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Si los precios de los alimentos están bajando, ¿por qué seguimos hablando del tema?

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Algunas buenas noticias
 
La edición de septiembre de 2014 de Alerta sobre precios de los alimentos (i) señala que los precios internacionales de los alimentos han alcanzado su nivel más bajo en cuatro años, y en los últimos cuatro meses, estos descensos han revertido totalmente los aumentos de precios observados entre enero y abril de 2014. Los precios del trigo y el maíz se han desplomado en medio de la mejora constante de las perspectivas de producción y las mayores reservas en los hemisferios norte y sur. Las preocupaciones de hace unos meses en relación con la ajustada demanda de importaciones y las tensiones geopolíticas han disminuido. Ni siquiera el fenómeno en desarrollo de El Niño tendría efectos importantes sobre la producción y los precios dado el estado actual de las cosechas en los principales países productores. Y un artículo reciente en el periódico Financial Times (i) anunció la desaceleración de la inflación del precio de los alimentos tanto en los países ricos como pobres.
 
 
Entonces, ¿por qué seguimos hablando sobre los precios de los alimentos y las crisis alimentarias?

Hay tres buenas razones: los riesgos, lo que está en juego y la elección del momento oportuno.
 
Los riesgos, como la energía, no desaparecen, sino que cambian. Los riesgos de ninguna manera han desaparecido simplemente porque los precios han disminuido durante cuatro meses consecutivos. Mirando un poco hacia delante, queda por ver la llegada, la duración y la intensidad de El Niño. Si finalmente arriba, podría tener graves consecuencias en los principales cultivos después de 2015, si dura más tiempo que el promedio de seis a nueve meses. Todavía no sabemos qué repercusiones tendrá la prohibición de Rusia de importar algunos alimentos comercializados específicos. Los efectos de un nuevo esquema de Tailandia que está reemplazando al suspendido programa de hipotecas del arroz bien pueden tener consecuencias de largo plazo en los precios internos y, por extensión, en los precios de exportación del arroz. Esta lista de riesgos continúa.
 
Sigue siendo mucho lo que está en juego. Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, todavía vivimos en un mundo complicado. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (i) informó recientemente que existen déficits excepcionales en la producción y el acceso a los alimentos en 33 países. Se cree que los conflictos y la inseguridad civil empeorarán las perspectivas para las cosechas actuales en la República Centroafricana, Somalia y la República Árabe Siria. La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (i) anticipa que Sudán del Sur y Somalia pueden tener episodios de emergencia alimentaria desde comienzos de 2015 debido a temporadas de escasez, inundaciones, desplazamientos e inseguridad. El Programa Mundial de Alimentos (i) y la Organización Mundial de la Salud (i) destacan que si bien los efectos de la enfermedad causada por el virus del Ébola en los precios de los alimentos todavía no se han sentido totalmente, algunos mercados específicos informan un fuerte aumento debido a perturbaciones en el comercio y los mercados de los tres países más afectados. En estas condiciones, rebotes repentinos de los precios internacionales siguen teniendo importantes consecuencias.
 
Ahora es el momento de prepararse para una crisis. Ahora que los precios internacionales están bajando y pueden permanecer estables durante un tiempo, es fundamental prepararse para la próxima crisis. Durante anteriores alzas de los precios de los alimentos, aprendimos a la fuerza que prepararse para una crisis alimentaria después de que comienza no es una estrategia efectiva para enfrentar, mitigar o prevenir la crisis. La preparación debe comenzar mucho antes de que esta suceda.
 
Existen mecanismos de seguimiento de las diferentes dimensiones de la inseguridad alimentaria mundial, regional y local. Algunos de ellos se remontan a la década de 1970 y fueron desarrollados por las organizaciones mencionadas. Pero aunque los sistemas existentes proporcionan grandes cantidades de datos, información y análisis relacionados con la seguridad alimentaria en diferentes niveles, en la actualidad ninguno tiene la capacidad de supervisar simultáneamente los indicadores clave a nivel nacional y mundial ni de hacer sonar la alarma sin tener que realizar extensas y laboriosas evaluaciones. Por eso, aunque las crisis alimentarias humanitarias y la inseguridad alimentaria a largo plazo son fenómenos recurrentes, las respuestas tardías —como la que se observa en el Cuerno de África— no son hechos aislados.
 
¿Podemos hacer algo más que hablar del tema?
 
Sí, podemos, y debemos hacerlo. Recientemente, hemos desarrollado el Observatorio de crisis de los precios de los alimentos (i) como un siguiente paso en la preparación para las crisis alimentarias. Este sistema complementario de vigilancia se centra en los países cubiertos por la Asociación Internacional de Fomento el fondo del Grupo del Banco Mundial para los más pobres. El Observatorio se basa en el concepto de vulnerabilidad y se centra más estrictamente en las crisis alimentarias relacionadas con los precios. Este herramienta no solo sigue de cerca las tendencias de los precios nacionales e internacionales, sino que además proporciona una plataforma basada en pruebas para identificar cuándo esas tendencias comienzan a transformarse en crisis propiamente dichas, las consecuencias sociopolíticas de este tipo de crisis y las intervenciones adoptadas (y las que se dejaron de hacer) para enfrentar, mitigar y prevenir las crisis alimentarias.

 
De modo que si quiere saber hasta qué punto los precios internacionales de los alimentos hoy en día están en un nivel que ha determinado históricamente el comienzo de problemas graves, haga clic aquí. (i) ¿Cuánto está expuesto su país y sus vecinos al aumento de los precios internos de los alimentos, y cuál es el espacio macroeconómico que tienen para enfrentar esta situación? Haga clic aquí. (i) ¿Cuántos disturbios a raíz de los alimentos se han producido desde 2007 como reacción contra los precios actuales de los alimentos? La respuesta se puede encontrar aquí. (i) ¿Y cuántos países introdujeron subsidios a los alimentos para enfrentar las alzas de precios de 2012? Descúbralo aquí. (i)
 
No es necesario que sea un(a) experto(a) en inseguridad alimentaria, estadísticas, o sistemas de tecnologías de la información para encontrar respuestas informadas a este tipo de preguntas. Después de todo, el seguimiento se convierte verdaderamente en un bien público cuando es accesible para todos y el Observatorio de crisis de los precios de los alimentos (i) es un paso más en esa dirección.

Comments

ENVIADO POR Marina el

Yo creo que más que de los precios de los alimentos deberíamos hablar de la cantidad de pesticidas y químicos que utilizamos, sobre todo en frutas, verduras y hortalizas. Eso sí que es un problema actual.

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