Las perspectivas económicas mundiales indican poco ímpetu y mayores riesgos

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El crecimiento del producto interno bruto (PIB) mundial se debilitará y llegará al 2,6 % en 2019, es decir 0,3 puntos porcentuales por debajo de las previsiones anteriores, reflejando una actividad comercial y niveles de inversión inferiores a lo previsto al inicio del año. Las proyecciones del crecimiento del comercio mundial también se han revisado sustancialmente a la baja, y se espera que este llegue al 2,6 %, el ritmo más débil desde la crisis financiera mundial. La mayor incertidumbre política, que incluye una reciente escalada de las tensiones comerciales entre las principales economías, se ha visto acompañada por una desaceleración de la inversión mundial y una disminución de la confianza.

Se prevé que el crecimiento del PIB mundial se fortalecerá gradualmente hasta llegar al 2,8 % en 2021 sobre la base de continuas condiciones de financiamiento mundiales favorables, así como de una modesta recuperación en los mercados emergentes y en las economías en desarrollo previamente afectados por las presiones del mercado financiero.

Los riesgos permanecen firmes con una tendencia a la baja, reflejando en parte la posibilidad de acontecimientos normativos desestabilizadores, como nuevos aumentos de las restricciones al comercio entre las principales economías; nuevas tensiones financieras, y la desaceleración más pronunciada de lo esperado en las principales economías. El debilitamiento de la actividad y el aumento de los riesgos a la baja ponen de relieve la necesidad de que los encargados de formular políticas fortalezcan los mecanismos de amortiguación para reforzar las perspectivas de crecimiento a largo plazo.

El crecimiento mundial se debilitó a la par de la desaceleración del comercio y la actividad manufacturera.

La actividad económica mundial ha seguido moderándose, y el comercio y la manufactura han mostrado signos de un marcado debilitamiento. El crecimiento del comercio de bienes y los nuevos pedidos de exportación cayeron a niveles comparables a aquellos vigentes en los primeros meses de 2016, cuando aumentaron las inquietudes sobre la economía mundial. La desaceleración de la manufactura ha sido generalizada: la proporción de países con una producción industrial en recesión técnica se ha triplicado desde los primeros meses de 2018, llegando a casi el 25 % a comienzos de 2019. Como resultado, el crecimiento del PIB mundial se ha reducido al 2,6 % en 2019, es decir 0,3 puntos porcentuales por debajo de las previsiones anteriores. Además, las proyecciones del crecimiento del comercio mundial en 2019 se han revisado a la baja en 1 punto porcentual, estimándose en 2,6 %, un ritmo ligeramente inferior al observado durante la desaceleración comercial de 2015-16, y el más débil desde la crisis financiera mundial.

Crecimiento del PIB y el comercio mundial

Crecimiento del PIB y el comercio mundial

Moderación de las perspectivas comerciales en los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

La actividad de los mercados emergentes y las economías en desarrollo, particularmente el sector del comercio, ha sido marcadamente inferior a lo esperado, con un debilitamiento sustancial de la demanda externa, una mayor incertidumbre política en el mundo y una escasa inversión solo parcialmente compensada por las recientes mejoras en las condiciones del financiamiento externo. Si la demanda de las principales economías continúa moderándose, es posible que en 2019 el aumento de las exportaciones se desacelere en todas las regiones de los mercados emergentes y las economías en desarrollo. En general, se espera que el crecimiento de las exportaciones en 2019 sea inferior a promedios históricos en más del 80 % de dichos mercados y economías. El comercio en Asia —donde existen importantes centros manufactureros mundiales muy interconectados— se ha visto especialmente afectado.

Crecimiento del volumen de exportaciones, por región de los mercados emergentes y las economías en desarrollo

 

Las perspectivas de crecimiento a corto plazo serán insuficientes para hacer frente a la pobreza mundial, a pesar de la recuperación prevista en el crecimiento mundial.

Se proyecta que el crecimiento aumentará gradualmente al 2,8 % en 2021, ya que la desaceleración de la actividad en China y en las economías avanzadas se verá compensada por una modesta recuperación cíclica en los principales países exportadores de productos básicos y en los mercados emergentes y las economías en desarrollo afectados anteriormente por las presiones del mercado financiero. Sin embargo, el crecimiento per cápita en dichos mercados y economías seguirá siendo insuficiente para acortar la brecha de ingresos con las economías avanzadas. Se proyecta que el ingreso per cápita en la mayoría de los mercados emergentes y las economías en desarrollo crecerá menos del 8 % anual que se necesita para reducir la pobreza extrema mundial al 3 % en 2030, con un crecimiento de menos de la mitad de esta tasa en los países con el mayor número de pobres.

Proporción de mercados emergentes y economías en desarrollo con un crecimiento per cápita del 8 % anual o superior

 

Las perspectivas de crecimiento mundial siguen sujetas a importantes riesgos a la baja, en particular debido al aumento de las restricciones al comercio y la elevada incertidumbre política.

Los riesgos para las perspectivas de crecimiento mundiales se traducen en una tendencia a la baja, dado que acontecimientos normativos desestabilizadores podrían erosionar la confianza y tener impacto en la inversión. La mayor incertidumbre sobre las políticas comerciales —provocada, por ejemplo, por un aumento sustancial de las nuevas restricciones al comercio entre las principales economías— podría dar lugar a costos comerciales con efecto cascada y una falta de claridad acerca de las futuras normas comerciales. Las nuevas turbulencias financieras en los mercados emergentes y las economías en desarrollo o una desaceleración más pronunciada de lo esperado en las principales economías también podrían frenar el crecimiento y aumentar la probabilidad de una marcada desaceleración mundial. Estos riesgos se ven agravados en algunas regiones por la posibilidad de que se intensifiquen los conflictos y por la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. En total, la probabilidad de que el crecimiento mundial sea 1 punto porcentual inferior al previsto para 2020 se acerca al 20 %.

Probabilidad de que el crecimiento mundial sea 1 punto porcentual inferior al punto de referencia

Probabilidad de que el crecimiento mundial sea 1 punto porcentual inferior al punto de referencia

Las débiles perspectivas de crecimiento y los mayores riesgos a la baja ponen de relieve la necesidad de reforzar los mecanismos de amortiguación y crear resiliencia a los impactos adversos.

Dado el limitado espacio fiscal y las grandes necesidades de inversión para lograr objetivos de desarrollo críticos, los responsables de formular políticas deben garantizar que el gasto público sea eficaz en función del costo y aumente el crecimiento. Al mismo tiempo, los entornos normativos deberían ser propicios para soluciones del sector privado. Las reformas estructurales destinadas a fortalecer el clima empresarial también podrían fortalecer el crecimiento a largo plazo y contribuir a la reducción de la pobreza. Mejorar el acceso a una infraestructura confiable y asequible, aprovechar las tecnologías que mejoran la productividad y reforzar la calidad institucional puede ayudar a eliminar los principales obstáculos para la actividad de las empresas. Crear resiliencia a los fenómenos meteorológicos extremos y aumentar la productividad agrícola también son prioridades clave en países con grandes poblaciones pobres en las zonas rurales.

Pobreza, según la calidad normativa

Pobreza, según la calidad normativa

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