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Desarrollo urbano

Cinco cosas que puede hacer para poner fin a la contaminación por plásticos

Anjali Acharya's picture
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Las bombillas son uno de los principales objetos de plástico que se encuentran en el medio marino alrededor del mundo, y estas generalmente no son reciclables. © Kanittha Boon/Shutterstock
Las bombillas son uno de los principales objetos de plástico que se encuentran en el medio marino alrededor del mundo, y estas generalmente no son reciclables. © Kanittha Boon/Shutterstock


Los titulares y las imágenes en las noticias son desalentadores: la muerte de una ballena piloto (i) en una playa tailandesa luego de tragar 80 bolsas plásticas; impactantes fotografías de tortugas atrapadas en anillos de plástico que sirven para mantener unidos los paquetes de latas de soda; una imagen desgarradora de un caballito de mar aferrándose a un bastoncillo de algodón (i) que se viraliza en las redes sociales. Los productos plásticos son arrastrados a diario por la marea en las playas de todo el mundo, desde Indonesia a las costas de África occidental, y los canales y los ríos en las ciudades están cada vez más contaminados con desechos plásticos. 

Sin embargo, el mundo está observando la situación con interés y los países, el sector privado y las comunidades han empezado a actuar, aplicando medidas que incluyen desde prohibiciones e impuestos a numerosos artículos de plástico desechables, inversiones para la recolección de desechos, políticas sobre la reducción de los envases de plástico a operaciones de limpieza de las playas. Estamos tratando de poner fin a la adicción a los productos de plástico, y contribuir a vidas más saludables y un planeta más limpio.

APP para aumentar la resiliencia de la infraestructura: qué nos enseña Japón

Sanae Sasamori's picture
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Foto: MediaFOTO/PIXTA

En marzo de 2011, el gran terremoto de Japón oriental desencadenó un tsunami que causó la muerte o desaparición de unas 20 000 personas. La ciudad de Sendai, capital de la prefectura de Miyagi y un centro económico regional, se vio muy afectada por el desastre. Alrededor de 500 000 residentes perdieron el suministro de agua, y la principal planta de tratamiento de aguas residuales quedó completamente sumergida. Además, el tsunami dañó 325 kilómetros de infraestructura ferroviaria en la costa e inundó unos 100 kilómetros de la carretera nacional en la región de Tohoku, imposibilitando el transporte por tierra de ayuda a las ciudades afectadas.

Cuatro años más tarde, mientras todavía estaban en marcha los esfuerzos de recuperación, un consorcio privado firmó una concesión de 30 años para administrar el aeropuerto de Sendai, convirtiéndose en el primer aeropuerto estatal de Japón manejado por el sector privado. Esto fue recibido con sorpresa por los encargados de formular políticas y los profesionales que trabajan en el ámbito de las alianzas público-privadas (APP), preguntándose: ¿cómo fue posible que un operador privado decidiera invertir a largo plazo en una región tan propensa a desastres?
En el mundo, los impactos de los desastres naturales extremos y el cambio climático se han vuelto cada vez más visibles en las últimas décadas.

Maximizar el financiamiento para el desarrollo: un enfoque que funciona

Hartwig Schafer's picture
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People in Saint-Louis, Senegal. © Ibrahima BA Sané/World Bank
Un grupo de mujeres y niños en Saint-Louis, Senegal. © Ibrahima BA Sané/Banco Mundial.

Se necesita una inversión enorme para alcanzar el ambicioso objetivo de poner fin a la pobreza extrema en 2030 e impulsar la prosperidad compartida. Según algunos cálculos, lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tendría un costo de USD 4,5 billones anuales, y obviamente esto no lo podremos hacer solo con financiamiento público. Para ser más claro: los países podrán alcanzar los ODS y mejorar las vidas de sus ciudadanos si recaudan más ingresos internos y atraen más financiamiento privado y soluciones privadas que complementen y movilicen fondos públicos y asistencia oficial para el desarrollo. Este enfoque se denomina “maximizar el financiamiento para el desarrollo”.
 
Recientemente, miembros de equipos de proyectos presentaron cinco casos que respaldan dicho enfoque, compartiendo experiencias de la vida real y datos sobre el impacto en el desarrollo. Estos casos provienen de todo el mundo, desde Colombia a África occidental y las Islas Salomón, y me llenan de optimismo. Me gustaría compartir dos de esos ejemplos que realmente tuvieron resonancia.

