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La crisis de los refugiados: qué puede hacer el sector privado

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© World Bank Group
© Grupo del Banco Mundial

En el mundo hay actualmente unos 68,5 millones de personas que han sido desplazadas por la fuerza, de las cuales más de 25 millones se consideran refugiados. Casi el 85 % de estas personas son albergadas por países de ingreso bajo o mediano con recursos limitados, como Jordania, Etiopía, Uganda, Turquía y Bangladesh. Estos países enfrentan enormes desafíos para satisfacer las necesidades de los refugiados y continuar a la vez creciendo y desarrollándose.

Visité Jordania en 2014 y 2016, y me sorprendió la generosidad y la hospitalidad de este pequeño país de ingreso mediano, que aceptó la llegada de más de 740 000 refugiados que escapaban de la guerra de Siria y otros conflictos (y esa es solo la cantidad registrada oficialmente por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados). En 2017, en Jordania había 89 refugiados por cada 1000 personas, (PDF, en inglés) la segunda mayor concentración de todo el mundo. Sus servicios y su economía estaban sometidas a una enorme presión. Los propios refugiados se sentían frustrados por la falta de oportunidades para ganarse la vida.  

Pregunté cómo podíamos ayudar. Estaba claro que cualquier solución debía incluir la participación del sector privado y beneficiar tanto a los refugiados como a las comunidades que los albergan.

Es prácticamente imposible pensar en los refugiados sin reconocer a las comunidades que los reciben, porque la realidad es que la mayoría de ellos no vive en campamentos, sino en ciudades y comunidades. La mitad de estas personas permanecerán desplazadas fuera de su país de origen durante más de cuatro años. Y todas ellas necesitan empleos, escuelas, servicios; en resumen, oportunidades para reconstruir su vida y contribuir a la comunidad.

El trabajo que lleva adelante el Grupo Banco Mundial con Jordania tiene como objetivo principal generar un entorno que logre precisamente eso: crear empleos y ampliar las oportunidades para los jordanos y los refugiados.

Esto ha implicado reducir el déficit presupuestario provocado por el impacto de la guerra siria y la llegada de los refugiados. Entre las medidas adoptadas recientemente se incluye la emisión de permisos de trabajo para 130 000 refugiados sirios, la reducción de los trámites burocráticos para las empresas y la implementación de incentivos para atraer inversiones en sectores clave con potencial exportador.

Con el objeto de hacer frente al impacto de la crisis de los refugiados en Jordania y en otros sitios, en 2016 nos asociamos con la Organización de las Naciones Unidas y con el Banco Islámico de Desarrollo para poner en marcha el Servicio Mundial de Financiamiento en Condiciones Concesionarias. Mediante este instrumento, se ha destrabado un volumen de financiamiento a largo plazo y con muy bajo interés por un total de USD 1400 millones, destinados a países de ingreso mediano como Jordania y Líbano para promover la creación de empleo y ampliar la infraestructura y los servicios públicos esenciales.

Pero esta crisis requiere mucha más ayuda. Por este motivo ahora vamos a ir un paso más allá y reuniremos a actores del sector público, el privado y entidades filantrópicas para que trabajen juntos, primero en Jordania y posteriormente en otros países.

Estableceremos una plataforma para la inversión y la búsqueda de correspondencias, dirigida a brindar apoyo a los refugiados y a las comunidades que los reciben mediante el desarrollo de empresas y mercados. Esta labor abarca varios componentes.

En primer lugar, se buscará establecer correspondencias entre las empresas afectadas por la crisis de los refugiados y los inversionistas y actores de las cadenas de suministro internacionales. El 24 de septiembre, en un evento organizado por el Grupo Banco Mundial y Tent Partnership for Refugees, más de una docena de empresas anunciaron compromisos nuevos y concretos que se implementarán en Jordania y en otros países. La asistencia que brindarán dichas empresas puede traducirse en contrataciones o capacitación, inversiones en empresas que son propiedad de refugiados o que contratan refugiados, o la modificación de sus actividades principales para brindar mejores servicios a estas personas.

Estos acuerdos son el resultado de una relación de colaboración que se inició hace un año, cuando Hamdi Ulukaya, fundador de Tent Partnership for Refugees y director ejecutivo de Chobani, se acercó al Banco Mundial para hablar sobre la labor que lleva adelante su organización para movilizar el sector privado con el fin de abordar la crisis de los refugiados. Él ha predicado con el ejemplo: ha contratado a muchos refugiados para trabajar en sus fábricas de yogur de Nueva York e Idaho. Con Tent, ha ampliado sus actividades filantrópicas para ayudar a los refugiados que se encuentran en otros países.

En segundo lugar, se respaldará la creación de un mecanismo catalizador de inversiones, conformado por diversos asociados, con la asistencia financiera y técnica necesaria para acelerar la mejora de las empresas existentes. Estamos colaborando con Fundaciones de la Sociedad Abierta y otras entidades a fin de generar oportunidades para que los inversionistas se sumen y apoyen a las pymes o pongan en marcha nuevos proyectos.

En tercer lugar, se emplearán esos conocimientos originados en el mercado como base para la labor sobre el terreno, de modo de garantizar que se dé respuesta a los problemas del empleo y los mercados.

El Grupo Banco Mundial ha asumido el compromiso de utilizar toda la gama de sus herramientas de asistencia financiera y técnica para abordar la crisis de los refugiados, no solo en Jordania y Líbano, sino en todo el mundo. Por ejemplo, la Corporación Financiera Internacional —entidad del Grupo Banco Mundial dedicada al sector privado— está trabajando para crear mercados en campos de refugiados como el de Kakuma, una ciudad de 60 000 habitantes situada en el noroeste de Kenya, que alberga a 180 000 refugiados.

Es genial ver que las empresas están sumándose. Tenemos que seguir alentando su participación. Cuando el sector privado busca hacer algo bueno por el mundo y a la vez logra buenos resultados en los negocios, se convierte en una fuerza poderosa que puede ayudar a resolver los desafíos más complejos del mundo.

Este artícluo se publicó originalmente en LinkedIn (i)

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