Syndicate content

Una oportunidad para reinventar nuestro sistema alimentario, además de potenciar el capital humano

Robert Jones's picture
Esta página en: English | العربية | Français
Una mujer selecciona las algas marinas que ha recolectado en Rote (Indonesia). © Robert Jones
Una mujer selecciona las algas marinas que ha recolectado en Rote (Indonesia). © Robert Jones
© Robert Jones



¿Se imaginan que tuviéramos la oportunidad de reinventar el sistema alimentario mundial, y que la producción a nivel local de alimentos más sostenibles, más nutritivos y más diversos fuera la nueva norma y no la excepción? 
 
Esto podría parecer una exageración, pero en vista de las previsiones de un planeta con 9 000 millones de habitantes en 2050 y de que uno de cada tres niños tendrá retraso del crecimiento a causa de la malnutrición en Asia meridional y África al sur de Sahara, lo cierto es que es una necesidad. Actualmente, uno de cada 10 ciudadanos padece hambre, y el desperdicio de alimentos en todo el mundo alcanza niveles sin precedente.
 
Los expertos coinciden en que para 2050 se deberá impulsar la producción mundial de alimentos (y disminuir su desperdicio) para poder alimentar a la creciente población de nuestro planeta. Según algunas estimaciones, de mantenerse las actuales prácticas agrícolas insostenibles —incluidos los subsidios inadecuados—, nuestros suelos solo estarán en condiciones de seguir produciendo alimentos unos 60 años más. A esto se suma la limitada disponibilidad de tierras cultivables y de agua dulce.  
 
Ante tal panorama, la acuicultura (i) o cultivo de alimentos en el agua es un sector de la producción alimentaria que crece rápidamente. En efecto, en Asia meridional y África al sur del Sahara —las dos regiones más pobres del mundo— las tasas de crecimiento de la acuicultura (principalmente peces) no han bajado del 10 % anual en la última década.
 
Nuestros océanos cubren más del 70 % de la superficie de la Tierra, y prácticamente cada país que posee litoral tiene un gran potencial para producir alimentos en sus océanos (i). A medida que las naciones miran hacia el mar, se dan las condiciones para que aumenten las actividades de crianza de animales marinos y de cultivo de alimentos en corrales instalados en el mar abierto y, de esa forma, poder contar con nuevas fuentes de proteína climáticamente inteligentes que, dadas sus características, pueden expandirse en vista de la enormidad de los océanos. Los alimentos que se pueden producir comprenden desde algas marinas ricas en nutrientes hasta mariscos y pescado (incluso atún, lo que en algún momento se consideró impensable).
 
Nos acercamos a un punto de inflexión crítico, pero aún es posible modificar la trayectoria de la acuicultura para evitar los errores cometidos con nuestros sistemas agropecuarios y sacar provecho de las características fisiológicas particulares de los peces, los mariscos y las algas marinas.
  
La producción de alimentos debe ser más racional (es decir, debe utilizar los recursos, como el suelo y el agua dulce, de manera más eficiente), climáticamente inteligente (o sea, generar menos emisiones de carbono) e inocua para el medio ambiente. El crecimiento que experimentará el sector de acuicultura en las próximas décadas es algo que no podemos ignorar, y debemos actuar ahora para practicar una acuicultura acertada.

Si se planifica con inteligencia, la acuicultura puede utilizar los recursos y el espacio marino de manera eficiente
 
La acuicultura es un medio de producción de alimentos intrínsecamente eficiente en el uso de los recursos. La acuicultura marina no necesita suelo y utiliza muy poca agua dulce. Como los peces se crían en el agua, donde los efectos de la fuerza de gravedad se atenúan, pueden ocupar más energía en crecer y requieren menos alimento por unidad de producción que los animales terrestres. Además, la acuicultura marina es tridimensional, lo que permite producir mucha más proteína animal en la misma huella de superficie.
 
