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El progreso crea oportunidades para abordar el problema de la exclusión: Observaciones sobre la 4.a Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de las Personas LGBTI

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Foto: Andrés Scagliola, Intendencia de Montevideo
Foto: Andrés Scagliola, Intendencia de Montevideo

Si bien muchas de las dificultades que encaran las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) son muy conocidas —violencia, estigma, discriminación—, la 4.a Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de las Personas LGBTI, celebrada en Uruguay y de la que acabamos de regresar, nos dejó un cúmulo de historias de cambio positivo. Nos estimulan las crecientes posibilidades que tiene el Banco de ser un asociado valioso de nuestros clientes y los ciudadanos LGBTI de todo el mundo.
 

Durante la conferencia se destacó el impulso por lograr un mayor avance, y una base ordenada de organizaciones de la sociedad civil se mostró unida y lista para interactuar con los Gobiernos y la comunidad internacional. Representantes de la sociedad civil y activistas valientes contaron los desafíos que encaraban para lograr la inclusión, así como historias de valor y resiliencia.
 
En Montevideo se hizo evidente que muchos Gobiernos en los últimos tiempos han tomado medidas para incluir a las personas LGBTI, las que van desde la despenalización de la sodomía en Mozambique (i) y en la República de Seychelles (i) hasta la protección de estas personas en la constitución de Nepal y la Ley de no discriminación en el empleo (i) de Ucrania.
 
Esta agenda no se limita a los países ricos ni a Occidente. Una coalición de Estados de América Latina que patrocinaron y lucharon, junto con otros 41 países y la sociedad civil mundial, (PDF, en inglés) por la creación de un nuevo cargo de experto independiente sobre cuestiones de las personas LGBTI (i) en el Consejo de Derechos Humanos vio plasmado su objetivo el mes pasado en Ginebra. Y en Montevideo, una coalición diversa de Estados de Europa oriental y occidental, América Latina y Oceanía constituyó la Coalición por la Igualdad de Derechos.
 
Uruguay ha estado a la vanguardia en lo que se refiere a abordar el problema de la exclusión de las personas LGBTI. Su experiencia demuestra los beneficios que resultan de la alianza de los activistas LGBTI y otros grupos excluidos, como los afrodescendientes, las feministas y los discapacitados. El cambio también se ha guiado por datos derivados de preguntas incluidas en el censo de 2011 y estudios nacionales periódicos sobre la pobreza, así como de la realización de un censo de la población transgénero. Estos esfuerzos han conducido no tanto a programas especiales para las personas LGBTI, sino a esfuerzos por lograr la apertura y la capacidad de respuesta de los servicios generales para todos.
 
Hemos regresado con tres mensajes para el Grupo Banco Mundial:

  1. Debemos estar preparados, ya. Los clientes han empezado a pedir nuestro apoyo concreto, como la facilitación de intercambios entre homólogos y el apoyo para el análisis de datos.

    En respuesta, estamos impartiendo capacitación en la sede en la ciudad de Washington y en las oficinas en los países para dotar al personal de conocimientos e instrumentos. La contratación inminente de un asesor en materia de orientación sexual e identidad de género contribuirá a aumentar nuestra capacidad de respuesta.
 
  1. Datos, datos y más datos. Los Gobiernos y la sociedad civil recurren al Banco en busca de ayuda para entender los costos socioeconómicos de la exclusión y establecer formas de medir la eficacia de las políticas y los programas.

    Una nueva alianza entre el Banco y las Naciones Unidas en materia de datos y pruebas (basada en nuestro documento conjunto: La inversión en una revolución investigativa sobre la inclusión de las personas LGBTI) (i) nos ayudará a respaldar a nuestros clientes y satisfacer dicha demanda.
 
  1. Podemos aprovechar el potencial de nuestros proyectos. Nuestros proyectos de educación pueden basarse en la labor de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para abordar el problema de la intimidación y la exclusión en las escuelas; en nuestras operaciones relativas al empleo se puede analizar cómo llegar a las personas transgénero que están particularmente en riesgo de sufrir discriminación en el empleo, y nuestras inversiones en salud pueden orientarse específicamente a los jóvenes LGBTI, grupo en el que se registran niveles alarmantes de depresión y suicidio.

    En Montevideo se está desarrollando una labor novedosa para crear espacios de mercado inclusivos, y con esfuerzos más amplios se alienta a los empleadores no discriminatorios. (i) Esto puede servir de inspiración al establecimiento de coaliciones entre la Corporación Financiera Internacional, integrante del Grupo Banco Mundial, corporaciones progresistas, y cámaras de comercio de personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBT) para encontrar soluciones a los problemas del estigma y la exclusión.
 
A pesar de los avances logrados en Uruguay y en otras partes, los resultados en términos de desarrollo siguen siendo sombríos para las personas LGBTI. Según algunas fuentes, la esperanza media de vida de una mujer transgénero en Argentina es de menos de la mitad de la observada en la población en general. Y casi la quinta parte de las personas intersexuales en Australia ha intentado suicidarse. (i)
 
Sin la inclusión de las personas LGBTI no podremos eliminar la pobreza extrema ni alcanzar la prosperidad compartida. Inspirándonos en los que arriesgan su seguridad a diario para lograr avances, y aprendiendo con humildad de ellos, nos disponemos a prestar apoyo.
 

Comments

ENVIADO POR Johnd60 el

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