Syndicate content

higiene

Derribar las barreras para promover la inclusión en el sector del agua

Soma Ghosh Moulik's picture
Esta página en: English | Français

En muchos países, las mujeres caminan más de 6 km para buscar agua. Entre 2006 y 2012, en Níger, viajaban una hora, en promedio, para ir en busca de este elemento. A nivel mundial, hay 4500 millones de personas que no tienen acceso a servicios de saneamiento gestionados de manera segura, y 2100 millones de personas sin servicios de agua potable.

Con todo, ni siquiera estas elevadas cifras y estadísticas impactantes pueden reflejar plenamente la realidad de los segmentos de las sociedades que sufren las consecuencias de la inaccesibilidad. Los grupos marginados y las comunidades de bajos ingresos suelen carecer de servicios básicos de agua y saneamiento en un grado impresionante: un estudio reciente del Banco Mundial (i) reveló que en Guatemala apenas el 33 % de la población indígena tiene acceso a servicios de saneamiento, en comparación con el 77 % de la población no indígena.

¿Qué significa esto para el sector del agua? Un hecho muy claro es que el agua sigue siendo, en gran medida, un recurso poco seguro e inaccesible. Otro menos evidente puede ser que las personas y los grupos marginados no tengan voz o capacidad de decisión en la gestión de este recurso. Cuando las personas son excluidas en función de ciertos aspectos de su identidad, como su etnicidad, condición social, género, orientación sexual o situación de discapacidad, los obstáculos que enfrentan para contar con agua accesible y apta para el consumo siguen inalterados y son ignorados. Frente a las cifras antes señaladas, estos casos revelan con toda claridad que las mujeres y otros grupos marginados están ausentes en la toma de decisiones. Muestran que muy frecuentemente el agua y el saneamiento se convierten en factores de exclusión y disparidad. Ha llegado la hora de que en el sector del agua se reconozca y analice cabalmente la relación entre la inclusión y este vital elemento.

Una necesidad básica para ayudar a los niños

Alassane Sow's picture
Esta página en: العربية | Français
Este blog está también disponible en: Inglés

Alassane Sow, gerente del Banco Mundial a cargo de las operaciones en Camboya, y Rana Flowers, representante de UNICEF en Camboya, escribieron una columna de opinión para The Phnom Penh Post. Lea el artículo a continuación, cortesía de The Phnom Penh Post. (i)
 
¿Sabía que en las comunidades donde la mayoría de las personas defeca al aire libre, los niños son en promedio más bajos que aquellos que viven en zonas donde es común el uso de retretes? Una nueva investigación realizada en Camboya conjuntamente por el Programa de Agua y Saneamiento del Banco Mundial y el Research Institute for Compassionate Economics (RICE) muestra que la defecación al aire libre contribuye significativamente al retraso en el crecimiento de los niños.

En términos simples, el estudio dirigido por Dean Spears (i) -un investigador del área de la salud y de las necesidades infantiles en los países pobres-, descubrió que un niño de 5 años de una comunidad donde todos utilizan un retrete sería en promedio entre 2 cm y 3,6 cm más alto que un par que vive en una comunidad donde nadie lo hace.

Día Mundial del Lavado de Manos: La participación de los hombres y otras enseñanzas

Jacqueline Devine's picture
Esta página en: Français

El 15 de octubre, cuando se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos, (i) millones de personas de todo el mundo apoyarán esta práctica, que es relativamente simple pero que aún representa un desafío para mejorar los hábitos de higiene y saneamiento. Se ha demostrado que el lavado de manos con jabón reduce la incidencia de diarrea casi a la mitad y las infecciones respiratorias agudas en aproximadamente un tercio (Cairncross y otros, 2010). Sin embargo, las tasas del lavado de manos con jabón siguen siendo bajas –apenas un 5% a 15% (Scott y otros, 2003)– sobre todo en momentos clave cuando hay riesgo de contaminación por la vía oral y fecal, tales como después de usar un inodoro o antes de preparar alimentos.

Aunque esta costumbre es una de las mejores maneras de prevenir las enfermedades provocadas por patógenos y bacterias fecales, no es suficiente compartir información sobre la importancia de esta práctica o dar a conocer las consecuencias de no hacerlo. El desafío, por supuesto, es que las personas adopten el lavado de manos con jabón como un hábito. El cambio de comportamiento es un proceso complejo y requiere intervenciones polifacéticas.

Deje su comentario y únase a la conversación