Nuestros océanos están, en gran medida, inexplotados y tradicionalmente no están sometidos al mismo grado de gestión que el suelo. Sin embargo, ahora muchos Gobiernos están reconociendo la importancia de su superficie oceánica como una nueva fuente de crecimiento sostenible. Están solicitando orientaciones y apoyo sobre la transición a una economía costera y oceánica sostenible, o economía azul.
 
Como primer paso, es indispensable emprender una sólida planificación del espacio marino. En lo que respecta a los peces, dicha planificación permite adoptar un planteamiento basado en pruebas y en datos para escoger mejor el emplazamiento de las áreas de crianza. Las zonas de utilización comercial sostenible pueden alejar la acuicultura de ciertos hábitats críticos, como manglares, arrecifes coralinos y praderas marinas, y dirigirla hacia zonas que ofrezcan las condiciones bioeconómicas adecuadas para el cultivo de productos del mar, reduciendo así muchos de los impactos negativos de la acuicultura. La acuicultura incluso puede integrarse con otros usos nuevos de los océanos, como la producción sostenible de energía en alta mar, por ejemplo, mediante turbinas eólicas. Al mismo tiempo, pueden protegerse de la explotación comercial activos ambientales de importancia crítica. En este sentido, el mar es realmente una nueva frontera.

Podemos crear un sector de acuicultura que funcione en armonía, y no en conflicto, con el medio ambiente ​
 
Imaginen una forma de producción de alimentos que contribuya a la salud de los ecosistemas en lugar de a su deterioro. Piensen en una granja marina vertical que aproveche la columna de agua completa para cultivar simultáneamente algas y mariscos, dejando solo una pequeña huella ambiental. En dicha granja, emplazada en la boca de un estuario, los mariscos bivalvos filtran las impurezas mientras las algas absorben el exceso de nitrógeno procedente de la contaminación costera (por ejemplo, la escorrentía de fuentes terrestres). La granja está diseñada de tal manera que constituye un vivero en el que especies locales de peces y crustáceos se desarrollan hasta alcanzar la edad adulta, cumpliendo en parte la función ecológica que alguna vez cumplieron los arrecifes de mariscos en estado silvestre. La aplicación en mayor medida de los principios ecológicos también puede ayudar a mejorar el diseño y la ubicación de granjas piscícolas marinas.
 
The Nature Conservancy, conjuntamente con muchos asociados, está llevando a cabo varios proyectos piloto en todo el mundo para determinar cómo, cuándo y dónde la acuicultura oceánica puede contribuir realmente al medio ambiente a través de la mejora de la calidad del agua y la función de los hábitats, y la mitigación de la acidificación localizada de los océanos. Si somos capaces de establecer las condiciones adecuadas, podremos potenciar una poderosa solución de mercado para restaurar las zonas costeras y, al mismo tiempo, producir alimentos nutritivos, generar empleo en la economía azul y, en términos más generales, aumentar la riqueza de los océanos. 
 
Con la acuicultura podemos acortar las cadenas de suministro y producir alimentos a nivel local 
 
En Estados Unidos, los alimentos deben recorrer, en promedio, algo más de 2400 kilómetros para llegar a los consumidores. Muchos de los principales países (por ejemplo, miembros de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón) importan la mayor parte de los productos del mar que consumen, lo que convierte a estos alimentos en uno de los productos básicos que más se comercian en todo el planeta.  Si lográramos producir más productos del mar a nivel local, se acortaría la cadena de suministro, se reduciría su huella de carbono, se estimularían las economías locales y se generarían empleos a nivel local. Esto también es válido para los países en desarrollo. 

Ante el crecimiento exponencial de las ciudades en todo el mundo, el aumento de la producción local de alimentos se hace imprescindible, pero la mayor parte de los suelos disponibles para producir alimentos cerca de las urbes ya se han utilizado completamente.  La mayoría de las grandes ciudades están situadas en zonas costeras, y a corta distancia existe un gran potencial para aprovechar los océanos de manera segura y sostenible a través de la acuicultura. 
 
Aún hay que superar muchos obstáculos para que esto ocurra. Se necesitan políticas adecuadas para desarrollar una acuicultura que propicie el crecimiento y, al mismo tiempo, proteja el medio ambiente. La colaboración entre el empresariado, las comunidades costeras y los Gobiernos puede garantizar que en el futuro la acuicultura alcance su potencial y exista en armonía con nuestros océanos y nuestros litorales.


