionado. Nuestro proyecto, Programa de Orientación Psicológica, Tutoría y Enseñanza del Idioma Turco, apuntó a apoyar a estos niños a integrarse efectivamente en la sociedad local, desarrollar confianza en sí mismos y tener acceso a educación mientras viven en Turquía.

Los refugiados encuentran un nuevo hogar en Uganda

Björn Gillsäter's picture
También disponible en: English | Français 
Los refugiados encuentran un nuevo hogar en Uganda

Nuestro avión aterrizó en una pista casi de tierra, construida de manera precaria entre los arbustos en el distrito de Adjumani (norte de Uganda), que limita al noroeste con Sudán del Sur. En este distrito viven unos 227 000 refugiados, que representan alrededor del 60 % de la población total. Inmediatamente después de desembarcar, manejamos a través de un camino de tierra, rodeado de campos de maíz, plantaciones de plátano y árboles de mangos y que formaban una densa cobertura vegetal separada por estrechos senderos conducentes a chozas de barro. A medida que nos acercábamos al centro del distrito, traté de detectar las señales habituales de los barrios de refugiados, tales como cercas u otro tipo de demarcaciones.

No había ninguna.

En vez de ello, y para mi grata sorpresa, no existen zonas cercadas para los refugiados. Ellos viven junto a la población local. Este enfoque integrador no se limita a Adjumani. De hecho, Uganda ha sido elogiada por tener la política de refugiados más compasiva en el mundo. Aquí, se recibe cálidamente a los refugiados; se les entregan provisiones y parcelas de tierra, y se les anima a integrarse en la sociedad. Mientras viajaba por los caminos de tierra, era imposible distinguir entre las viviendas de los lugareños y los asentamientos de los recién llegados. También se comparten los servicios públicos comunitarios, tales como hospitales, clínicas de salud, escuelas, suministro de energía, agua potable y otros servicios.

Incluso la palabra “campamento” es mal vista por los funcionarios gubernamentales, quienes orgullosamente llaman “asentamientos” a los albergues.

Como representante especial del Grupo Banco Mundial (GBM) ante las Naciones Unidas, viajé a este país el mes pasado para participar en la Cumbre de Solidaridad sobre Refugiados en Uganda. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, convocaron a la comunidad internacional para llamar la atención sobre la situación en Uganda.

Día Internacional del Migrante: impulsar la prosperidad a través de la movilidad

Manjula Luthria's picture
Esta página en: English | 中文 | العربية
Estamos en la antesala del inicio de una era de mayor movilidad. Foto: © Dominic Chavez/Banco Mundial.

En todas partes existen historias y anécdotas de cómo los migrantes contribuyen a nuestras economías. En un informe del McKinsey Global Institute, (i) publicado recientemente, se dieron a conocer algunas cifras. Los migrantes representan solo el 3,4 % de la población en el mundo, pero generan el 9,4 % de la producción mundial, o unos USD 6,7 billones. Esto es casi tanto como el volumen de los PIB combinados de Francia, Alemania y Suiza. Al compararse con lo que habrían producido si se hubieran quedado en sus países de origen, ellos aportarían USD 3 billones, es decir, aproximadamente la producción económica combinada de India e Indonesia.

Estudio ayuda a comprender la práctica del matrimonio infantil en el Líbano

Susan Bartels's picture
También disponible en: Inglés
El matrimonio infantil ha surgido como una estrategia negativa de supervivencia entre las familias sirias que han sido obligadas a desplazarse al Líbano debido al actual conflicto en Siria. Esta práctica tiene profundas consecuencias no solo para las niñas y su bienestar físico, sicológico y socioeconómico, sino también para sus hijos, familias y comunidades, y de manera más general para el desarrollo mundial. Hasta la fecha, se han realizado escasos estudios destinados a determinar intervenciones eficaces para enfrentar el matrimonio infantil en situaciones humanitarias. Queen’s University (i) y el Centro de Recursos para la Igualdad de Género-ABAAD, (i) con el apoyo de la Iniciativa de Investigaciones sobre Violencia Sexual (SVRI) y el Grupo Banco Mundial, se encuentran investigando los factores que contribuyen al matrimonio infantil en el contexto de la crisis de refugiados sirios. A través de enfoques participativos, se identificarán estrategias basadas en la comunidad que ofrecerían otras opciones a las familias sirias, diferentes al hecho de casar a sus hijas a una edad prematura.