¿Cómo hacen las cosas los dirigentes municipales? Extraer enseñanzas de los alcaldes de Japón

Sameh Wahba's picture
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Participantes del taller de análisis técnico sobre ciudades competitivas caminan por la zona de Minato Mirai 21 (con el Cosmo Clock 21 de fondo) destinada a concentrar actividades de alto valor agregado y una elevada calidad de vida en un núcleo urbano integrado en el centro de Yokohama, Japón. Foto: Tokyo Development Learning Center (TDLC).


La tarea de los alcaldes y los dirigentes municipales ya no se limita a proporcionar servicios urbanos eficientes a sus ciudadanos. La creación de empleo está a la vanguardia de los desafíos de desarrollo económico a nivel mundial.

Las ciudades necesitan generar empleos y oportunidades para sus ciudadanos y medios para recaudar ingresos fiscales que les sirvan para financiar proyectos que satisfagan la creciente demanda de servicios básicos de la población. En el informe emblemático del Grupo Banco Mundial sobre ciudades competitivas se describe cómo la creación de puestos de trabajo en zonas urbanas, de manera urgente pero también a escala, es esencial.

Bicis Cero: Lo que aprendimos sobre las bicicletas compartidas sin anclajes durante #TTDC2018

Leonardo Canon Rubiano's picture
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Las bicicletas sin anclaje suelen tener colores brillantes que las hacen fáciles de identificar.
© Montgomery County/Flickr
 


¿Cómo podemos aprovechar la economía digital para hacer que la movilidad sea más sostenible? Esta pregunta fue el enfoque principal de la conferencia Transforming Transportation (Transformando el transporte) de este año, que reunió a varios de los pensadores más creativos e innovadores en el mundo de la movilidad. Uno de ellos fue Davis Wang, CEO de Mobike, una startup originaria de China, pionera en el desarrollo de los sistemas de bicis compartidas sin anclaje, que a hoy está presente en más de 200 ciudades en 12 países. En su intervención, Wang planteó varios puntos sobre el futuro de las bicis compartidas sin anclaje, con lo que me motivó a escribir para continuar conversando sobre el futuro de los sistemas de bicis compartidas sin anclaje (BiCSA) y su potencial para convertirse en una nueva modalidad para el transporte urbano.
 
¿Qué son exactamente los sistemas de bicis compartidas sin anclaje (BiCSA)?

Popularizados en Beijing hace poco menos de dos años, los sistemas BiCSA se han extendido rápidamente por todo el mundo. En la Ciudad de Washington, Mobike y tres compañías más iniciaron un piloto con cerca de 2 mil bicis en septiembre de 2017.

Los ingredientes secretos para el éxito de la Nueva Agenda Urbana

Luis Triveno's picture
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Photo: Lois Goh/ Banque mondiale


La historia más común de la modernidad, que abarca fronteras nacionales, culturales y religiosas, se trata de personas que se trasladan de las zonas rurales a las ciudades. Para el año 2030, el 80 % de la población mundial vivirá en zonas urbanas, persiguiendo el sueño de acceder a mejores empleos, educación y atención médica.

Sin embargo, en muchos casos ese sueño corre el riesgo de quedar reducido a un ensueño urbano, debido a los desastres naturales como los huracanes, los terremotos y las inundaciones, así como al cambio climático. Quienes trabajamos para ayudar a esas familias a encontrar un futuro mejor debemos enfocarnos más en las formas de apoyar los esfuerzos destinados a proteger sus vidas y sus medios de subsistencia.

En los 40 años transcurridos desde que se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat I), los Gobiernos y los municipios de los distintos países emergentes y en desarrollo han demostrado que sus ciudades pueden ser no solo inclusivas y seguras, sino también resilientes y sostenibles. Sin embargo, a menos que puedan aumentar su velocidad y escala, es poco probable que logren los objetivos de la “Nueva Agenda Urbana” (PDF) y sus planes regionales, presentados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) (i) en 2016.

