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“La pieza faltante”: una educación que integra a las personas con discapacidad

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Un niño con el síndrome de Down mira su teléfono inteligente.
Foto: Thitiwat Samitinantana/Shutterstock.

En 2015, el mundo se comprometió a lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 para “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. El ODS 4, además de una meta inspiradora, es un aspecto esencial para el bienestar de nuestras sociedades y economías, y para la calidad de vida de todas las personas.

Hoy, 65 millones de niños en edad escolar no van a la escuela, y cerca de la mitad de ellos son niños con discapacidades. Incluso los niños discapacitados que se matriculan tienen menos probabilidades de finalizar la escuela que otros niños. Según algunos cálculos, menos del 5 % de los niños con discapacidad se graduarán. Esto ha causado que solo el 3 % de adultos con discapacidades esté alfabetizado, y de manera increíble que solamente el 1 % de mujeres discapacitadas sepa leer y escribir.

La exclusión de los niños discapacitados se agrava por la percepción dominante de que la discapacidad es una desventaja, y las creencias que la escuela les sirve a los estudiantes con discapacidades para socializar y no para aprender. Negar a los niños discapacitados el derecho a la educación refuerza las actitudes y presunciones comúnmente sostenidas de que ellos tienen menos capacidad, colocándolos en una situación aún más desventajosa.


Con mejores planes y políticas educacionales se puede romper el ciclo de la exclusión. Los profesores que han sido formados para reconocer y ayudar a aprender a los niños con discapacidades pueden lograr cambios. De la misma manera que lo pueden hacer dispositivos y aparatos de asistencia, como algo tan simple como un par de anteojos de USD 2 para un niño que tiene problemas para leer en un pizarrón. Las políticas de educación acertadas tienen en cuenta el carácter interdependiente de la discapacidad, el género, el conflicto y el lugar.

El Banco Mundial se ha comprometido plenamente con una educación que integra a las personas con discapacidad.  Estamos aplicando cada vez más la perspectiva de la inclusión social en la educación, lo que permite una visión integral acerca de la discapacidad y el desarrollo.

En India, (i) nos concentramos en los profesores y el desarrollo de programas de capacitación para “formadores expertos” que capacitarán luego a maestros para asistir a niños con autismo, discapacidad auditiva, parálisis cerebral, y sordera y ceguera.

En Malawi (i) y Moldova, (i) trabajamos con organizaciones de discapacitados y las comunidades locales para poner a prueba enfoques innovadores acerca de la matriculación en las escuelas de los niños con discapacidades, el desarrollo de capacidad del personal educativo y los profesores, y el fomento de políticas de educación inclusiva.

En Túnez, un nuevo programa del Banco Mundial aplicará de forma experimental y evaluará enfoques innovadores sobre las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en la educación, y desarrollará una estrategia pormenorizada para implementar iniciativas en que se integre la discapacidad a través de consultas a estudiantes discapacitados.

En Vietnam, (i) un proyecto ayudó a capacitar a más de 50 adultos sordos para que se conviertan en mentores de niños preescolares que sufren sordera, y posibilitó que unos 200 profesores que no tienen esta discapacidad aprendieran a usar el lenguaje de señas, y que más de 50 personas encontraran trabajo como facilitadores de la comunicación o intérpretes del lenguaje de señas.

En Guyana, (i) estamos abordando la discapacidad y la integración mediante consultas de proyectos y la participación en la reforma de los planes de estudio y en el desarrollo de indicadores de seguimiento claros.

El Banco Mundial también estableció recientemente un fondo fiduciario para apoyar la educación inclusiva para las personas con discapacidad en África, (i) con financiamiento de USAID. Menos del 10 % de los niños discapacitados asiste a la escuela en África, por lo que el fondo fiduciario de USD 3 millones tiene como objetivo aumentar el acceso a la educación entre los niños con discapacidades generando conocimientos y capacidad en toda la región.

Estos son solo unos pocos ejemplos del creciente número de proyectos e iniciativas del Banco Mundial centrados en fomentar la educación que integra a los discapacitados. Una de nuestras prioridades en los próximos años será crear una base de conocimientos más sólida sobre las iniciativas que funcionan y, al mismo tiempo, ayudar a los países a diseñar e implementar estrategias de educación inclusiva.

En su calidad de organismo líder en el tema de la inclusión de la discapacidad en el ámbito del desarrollo, el Banco Mundial participa de manera activa en encuentros importantes, como la undécima sesión de la Conferencia de los Estados Partes en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, (i) que tiene lugar esta semana en las Naciones Unidas en Nueva York. También organizamos actividades paralelas, y participamos en diversos debates relevantes para la inclusión de la discapacidad, que abordan asuntos como las tecnologías disruptivas, los datos sobre discapacidad, y el próximo informe de la ONU sobre la discapacidad y el desarrollo.

Imaginemos una sociedad donde todos los niños tienen acceso a una educación que les permite enriquecer y agregar valor a sus vidas, donde todos los niños son educados juntos y han aprendido a apreciar el potencial de los demás, y donde la vida de un niño con discapacidad puede cambiar fundamentalmente con una buena educación.

Todos juntos podemos lograr que esta visión de la educación para todos expuesta en el ODS 4, incluida la “pieza” esencial de la inclusión de la discapacidad, se convierta en realidad.


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Comments

ENVIADO POR Edgardo paredes el

En nuestro país como Honduras es casi nula la inclusión. Cuando se da los docentes no están preparados para brindar una atención de calidad por lo cual están relegados a simplemente socializar. El nivel cultural de los padres es una limitante además de una infraestructura escolar que más bien es atenta contra la seguridad. Sobre población infantil y asinamiento limitan el acceso a los niños con capacidades especiales.

ENVIADO POR Allisson Scheulen el

Es encomiable y digno de reconocimiento tan extraordinaria labor. En algunos países como Venezuela, se están organizando de manera muy modesta e informal, grupos de personas vinculados con el factor discapacidad en su entorno de vida, a nivel de gremios o simplemente trabajadores de instituciones, para dar ayuda y asistencia a los casos más críticos, especialmente de la población infantil. Muchos hemos sido colaboradores, en términos de monetización, a las instituciones que sustentan y coprotagonizan las acciones descritas en el documento publicado, haciendo com ello labor social y, verdaderamente enalteciendo la calidad de vida de las sociedades.

ENVIADO POR Betty Martínez el

Parece que no hay un modelo adecuado de inclusión para la discapacidad, muchas veces los docentes en las aulas no saben cómo manejar la discapacidad o la en como un problema más que se le adiciona a su agenda y carecen de la capacitación suficiente para tratar a estos estudiantes.

ENVIADO POR Ruth Arguello el

Como madre de un joven con Asperger, necesito accesar a la educación inclusiva. Vivimos en Nicaragua y la educación inclusiva es una ilusión total, nadie sabe si el Autismo, Asperger y otros se comen o se beben.

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