El impacto mundial del matrimonio infantil

 
Foto: Colleen Davison
El matrimonio infantil es una cuestión mundial de enorme importancia. Según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, 142 millones de niñas contraerán matrimonio a temprana edad en todo el mundo (i) entre 2011 y 2020, y una cifra adicional de 151 millones de niñas se casarán en la década posterior, lo que equivale a 39 000 niñas cada día. Las niñas casadas tienen alto riesgo de embarazos precoces y complicaciones en el parto, como parto prematuro, parto obstruido o prolongado y mortalidad materna. Los bebés hijos de madres jóvenes corren también un mayor riesgo de presentar bajo peso al nacer, muerte fetal intrauterina y mortalidad neonatal. De hecho, se cree que esta forma de violencia por razón de género impidió lograr avances en los objetivos de desarrollo del milenio 4 y 5 impulsados por las Naciones Unidas, (i) cuyas metas son reducir en dos terceras partes la mortalidad de niños menores de 5 años y reducir un 75 % la tasa de mortalidad materna, respectivamente.
 
El impacto de casarse a una temprana edad va más allá de las consecuencias en materia de salud. A medida que las niñas casadas asumen sus responsabilidades de esposas, con frecuencia no pueden continuar con su educación formal y, por tanto, su nivel de alfabetización y su potencial de ingresos en el futuro se ven limitados. Además, las niñas suelen casarse con hombres mayores y esta diferencia de edad contribuye a desigualdades poco saludables al interior del matrimonio, agravando las inequidades de género que afectan la capacidad de las mujeres para negociar la adopción de decisiones compartidas. Por consiguiente, las experiencias de violencia física, sicológica y sexual predominan más entre las niñas que se casan a temprana edad que entre aquellas que contraen matrimonio siendo adultas.

¿Cómo logramos dar acceso a la energía a los desplazados?

Liliana Elisabeta Benitez's picture
Esta página en: Français
También disponible en: Inglés
Vista aérea del campamento de refugiados de Zaatari en Jordania. Foto: Departamento de Estado de EE. UU.

“Abandonarás todo lo que más has amado: esa es la primera flecha que dispara el arco del exilio”, escribió Dante en su libro La Divina Comedia.

Para la mayoría de los 65 millones de personas desplazadas, que se estima existen hoy en el mundo, la vida es una lucha cotidiana. Después de sobrevivir a una travesía tumultuosa con la esperanza de comenzar de nuevo, ¿cómo una persona desplazada puede empezar a sanar sus heridas y echar raíces en una tierra nueva y extraña?

Deportistas del equipo olímpico de refugiados: Un mensaje agridulce al mundo

Farhad Peikar's picture
Esta página en: Français
También disponible en: Inglés

En el estadio Maracaná de Brasil, miles de espectadores estaban de pie, en puntillas, mientras que en el resto del mundo millones de jubilosos televidentes seguían las imágenes en directo del desfile del primer equipo olímpico de refugiados (identificado con el código ROT por el Comité Olímpico Internacional) durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Los 10 integrantes —seis hombres y cuatro mujeres— fueron seleccionados entre 43 posibles candidatos. El equipo está compuesto por cinco atletas de Sudán del Sur y uno de Etiopía, dos yudocas de la República Democrática del Congo y dos nadadores de Siria. Su inclusión en los actuales JJ. OO. ha sido uno de los momentos más esperanzadores del certamen, porque estos 10 deportistas, además de portar la bandera olímpica, llevaban consigo un mensaje de aliento a millones de jóvenes que han sido desalojados forzosamente de sus hogares.

Sin embargo, si bien hay mucho que celebrar y tantos a quienes congratular por esta iniciativa histórica sin precedente en el ámbito deportivo, en un mundo ideal no debería existir un equipo de esta naturaleza. Los escasos momentos de júbilo —exacerbados por nuestros gritos de aliento— no deberían ocultar la realidad del sufrimiento humano sin parangón que se vive en los campamentos de refugiados de todo el mundo. La mera existencia de un equipo como este nos recuerda que el mundo, en forma colectiva, ha sido incapaz de ayudar a más de 65 millones de desplazados (i) a regresar a sus hogares o a encontrar otro lugar que pueda convertirse en su hogar permanente. Estos deportistas representan a una comunidad que huye de conflictos regionales, guerras civiles, agresiones, genocidios, hambrunas, la pobreza y las enfermedades; algunas de estas situaciones están tan arraigadas, que parece difícil encontrar soluciones viables.

Los 65 millones de desplazados por los conflictos constituyen un desafío para los actores en el ámbito del desarrollo

Xavier Devictor's picture
Esta página en: العربية | Français

También disponible en: English

La publicación del informe sobre Tendencias globales del desplazamiento forzado en 2015 del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados apareció en los titulares esta semana. El número de desplazados por la fuerza aumentó una vez más, llegando a aproximadamente 65 millones de personas en todo el mundo.

Si todas estas personas vivieran en un país, este tendría una población superior a la del Reino Unido. Se trata de un evidente desafío para el desarrollo, dado que los desplazados a menudo son personas pobres en condiciones de gran vulnerabilidad. Su presencia también cambia el contexto en el cual los países y las comunidades de acogida diseñan e implementan sus propios esfuerzos de reducción de la pobreza.
Refugiados sirios en el pueblo de Zouq Bhanin (Líbano).
Refugiados sirios en el pueblo de Zouq Bhanin (Líbano).

