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El ascenso para viajar mejor: ¿Cómo ayudan los sistemas de recaudo a mejorar el transporte urbano?

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Foto: Emily Jackson/Flickr

Más y más ciudades en países desarrollados y en vía de desarrollo están en implementando sistemas modernos de recaudo para el pago de tarifas en sus sistemas de transporte público. Más que un juguete costoso, los sistemas automatizados de recaudo (AFC, por sus siglas en inglés) puede aportar una amplia gama de beneficios a los gobiernos locales, planificadores de transporte, operadores y, por supuesto, a los propios viajeros. 

Nuestra reciente conferencia, Transforming Transportation 2019, hizo énfasis en las aplicaciones y beneficios de los sistemas AFC, los cuales han sido parte fundamental de muchos proyectos de movilidad urbana apoyados por el Banco Mundial y la IFC. 

Para los usuarios, el desarrollo de los sistemas AFC es un paso crítico para hacer que el transporte público sea más eficiente, asequible y accesible. Las palabras clave aquí son integración e interoperabilidad. Los sistemas AFC se han vuelto compatibles con un número cada vez mayor de métodos de pago adicional a las tarjetas inteligentes: dispositivos de comunicación de campo cercano NFC (incluidos teléfonos inteligentes), tarjetas de débito y crédito, plataformas de comercio electrónico (por ejemplo, PayPal, AliPay) e incluso códigos QR impresos y SMS, abriendo el camino para la integración con otros servicios de transporte, como esquemas de bicicletas y patinetas compartidas, o servicios de uso compartido de vehículos (carpooling). 
 

Figura 1 - Universo de medios de pago. Fuente: Banco Mundial, 2019

Lograr que exista una plataforma de pagos interoperable entre múltiples modos o sistemas de transporte facilita el acceso de los viajeros a los esquemas de incentivos focalizados, incluyendo: subsidios para grupos de población específicos (usuarios de bajos ingresos, adultos mayores, estudiantes); tarifas diferenciadas por hora del día; abonos semanales; acceso a puntos de acceso para usuarios en condición de discapacidad; en incluso ofrece beneficios como el viaje a crédito (cuando el saldo de la tarjeta cae a cero) y la recuperación del saldo en caso de pérdida de la tarjeta, como suele suceder con las tarjetas bancarias.

Al ir más allá de la emisión de boletos, los sistemas AFC generan una gran cantidad de datos anónimos que incentivan la innovación (muchas veces liderada por el sector privado) en pro de mejorar la prestación de servicios conexos con el recaudo. Por ejemplo, los datos de AFC combinados con los datos de ubicación automática del vehículo (AVL) son un recurso cada vez más común para que los planificadores entiendan mejor los patrones de movilidad, identifiquen las áreas desatendidas, las deficiencias en la cobertura de la red de recarga, y son útiles para identificar posibles comportamientos fraudulentos (Evasión de la tarifa o uso indebido de trasbordos).

Una visión y tres dimensiones: el auge de los sistemas AFC modernos trae consigo un sinnúmero de funcionalidades para los planificadores, operadores y usuarios del transporte público. Pero el despliegue de esta tecnología puede ser demasiado complejo, difícil de proteger contra la obsolescencia prematura, y, si no se tiene una visión clara, puede resultar demasiado oneroso.

Implementar un sistema AFC en el marco de las posibilidades, funcionalidades y presupuesto requiere que una visión clara por parte de los tomadores de decisiones. Esta visión debe asegurar que el sistema AFC a diseñar cumpla con una serie de criterios clave: por un lado, el sistema debe ser interoperable, flexible, seguro y escalable, y por otro, debe desarrollarse bajo un estándar (mapping) de propiedad pública, que impida que la ciudad se vea forzada a tener un único proveedor tecnológico. Para articular dicha visión, las siguientes tres dimensiones resultan particularmente útiles:

1. Configuración institucional: antes de pasar al diseño detallado de un AFC, designe una institución líder a cargo de la toma de decisiones para todo el sistema de transporte. Esta institución debe defender la planificación y la implementación de un proyecto integrado de AFC, que represente los intereses del público y llegue a acuerdos con las compañías de tecnología de AFC y los operadores de transporte. Para facilitar esto, la norma internacional ISO 24014-1 sobre sistemas de gestión de tarifas interoperables para el transporte público proporciona una hoja de ruta clara y accionable.

2. Dimensiones técnicas: acertar con el estándar. Para desarrollar un sistema AFC flexible que pueda expandirse fácilmente a todos los modos en toda la ciudad, la institución líder (ver dimensión 1) debe concentrarse en generar un estándar de propiedad pública que defina cómo se procesan las transacciones en cada uno de los 5 niveles de AFC (consulte la figura a continuación). Esto se conoce como el estándar de interoperabilidad y es la clave para la integración entre modos, operadores y proveedores de tecnología. Una norma integral debe incluir disposiciones claras sobre:

  • Métodos de pago
  • La interacción entre los métodos de pago y los lectores en las estaciones y en los autobuses;
  • La interacción entre los sistemas centrales (para cada modo de transporte) y la cámara de compensación central (es decir, donde todas las transacciones de AFC se liquidan y se pagan)
  • Seguridad de la información en todo el sistema.
 


3. Dimensiones financieras y comerciales. El recaudo en sistemas de transporte implica grandes cantidades de transacciones diarias en efectivo y, cada vez más, pagos electrónicos. Por esa razón, una buena gestión financiera y comercial es esencial para el éxito de un sistema AFC. Un primer paso es garantizar que la cámara de compensación esté a cargo de un agente neutral que esté supervisado por la institución líder y, potencialmente, un regulador financiero. En segundo lugar, la distribución de ingresos entre los operadores y otros actores del transporte público debe ser eficiente, oportuna y transparente. Las tarifas pagaderas a los operadores individuales de AFC deben estar claramente definidas y dichos costos deben incluirse en el cálculo de la tarifa técnica principal del sistema de transporte. Debe haber un sistema robusto y comúnmente aceptado para la seguridad y la protección de datos. 

Al permitir una integración perfecta entre los modos de transporte y los modos de pago, los sistemas AFC interoperables son uno de los principales factores detrás de la aparición de Mobility as a Service (MaaS), un nuevo modelo que permite a los ciudadanos usar una cuenta para acceder a una variedad de opciones de transporte. incluyendo servicios de transporte público masivo, alimentadores, compartidos y de última milla, por nombrar algunos. A medida que las ciudades continúan modernizando sus sistemas de recaudo y reevaluando para qué y cómo nos movemos, ¿qué otras recomendaciones crees que vale la pena discutir para hacer del recaudo un multiplicador de oportunidades de movilidad? 

Aprender más: 

Interoperabilidad en los sistemas de recaudo para transporte público en América Latina y el Caribe. Banco Interamericano de Desarrollo, 2018.  

Las opiniones reflejadas en este blog no reflejan necesariamente las opiniones del Banco Mundial o de los panelistas o de Transforming Transportation. 

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