Desde nuestra perspectiva de ayudar a los Gobiernos de América Latina y el Caribe, y como anticipo del Foro Mundial (i) que tendrá lugar en Kuala Lumpur (Malasia) en febrero, compartimos tres elementos clave necesarios para lograr ese objetivo:

Hagamos un trato para crear ciudades resilientes

Carina Lakovits's picture
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Jiangxi (China), 1 de julio de 2017: En China oriental, la ciudad de Jiujiang se vio afectada por intensas lluvias y muchas zonas urbanas resultaron inundadas. Los vehículos quedaron a merced de las aguas y los ciudadanos se abrían paso por los peligrosos caminos anegados.
Jiangxi (China), 1 de julio de 2017: En China oriental, la ciudad de Jiujiang se vio afectada por intensas lluvias y muchas zonas urbanas resultaron inundadas. Los vehículos quedaron a merced de las aguas y los ciudadanos se abrían paso por los peligrosos caminos anegados.
 


Por primera vez en la historia, viven más personas en las ciudades (i) que en las zonas rurales. Si bien las ciudades representan la promesa de un futuro mejor, la realidad es que muchas de ellas no están a la altura de las expectativas. Con demasiada frecuencia carecen de los recursos para proporcionar incluso los servicios más básicos a sus habitantes y no pueden brindar a los ciudadanos protección eficaz contra los embates de los desastres naturales ni del cambio climático.

Esto se relaciona en gran medida con la falta de infraestructura adecuada contra el impacto de las inundaciones, el aumento del nivel del mar, los deslizamientos de tierra o los terremotos. La mayoría de las ciudades necesita mayor protección contra las inundaciones, viviendas mejor construidas y una planificación más adecuada del uso de la tierra. Pero incluso cuando las ciudades saben lo que deben hacer para ser más resilientes, con mucha frecuencia no tienen acceso al financiamiento necesario para lograr esa meta.

Concurso fotográfico: ganadores capturan el futuro de las ciudades sostenibles

Xueman Wang's picture

La premisa que inspiró el concurso fotográfico Ciudades Sostenibles era simple. Queríamos saber qué “se imaginan” las personas en todo el mundo cuando oyen las palabras “ciudades sostenibles”.

 
Las fotografías enviadas son muy reveladoras. En la Plataforma Mundial para las Ciudades Sostenibles (i) recibimos más de 90 trabajos de participantes de más de 40 países de todo el planeta.

Los fotógrafos intentaron comunicar dos necesidades: la necesidad urgente de infraestructura que permita crear ciudades más resilientes y sostenibles y la necesidad de aspirar a ideales más ecológicos de manera de construir comunidades sostenibles para todos.

Ganador: Yanick Folly (Benin)
Creciendo día a día, nuestro mundo está siempre en movimiento. Basta mirar el gran mercado lleno de vida de Benin. #SustainableCities

Esta imagen, además, nos recuerda que las ciudades están formadas por personas. Cualquier conjunto de soluciones para lograr “ciudades sostenibles” deberá tener sentido para los habitantes que recorren las calles a diario.

 

Invertir en un futuro más luminoso: proyectos de alumbrado público que involucran alianzas público-privadas

Susanne Foerster's picture
Foto: Adam Jones/Wikimedia Commons.


Invertir en un sistema de alumbrado público de bajo consumo energético puede significar un cambio radical para los municipios.

Por un lado, el cambio hacia sistemas de alumbrado público modernos basados en diodos emisores de luz (LED) constituye una oportunidad para los Gobiernos municipales de bajar el consumo de energía y los costos de operación y mantenimiento y, al mismo tiempo, reducir la huella de carbono total.

Además, un sistema de alumbrado público confiable puede tener una serie de beneficios socioeconómicos, entre ellos una mayor sensación de seguridad de las personas y una reducción de los accidentes gracias a la mejor iluminación en las calles y un aumento de la actividad económica y social al atardecer.

Tres razones por las que todos debemos preocuparnos por los pueblos indígenas

Ede Ijjasz-Vasquez's picture
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Hoy, 9 de agosto, es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En todo el mundo, hay alrededor de 370 millones de pueblos indígenas y minorías étnicas que viven en más de 90 países.

No importa dónde vivamos o quiénes somos, todos debemos preocuparnos por los pueblos indígenas. ¿Por qué?



En primer lugar, es más probable que los pueblos indígenas y las minorías étnicas sean pobres.

Si bien los pueblos indígenas conforman solo el 5 % de la población mundial, representan alrededor del 15 % de los pobres extremos del mundo. Están sobrerrepresentados.

Y si uno pertenece a una familia indígena en América Latina, entonces tiene tres veces más probabilidades de ser pobre que alguien de una familia no indígena de la misma región.

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