América Latina avanza en la gestión de energía en agua potable y residual

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Una planta de tratamiento de agua cerca de Bogotá, Colombia

El aire caliente se palpaba cuando nos bajamos del avión en Santa Marta. La humedad pesaba sobre nuestros hombros al pensar en la ironía. Aquí estábamos, rodeados de las relucientes abundantes aguas del Caribe. Habíamos llegado entusiasmados para un taller internacional de 2 días sobre agua y energía en el 58° Congreso de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (ACODAL).

Sin embargo, Santa Marta es una de las muchas ciudades costeras hermosas en la región de América Latina y el Caribe que se enfrentan a crecientes desafíos para cumplir con los servicios y demandas de agua en un clima cambiante y con una disponibilidad variable de los recursos.
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Santa Marta no había visto la lluvia durante 4 meses, “pero que bien podría ser 4 años", nos informó el taxista. Los períodos de extremos se están intensificando en toda la región de ALC - como la sequía de varios años en el sureste de Brasil o las inundaciones de marzo de 2015 en Chile. Junto a estos desafíos está la necesidad persistente de considerar la energía.
Con la doble presión de la disponibilidad de recursos, no es de extrañar que los objetivos de agua y energía se describan en los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS # 6 y 7) y hayan sido un importante punto para las recientes negociaciones de la COP en París.   

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La energía es un tema en la mente de todos en estos días, especialmente el sector del agua. La necesidad media de energía de un sistema de agua es de 2.300 kWh por cada millón de galones de agua, aunque esto depende mucho de las condiciones específicas del sitio. Desde el punto de toma, transporte y bombeo hasta el tratamiento y la distribución, afecta el costo, la disponibilidad y la fiabilidad de la energía. Las plantas de tratamiento a menudo representan el mayor consumo de la energía de una ciudad. Mientras tanto, la electricidad sigue siendo uno de los más altos costos de los servicios de agua y aguas residuales en todo el mundo y supone más del 20-30% del presupuesto destinado a operación y mantenimiento (O&M).

La energía importa. Los precios de la electricidad están subiendo, junto con la demanda de agua y el crecimiento rápido de las poblaciones urbanas. Esto es particularmente evidente en toda América Latina y el Caribe, naturalmente rica en agua. La región tiene el 26% de los recursos mundiales de agua dulce. Sin embargo, la distribución de estos recursos es muy dispar. Los promedios regionales de acceso a agua limpia y a algún tipo de saneamiento son del 91% y 79%, respectivamente. A pesar de ello, hay una creciente necesidad de mejorar y ampliar la infraestructura de agua y aguas residuales para satisfacer las demandas de servicios y avanzar más allá del transporte de aguas residuales a las plantas de tratamiento. Esto requiere, inevitablemente, más energía.

Lo que nos lleva de regreso a Santa Marta y el reciente Taller de Gestión de la Energía para Empresas de Acueducto y Alcantarillado de Latinoamérica y el Caribe, organizado en colaboración con la Fundación de Investigación del Agua y el Medio Ambiente (WERF) y ACODAL. Cerca de 150 gestores de agua / aguas residuales y tomadores de decisiones de 9 países reunidos del 10 al 11 de septiembre de 2015 para escuchar a expertos de Brown & Caldwell, Natural Systems Utilities, DC Water, la Universidad de Los Andes y el Centro Nexo Agua-Energía en investigación emergente, tendencias y herramientas y oportunidades de la UCLA, para aumentar la eficiencia energética y la producción de energía en el sector del agua de la región.

Los participantes se sorprendieron al saber que el agua residual contiene casi 10 veces la energía necesaria para tratarla. La discusión estudió los resultados del reciente informe del Banco Mundial  "de Aguas Residuales a Energía", que marca un cambio de paradigma del tratamiento de las aguas residuales como un problema costoso a la utilización de su potencial para la recuperación de recursos, incluyendo la generación de energía renovable que también ayuda a alcanzar los objetivos de emisiones de gases que provocan el efecto invernadero. Otros resultados clave del taller incluyen:
  • El establecimiento de parámetros y el análisis de gastos de energía son un importante primer paso para comprender el potencial de reducción de consumo de energía y de aumento de la producción de energía en una empresa de aguas.
  • Son posibles mayores ahorros de energía a largo plazo mediante evaluaciones de costos del ciclo de vida de una infraestructura eficiente.
  • Las tecnologías de tratamiento de bajo consumo energético como UASBs y lagunas (si se gestionan eficientemente) pueden ser una alternativa viable en muchas partes de la región.
  • La Hoja de Ruta de la Energía para los servicios públicos de agua y saneamiento no es sólo un desafío técnico, sino que incluye aspectos importantes relacionados con la organización cultural, la comunicación y el apoyo político.
Otros puntos destacados del taller incluyeron un estudio de caso sobre los trasvases de agua en el Valle de México y el desarrollo de una nueva herramienta para ayudar a traducir los costos de energía y datos en una forma más aplicable para varios países.

Autores

​Katy Lackey

Investigadora especialista por la Fundación de Investigación del Agua y el Medio Ambiente (WERF)

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