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Debate sobre el sida plantea difícil pregunta acerca del financiamiento a importantes pensadores

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La pregunta se refirió a las ventajas y desventajas del financiamiento del VIH/sida y las respuestas fueron incisivas reflexiones y puntos de vista apasionados cuando algunas de las figuras más influyentes en la lucha contra esta enfermedad y la pobreza participaron en un animado debate el 23 de julio en un auditorio del Banco Mundial repleto de personas.

En el evento transmitido por Internet -copatrocinado por el Banco, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)/ Plan Presidencial de Emergencia para el Alivio del Sida, y la revista médica The Lancet-, se pidió a un panel de expertos que analizara el financiamiento mundial para el VIH/sida en un ambiente fiscal bajo presión después de la crisis financiera. El debate formó parte de la primera Conferencia Internacional sobre el Sida que se celebra en la ciudad de Washington en 22 años. 

El encuentro contó con blogs en árabe, español, francés e inglés a través de El Banco Mundial en vivo . La audiencia presente en el evento y en línea participó además usando el hashtag #WBLive en Twitter.

En declaraciones justo antes del debate, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, y el administrador de USAID, Rajiv Shah, destacaron la necesidad de combatir el VIH/sida de manera más amplia, eficaz y eficiente.

“Las inversiones en el VIH pueden tener un impacto mucho más extenso no solo sobre los sistemas de salud sino en...todo tipo de cosas que tengan efectos más allá de estos sistemas”, dijo el Dr. Kim. “Creo que es una parte fundamental de la discusión en el futuro”.

“Es mucho lo que podemos lograr si determinamos cómo trabajar juntos más eficazmente en los países, normalizar lo que medimos, estandarizar los sistemas de pago que ofrecemos a nuestros asociados en la ejecución y otros, para que podamos ayudar a conseguir la visión de un sistema de salud sólido impulsado localmente y en que los países tengan un rol protagónico”, agregó Shah.

El debate fue el sexto de una serie patrocinada por el Banco y USAID destinada a explorar cuestiones relacionadas con esta enfermedad y fue moderado por el editor de The Lancet, Richard Horton. El evento creó gran interés en Twitter en la ciudad de Washington, cuando un grupo de cuatro panelistas abordó la siguiente afirmación: “La inversión constante para el sida por parte de los donantes y Gobiernos es una inversión adecuada, incluso en un entorno con recursos limitados”.

El financiamiento para el sida asciende actualmente a alrededor de US$17.000 millones al año en los países en desarrollo y este incluye recursos para los hospitales y clínicas y el fortalecimiento general de los sistemas de salud que atienden a más personas que quienes padecen esta enfermedad. Pero también existe la preocupación de que se asigna más dinero para combatir el sida que para abordar otros problemas que de ser solucionados podrían entregar mayores beneficios en materia de salud, tales como las enfermedades infecciosas, la diarrea, el agua sucia y la falta de saneamiento.

Roger England, presidente del Taller de Sistemas de Salud de Granada, y Mead Over, miembro principal del Centro para el Desarrollo Mundial, presentaron argumentos en contra de la aseveración de que el financiamiento del sida sigue siendo una buena inversión hoy en día.

Solo las actividades de lucha contra el VIH/sida más eficaces y operadas eficientemente “pueden acercarse apenas a competir con” los beneficios de las medidas para reducir el paludismo y las muertes maternas y las campañas de vacunación, dijo Over. “¿Por qué debemos priorizar el sida por encima de todas estas otras formas esenciales y tremendamente importantes de salvar vidas en un entorno con recursos limitados?”, preguntó.

England añadió que el gasto en la prevención del sida no tuvo un efecto medible sobre la tasa de nuevas infecciones en países de ingreso bajo y mediano. El porcentaje se está reduciendo desde mediados de la década de 1990, “un decenio antes de que comenzaran los grandes flujos de recursos”, señaló.

Jeffrey Sachs, economista y director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, quien defendió la posición de invertir constantemente en esta área, dijo que hay suficiente riqueza en el mundo como para comprometer US$40.000 millones “no solo para el sida, sino para toda la gama de sistemas de atención primaria de salud...Dejemos de lado el mito de que el sida de alguna manera quita algo a los sistemas primarios de salud. En realidad los fortalece. Cualquier persona que realmente sale de su oficina y va a un poblado puede comprobar que es totalmente sinérgico”.

El director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, indicó que las inversiones para combatir esta enfermedad cambiaron la forma de prestar servicios en los países en desarrollo y permitieron aumentar masivamente el tratamiento de menos de 50.000 pacientes a más de 8 millones. Al mismo tiempo, el esfuerzo inspiró un “movimiento social que ayudó a romper la conspiración de silencio” en torno al sida y otros asuntos relacionados, agregó.

David Serwadda, decano de la Escuela de Medicina de la Universidad de Makerere de Uganda, formuló los comentarios finales, haciendo notar que el tema había sido “bastante bien debatido”, pero afirmó que la posición de apoyar la asignación de fondos para el sida sacó más ventaja.

“Tomando el liderazgo, la inversión en el sida redujo realmente la morbilidad y mortalidad, planteó cuestiones de justicia social, creó demanda de servicios, movimientos sociales y civiles, aumentó la inversión pública y privada, dinamizó realmente los movimientos comunitarios, y creo que el punto más importante fue que las personas estuvieron en el centro de esta respuesta”.

En sus comentarios finales, Eric Goosby, coordinador mundial de Estados Unidos para el sida, relató su experiencia de ver morir a más de 500 enfermos en los primeros tiempos de la epidemia en San Francisco. Dijo que la lucha contra la enfermedad ha recorrido un largo camino, pero que “aún hay necesidades insatisfechas. Nos queda por recorrer un poco más del 50% del camino”.

Ahora no es el momento de detenerse, dijo el ex presidente de Botswana, Festus Mogae. Aunque muchas personas murieron por la enfermedad, muchas más fueron salvadas, y muchas siguen siendo auxiliadas.

“Cuando se va a la guerra y se ganan batallas y se pierden otras, no se deja de luchar repentinamente solo porque aún no se ha ganado”.

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