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“Queremos a nuestras hijas, pero necesitamos un hijo”

Giorgia DeMarchi's picture


Este refrán captura el sentimiento común que hay en Armenia, y que es un aspecto central del creciente problema de la desigualdad en la proporción de nacimientos de niños y niñas en el país. Actualmente, en Armenia nacen 114 hombres por cada 100 mujeres —número superior a la tasa natural de 105—, lo que constituye una de las cifras más desproporcionadas en el mundo. Hace poco, nos reunimos con grupos en Armenia para averiguar las causas fundamentales de la preferencia por los hijos varones, con la esperanza de ayudar a encontrar una solución eficaz en materia de políticas.

Este problema ha afectado por mucho tiempo a países como China, India y otros en Asia, pero ha surgido recientemente en la región del Cáucaso meridional. En Armenia, la proporción de nacimientos de niños en comparación con el nacimiento de niñas empezó a aumentar en los años noventa, cuando las perturbaciones económicas y el deseo de tener familias más pequeñas, junto con la disponibilidad de tecnologías de detección del sexo, llevaron a muchas familias a optar por la selección del sexo en su búsqueda de tener un hijo varón. ¿Cuál fue el resultado? Un fenómeno que fue bautizado por Amartya Sen como la generación de “las niñas desaparecidas”. (i)

Sabemos que la desproporción entre el número de varones y de mujeres es sintomática de las desigualdades de género en la sociedad. Si se menciona este vínculo a las personas en Armenia, las respuestas más probables son “queremos a todos nuestros hijos por igual” o “las niñas y los niños son tratados de la misma manera aquí”. Escuchamos decir esto a hombres y mujeres en toda Armenia durante una investigación cualitativa para un estudio (i) sobre las “niñas desaparecidas”, que se inició el año pasado.

Si bien las niñas armenias tienen acceso igualitario a la educación e incluso superan a los niños en la enseñanza terciaria, los datos de la encuesta del Proyecto del Barómetro del Cáucaso (i) indican una preferencia generalizada por los hijos varones, una causa básica del sesgo en la proporción de hombres y mujeres que observamos. Más de la mitad de los encuestados admitió que si pudieran tener un solo hijo, ellos preferirían que fuera un varón. Hasta el 71 % de las personas expresó esta preferencia en las zonas rurales, donde los sistemas familiares tradicionales permanecen casi intactos.

El escepticismo inicial de los participantes en los grupos de discusión frente a las cifras que presentamos no es algo sorprendente. Sin embargo, muchos reconocieron que tanto la preferencia por los varones como las consecuencias de ello las pueden observar en su entorno. Una gran cantidad de entrevistados admitió haber hablado con sus hijas, nueras o esposas sobre el término del embarazo en caso que se tratara de una segunda o tercera niña. Y las evidencias de la arraigada preferencia por los hijos varones en todas las comunidades de Armenia son abundantes, como lo testificó también nuestro trabajo sobre el terreno.

¿Las personas realmente prefieren a los hijos varones? ¿Por qué?

Con nuestros asociados del Armenia Caucasus Research Resource Centre, (i) intentamos llegar al fondo de la pregunta al conversar con hombres y mujeres de diferentes edades en cuatro comunidades de Armenia. ¿Qué averiguamos?

  1. La preferencia por los hijos hombres se basa en una cuestión práctica. Los padres esperan que los varones les otorguen apoyo financiero y los cuiden cuando sean ancianos, además de ayudarlos a sortear una amplia gama de dificultades en la vida cotidiana.
  2. Las costumbres locales ordenan que los padres de edad avanzada vivan con un hijo y su familia, y que sean cuidados por las nueras. Si bien estas últimas son menos sumisas hoy en día, algunas tradiciones aún se mantienen firmes. A pesar de que existen leyes de sucesión “neutrales desde el punto de vista del género”, todavía predomina la práctica tradicional de heredar a los hijos varones la casa, las tierras y los negocios familiares. Nos dijeron que “solo uno entre mil decide dejar algo a la hija.
  3. ¿Por qué ocurre esto? Las hijas tienden a irse de la casa de sus padres, ya que “ellas son criadas para servir a alguien más”, generalmente la familia de su esposo. Las limitaciones a la capacidad de las mujeres de controlar sus propias vidas y ganar un buen salario, y la potencial amenaza que un comportamiento “inapropiado” constituye para el honor familiar, las convierte en una responsabilidad mayor para los padres. De manera que la preferencia por los varones, de acuerdo a las madres, se debe también a que a los progenitores les preocupa la vulnerabilidad de las hijas: “Es más probable que un niño sea feliz que una niña”.
  4. Sin embargo, nuestra investigación también reveló el fuerte valor simbólico de los hijos varones: ellos perpetúan el apellido y protegen la posición social de sus familias. Escuchamos que “tener un hijo es una cuestión de orgullo”. El hecho de tener un hijo varón reafirma la masculinidad del padre ante sus vecinos. Y ser madre de un hijo ayuda a una mujer a asegurar su posición en el hogar, que es encabezado por el esposo. Los hijos varones son vistos también como protectores de sus hermanas, como lo señala el refrán armenio: “La hermana dijo que tiene un hermano; el hermano no dijo que tiene una hermana”.

Un programa para la acción: ¡Valoren a sus niñas!

Al aproximarse el Día Internacional de la Mujer, debemos a las niñas de Armenia y de todo el mundo las mismas oportunidades.

El desafío en materia de políticas es complejo, ya que la preferencia por los hijos varones y la consecuente selección del sexo son producto de las presiones tanto personales como sociales, así como de las circunstancias económicas y culturales. Sin embargo, algunas experiencias internacionales ya plantean maneras efectivas de abordar esta preferencia. Las “soluciones médicas” tienden a ser ineficientes, ya que prohibir al personal médico que revele el sexo del niño o prevenir que las mujeres pongan fin a los embarazos solo aumenta los riesgos para las mujeres, las cuales recurrirían a medios ilegales y peligrosos para lograr el mismo fin. Afrontar las razones básicas de la preferencia por los hijos varones es la manera de encontrar la solución.

Muchos armenios conocen el camino. Una joven en Ereván señaló que: “No importa lo que se haga, dondequiera que empiece, la base debería ser lo mismo: aumentar la importancia del rol de la mujeres”. Vamos a darle a ella y a todas las niñas de Armenia una oportunidad de nacer y convertirse en líderes y profesionales valoradas.

Esta investigación contó con el financiamiento del Mecanismo general para la igualdad de género (UFGE), (i) un fondo fiduciario de varios donantes administrado por el Grupo Banco Mundial.

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