Detrás de estas estadísticas existe un enorme sufrimiento humano. La historia personal de cada persona desplazada por la fuerza es con frecuencia desgarradora. Si esta historia se multiplica por 65 millones se convierte en una tragedia mundial.
 
Pero ¿quiénes son exactamente estos 65 millones de desplazados? De hecho, la cifra total encubre diferencias importantes en al menos tres grupos distintos.

Hay alrededor de 20 millones de refugiados y solicitantes de asilo bajo el mandato del ACNUR: se trata de personas que han cruzado una frontera internacional huyendo de la violencia y la persecución. A menudo viven “en un limbo” con derechos limitados y perspectivas inciertas por un periodo prolongado de tiempo. Ellas han escapado en su mayoría de un reducido número de conflictos que han estado ocurriendo durante mucho tiempo en Siria, Afganistán, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, y otros lugares.


Existe también una cantidad adicional de 5 millones de refugiados palestinos. Se definen de manera específica, y es probable que permanezcan siendo refugiados hasta que se resuelva la situación de Palestina, incluso si obtienen una nueva ciudadanía en otro país. Se considera que su número aumentará con el crecimiento demográfico que se registra hasta el momento.

¿Podría un medio de subsistencia como la agricultura ayudar a los refugiados a prosperar y no solo a sobrevivir?

Dorte Verner's picture

También disponible en: English

Refugiados sirios y jardines vegetales, foto Dorte Verner/ @BancoMundial
Refugiados sirios y un huerto de hortalizas en el campamento
Zaatari en Jordania. Foto cortesía de Dorte Verner

Numerosas familias sirias han sido desplazadas por la fuerza y se han dispersado por todo Oriente Medio y otros lugares, y muchas de las personas que huyeron de la guerra me cuentan que han perdido amigos, familiares, y la mayor parte de sus pertenencias.

Jasser, un joven sirio de 24 años de edad, y su familia se vieron obligados a huir en 2012 debido a los bombardeos. Él perdió a su madre y su hermana, su casa, su automóvil y su empleo. Antes de escapar de Siria trabajaba en la agricultura, procesando y produciendo frutas y verduras. Jasser y otros desplazados como él tienen dificultades para encontrar empleo (y obtener visas), generar ingresos y educarse. Todos dicen que quieren regresar a casa en un futuro próximo; todos dicen que quieren trabajar y mantener su dignidad.

Las personas desplazadas de Siria aportan habilidades, creatividad y espíritu empresarial a las comunidades de acogida. Algunas con las que hablé en El Cairo abrieron restaurantes y puestos de comida donde venden sabrosos platos sirios como mahshi, kebab, nabulsiyah, y otros. Algunos de estos refugiados tenían un trabajo similar en Siria, pero otros no. Un vendedor de jugo al estilo de Damasco me dijo que vendía zapatos en su país.

Refugiados sirios: la salud mental en crisis

Omer Karasapan's picture

También disponible en: English | العربية | Français

 kafeinkolik © Shutterstock


La guerra civil siria está ingresando a su sexto año sin una solución a la vista: incluso la tregua de febrero se puede derrumbar a medida que se intensifica la batalla por Aleppo. La cantidad de refugiados y víctimas aumentará, mientras los civiles huyen de la violencia. Debido a los bombardeos aéreos, los carro bombas, la guerra química, (i) la brutalidad sin parangón del grupo Estado Islámico (i) y el constante trauma de los combates urbanos, la guerra de Siria ha causado medio millón de muertos, (i) más de 4 millones de refugiados (i) y alrededor de 7 millones de desplazados dentro del país. (i)

La otra crisis de refugiados

Alys Willman's picture
Esta página en: Français
Tambiém diponible en: English
 
Foto de la portada del informe "Niños en fuga" del ACNUR.
© Foto de la portada del informe "Niños en fuga" del ACNUR.

No solo la guerra provoca el exilio de las personas.

Uno de mis amigos creció en Honduras. Cuando llegó a ser un adolescente, inevitablemente atrajo la atención de las pandillas callejeras locales. Él las evitó yéndose directamente a su casa desde la escuela cada día, y quedándose adentro de su hogar con su abuela hasta la siguiente mañana para ir de nuevo a la escuela.

Su madre se había ido a Estados Unidos para trabajar como niñera cuando él tenía 3 años de edad, pero hablaban por Skype todos los días. Ella trataba de decidir si lo mandaba a buscar, como muchas de sus amigas lo habían hecho. Pero estas de todos modos habían perdido a sus hijos, ya sea en manos de las mismas pandillas que trataron de reclutarlos en Honduras, o habían sido encarcelados.