Publicado en Voces

¿Qué pueden hacer por el desarrollo los empresarios de datos de libre acceso?

Hace cuatro años el Grupo del Banco Mundial abrió sus datos al público esperando que los innovadores encontraran nuevas maneras de usar esa información. Al mismo tiempo, un número creciente de Gobiernos también ponía a disposición sus datos, para fomentar la rendición de cuentas y la actividad económica. Hoy en día, ha surgido el empresariado de datos de libre acceso. Solo en Estados Unidos existen cerca de 500 empresas que utilizan datos abiertos en sus negocios, y están emergiendo firmas similares en todo el mundo, incluso en países con datos limitados y mucho más en aquellos que tienen datos de libre acceso.
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Hasta ahora, este sector es pequeño, pero promete llevar a un nuevo nivel la entrega de información útil. En Estados Unidos, por ejemplo, estas empresas están usando datos de los servicios públicos para promover la eficiencia energética; de la educación para ayudar a encontrar mejores escuelas, o de la salud para que las personas puedan verificar sus síntomas y concertar citas médicas. Un estudio de 2013 de McKinsey & Company calcula que los datos de libre acceso podrían ayudar a generar más de US$3 billones al año (i) en valor adicional para la economía mundial.

Pero, ¿pueden los empresarios de datos de libre acceso ayudar a abordar desafíos globales y hacer una diferencia en los países en desarrollo, incluyendo los más pobres y más frágiles? Durante un reciente evento del Banco Mundial (i) se exploró esta pregunta. Entre los participantes, estuvieron representantes de The Climate Corporation, (i) una de las firmas  privadas pioneras en el uso de datos de libre acceso, y de Metabiota, (i) una empresa con fines de lucro que se dedica a rastrear enfermedades emergentes en países en desarrollo. También estuvo presente Joel Gurin, autor de Open Data Now (i) y líder de Open Data 500, (i) un proyecto que se realiza en la Universidad de Nueva York. 

La breve respuesta a esta consulta es “sí”. Ellos pueden y ya lo están haciendo, pero enfrentan algunos obstáculos.

The Climate Corporation, por ejemplo, afrontaría desafíos en países en desarrollo. El seguro de la compañía está diseñado para ayudar a que los agricultores se adapten a los efectos del cambio climático y se basa en datos hiperlocales sobre las condiciones meteorológicas en terrenos específicos y de las cosechas y del suelo, así como en datos satelitales y de los mercados financieros. ¿Se podrían ofrecer sus avanzados productos en países en desarrollo? La gerente de productos, Ines Kapphan, dice que habría que formular la siguiente pregunta: “¿estos países tienen disponibles mediciones sobre las condiciones climáticas? A menudo, vemos que no existe un organismo central donde se pueda obtener información de este tipo”. Agrega que sería una tarea enorme para el sector privado proporcionar el mismo nivel de servicio en un país que no tiene estaciones meteorológicas ni una agencia que mantenga los datos. “Se necesitarían grandes inversiones para hacerlo posible”.

Metabiota ya trabaja en naciones en desarrollo y recopila datos sobre salud humana y animal.  Este contratista del Gobierno de Estados Unidos tiene 200 000 especímenes de 20 países en sus bases de datos. Pero sus esfuerzos por rastrear enfermedades emergentes y prevenir pandemias podrían ser más eficaces si la información estuviera en un solo lugar y en formatos compatibles, dice la gerente de productos, Ash Casselman. “Los datos en tiempo real mejorados y consolidados son nuestra mayor oportunidad de abordar a tiempo este tipo de problemas”, agrega. Qué podría ayudar: invertir en sistemas que facilitan el acceso y el uso de los datos de salud; mejorar la integración de los datos de salud humana y animal de modo que estos sean más confiables y accesibles, y abrir el acceso a la investigación para acelerar los avances en salud.

Mientras el número de emprendedores que usan datos de libre acceso está aumentando en Estados Unidos, el Reino Unido y Europa, la historia es probablemente diferente en los países en desarrollo, donde hay muchos menos datos disponibles, dice Joel Gurin.  El proyecto Open Data 500 pronto lanzará un estudio de las empresas que usan datos gubernamentales de libre acceso en Estados Unidos y espera replicar el proyecto en otros lugares. “Toma tiempo, dinero y esfuerzo recopilar los datos y en los países en desarrollo, que tienen otras prioridades la mayor parte del tiempo, simplemente no existen todavía en la forma que los quieres”, señala Gurin.

Una solución podría ser que los Gobiernos definan qué datos se pondrán a disposición en primer lugar, tras dialogar con organismos públicos, el sector privado y otros. Eso ayudaría a asegurar que los datos sean sólidos y que puedan ser utilizados por quienes los necesitan. Otra vía es aprovechar el hecho de que los dispositivos móviles son ubicuos y mediante la externalización colectiva fomentar la creación de datos, lo cual implica desarrollar aplicaciones que se puedan utilizar en teléfonos celulares regulares para “obtener datos que las personas puedan usar”, dice Gurin.

En cierta medida, esto ya está sucediendo. Algunos ejemplos son: la plataforma de mensajes móviles Farmerline (i) en Ghana, que utiliza voz y mensajes de texto para recoger datos, compartir nuevas técnicas agrícolas y pronósticos meteorológicos con los agricultores, y Ushahidi, (i) una empresa sin fines de lucro que se especializa en programas de código abierto que se han empleado para llevar un registro de las labores de ayuda en Haití y Japón, entre otras funciones. En Nigeria, la plataforma Tsaboin Traffic Talk (i) recopila informes de tráfico de los propios conductores basados en las condiciones que existen alrededor de las paradas de autobuses en Lagos.

Este tipo de soluciones podría ayudar a enfrentar problemas difíciles en los países en desarrollo. Quizás habrían reducido la gravedad de la hambruna registrada en Malawi hace más de 12 años, dice Neil Fantom, gerente de la Iniciativa Datos de Libre Acceso del Banco Mundial, quien fue testigo de dicha situación. La recopilación de datos sobre los cultivos era insuficiente, de modo que cuando las cosechas comenzaron a fallar, las personas que tomaban decisiones sobre las importaciones de alimentos y las reservas no pudieron entender claramente el problema, señala. El resultado fue una escasez de alimentos, altos precios y hambre. En la actualidad, “nosotros podríamos aprender las maneras como las empresas están usando los datos para aplicarlas en nuestras tareas del desarrollo”, dice Fantom.

 “Estamos viendo que las personas utilizan los datos de formas complejas y sofisticadas para resolver desafíos económicos y sociales tangibles”, añade Prasanna Lal Das, quien dirige el programa de Datos Financieros de Libre Acceso del Banco Mundial. Das publicó recientemente algunas ideas  sobre cómo el Grupo del Banco Mundial podría apoyar a empresas privadas de datos abiertos en los países en desarrollo. “El trabajo realmente transformador vendrá cuando podamos empezar a hacer una labor de este tipo en las naciones en desarrollo”.


Autores

Donna Barne

Escritora del departamento de Comunicación Corporativa, Banco Mundial

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