Para saber más acerca de esta oportunidad, visite nature.org/aquaculture (i) y comuníquese con nosotros escribiendo a [email protected].
 

Comments

ENVIADO POR ALEXIS GUEVARA PEREZ... el

SI EL MUNDO SE UNE, AL REDEDOR DE PROPUESTAS SUSTENTABLE, COMO ESTA... TODOS JUNTOS Y EN ARMONIA SUPERAREMOS ESTEY CUALQUIER OTRO PROBLEMA QUE AFECTE A NUSTROS HERMANOS DEL MUNDO TODO...

ENVIADO POR GIACOMO MAGLIANO el

SIN DUDA ES ASÍ. TENEMOS QUE HACER EL ESFUERZO EN COLOCARNOS EN LA PIEL Y LOS ZAPATOS DEL OTRO. UNA VEZ ENTENDIDO, ENTONCES SE PUEDEN ELEVAR LAS PROPUESTAS A ORGANISMOS SUPERIORES DONDE PUEDEN APORTAR EL RECURSO ECONÓMICO, TECNOLÓGICO Y PROFESIONAL Y DE ESTA FORMA PODER DAR UNA SOLUCIÓN A ESTOS GRAVES Y GRANDES PROBLEMAS. TODO ES QUERER HACERLO...................

ENVIADO POR Patricio Oportus Romero el

Estimados.

Debe considerarse una visión holistica, sostenible, prospectiva y resistente en esta materia.
Un abrazo.

Patricio Oportus, Chile.

ENVIADO POR Victor Echevarria Alvarado el

Agradecería mayor información sobre The Nature Conservancy y sus proyectos, me permitirá sustentar proyectos acuicolas en Lima Perú, para convocar financiamientos. Soy profesor investigador en Economía Agrícola, de La Universidad Ricardo Palma.

ENVIADO POR Anonymous el

Muy importante este aspecto alimentario, recordemos que todo lo que se está produciendo actualmente en lo que concierne a la agricultura es a base de semilla mejorada peo que inexorablemente está perjudicando la salud alimentaria.
Recordemos que mi País es una tierra con cualquier cantidad de agua para explotar este sistema alimentario,
Desde Nicaragua les escribo, soy un profesional de la ingeniería civil.
Saludes

ENVIADO POR Gustavo el

Muy interesante el articulo. Lo bueno sería que los gobiernos incentiven eta actividad a través de los diversos medios ..y crear organismo que regulen y financien dicha actividad...
Gustavo Leguizamón, Corrientes, Argentina

ENVIADO POR jairo Riveros el

En mi país tenemos el potencial hidráulico y dos mares sin explotar , pero el gobierno no financia ni subsidia empresas de esa categoría, por lo tanto , se necesita el apoyo de entidades internacionales, que apoyen esos proyectos. Soy técnico hidráulico ,construyo estanques para peces lagos artificiales, y todo lo que tenga que ver con agua tanto para trabajo como para diversión.

ENVIADO POR Alejandro Gómez el

Los retos en seguridad alimentaria y nutricional de Latinoamérica en general y de Colombia en particular nos exigen mirar al mar con respeto y entusiasmo. Es la gran despensa inexplorada

Atento saludo desde la Dirección de Nutrición del ICBF

ENVIADO POR Ing. Agr. Eduardo Oscar Frayssinet el

Lógica pura. Nuestro único recurso es lo que hay en este planeta, el tercero, que tiene como todos sabemos el 75% de su superficie cubierta por océanos.
El problema, por lo general, es que los gobiernos no apoyan, y muchas veces entorpecen, su integración al sistema productivo.
Pienso que gobernar es sinónimo de POSIBILITAR.
Posibilitemos y nos convertiremos en ESTADISTAS.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • Allowed HTML tags: <br> <p>
  • Lines and paragraphs break automatically.

Deje su comentario y únase a la conversación