Combatamos la pandemia de coronavirus sin postergar la recuperación de América Latina

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Commercial activity in Buenos Aires. Juan Ignacio Coda/World Bank
Taller mecánico en Buenos Aires. Juan Ignacio Coda/Banco Mundial

La pandemia de COVID-19 es un territorio desconocido, y estamos intentando de la mejor manera posible, como escribió el poeta español Manuel Machado, hacer camino al andar. Es una situación incierta, sin precedentes y abrumadora. Pero ya prevemos que los impactos de la COVID-19 en América Latina y el Caribe van a ser profundos; que el coronavirus va a afectar la salud de millones de personas en la región y que tendrá serias implicancias sociales, económicas y en políticas públicas . Y sabemos también que por esa razón debemos trazar, desde ahora mismo y de manera concertada, una hoja de ruta para la recuperación de nuestras sociedades. 

El informe “La economía en los tiempos del Covid-19”, elaborado por la oficina del economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Martin Rama, y hecho público hace unos días, prevé un 2020 calamitoso para la región, con una contracción económica del 4,6%. El FMI es aún más pesimista, y sus proyecciones apuntan a una caída del 5,2%. No son pronósticos escritos en piedra. Pero cualquiera sea el resultado final, el impacto en las economías será importante.

Ese es el escenario en el que deberemos movernos en el corto plazo. La recesión provocada por la parálisis de la actividad y las medidas necesarias de aislamiento social están generando pérdidas masivas de puestos de trabajo.  En el Caribe, donde muchos países dependen fuertemente del sector turístico, estimamos que, en algunos casos, la mitad de la fuerza laboral se quedaría sin trabajo. 

En otros países, el problema está más relacionado con el precio de las materias primas, que como es bien sabido son de gran importancia para la economía regional. Hay que retrotraerse a enero de 1976 para encontrar precios nominales similares a los que vemos hoy día. Los precios de otras materias primas (soja, cobre, entre otros) también están bajo presión, y esto implica que los países se van a tener que enfrentar a fuertes restricciones financieras por la falta de liquidez. Es un círculo que se retroalimenta y al que se suma otro elemento, vital para millones de familias en la región: la previsible caída de las remesas que sus parientes les envían desde Estados Unidos y otros países desarrollados. 

No es difícil imaginar lo que esta sumatoria de elementos puede significar en términos de pobreza e inequidad. Los más pobres y vulnerables en nuestros países son sin duda los que más van a sufrir, y es crucial hacer todo lo posible por mitigar ese impacto.  

En el Banco Mundial reconocemos la gravedad de la situación, y somos conscientes del compromiso y la capacidad para apoyar la respuesta sanitaria, la respuesta social, y la respuesta económica.  Así, estamos estructurando nuestro trabajo en fases, enfocándonos en una primera etapa en dar asistencia a las urgencias de la región. Los sistemas de salud en América Latina no estaban preparados para asimilar el golpe de la pandemia. Por ello nos movimos rápidamente. 

En muy poco tiempo se aprobaron programas nuevos, se redireccionaron recursos de proyectos que ya estaban en marcha, y se liberaron fondos de contingencia para catástrofes. Se están volcando unos 700 millones de dólares en 14 países para adquirir respiradores, máscaras, guantes y otros insumos sanitarios críticos.  Y la cifra irá creciendo a medida que prosperen los diálogos abiertos con los distintos gobiernos de la región sobre sus necesidades. 

Ese es solo el principio. En los próximos 15 meses, la asistencia del Banco Mundial a los países en desarrollo ascenderá a 160.000 millones de dólares. Gran parte de esos fondos beneficiarán a Latinoamérica , para que los gobiernos puedan lidiar mejor con la emergencia de salud. Pero mientras enfocamos nuestros esfuerzos inmediatos en la contención de la pandemia debemos también mirar más allá. Debemos desarrollar las estrategias necesarias para la recuperación económica y social, ya que el punto de partida de los países comenzará en la parte baja de la curva de crecimiento. Es un desafío monumental en una región que en realidad había perdido impulso económico mucho antes de la irrupción del coronavirus. 

En esta nueva etapa, los programas de protección social van a ser más necesarios que nunca y la red de cobertura deberá alcanzar a todos los sectores afectados, en especial los más pobres y vulnerables y los trabajadores informales, fuertemente castigados. Hasta donde sea posible se deberán hacer esfuerzos para preservar los puestos de trabajo. Y los principales sectores productivos necesitarán asistencia estatal en forma de subsidios y diferimientos impositivos. Y toda esa carga recaerá sobre Estados que enfrentan ya situaciones fiscales delicadas y falta de liquidez por la ausencia de crédito y la salida de capitales. Las necesidades van a superar las posibilidades. 

Es crucial, por lo tanto, que los gobiernos adopten ahora mismo las políticas apropiadas. Por ejemplo, que estimulen el comercio internacional y no cierren sus fronteras a bienes y servicios, por más que las personas no puedan por ahora circular libremente. Que además brinden apoyo y capital de trabajo a las empresas pequeñas y medianas, generadoras de millones de empleos; que garanticen la salud del sistema financiero, llamado a cumplir un papel central en la recuperación económica, y que hagan del clima de inversiones su mejor activo para que la inversión privada vuelva en cuanto la emergencia sanitaria lo permita. Todos estos desafíos requerirán cuotas importantes de creatividad y de solidaridad con los que menos tienen.

Decisiones como la que días atrás adoptó el G20, de otorgar una moratoria a los países más pobres por el pago de sus deudas, van también en el sentido correcto. Desde el Banco Mundial abogamos desde un primer momento por una medida de este tipo, junto con el Fondo Monetario Internacional, y nos alegra el resultado. Los países beneficiados van a poder destinar esos recursos a atender las necesidades más inmediatas. 

Contener la pandemia y mitigar sus daños sociales y económicos serán el punto de partida para la recuperación, primero, y luego para el crecimiento y la prosperidad compartida.  Debemos volver a poner en marcha la rueda productiva de nuestros países y la creación de empleo, que es la llave para el progreso. Debemos hacerlo cuanto antes, con empeño, compromiso y creatividad, apenas la situación sanitaria lo permita. Y así, recordando de nuevo a Manuel Machado, poder leer “Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. 

Que esta pandemia sea esa senda que nunca se ha de volver a pisar.
 

Autores

Humberto López

Vicepresidente en funciones y director de Estrategia y Operaciones del Banco Mundial para América Latina y el Caribe

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Oliver Aquino
28 de Abril de 2020

Muy critica la situación, también América Latina, deberá ser más eficiente en la calidad del gasto y en controlar la corrupción. En la República Dominicana, han habido caso de corrupción en la compra para enfrentar el Covid 19 y eso no es posible.

Abraham A.Gavidia
28 de Abril de 2020

Humberto eres una persona inteligente y con mucha visión sobre el futuro de América Latina que luego del coronavirus quedará muy lastimada económica y socialmente e igual el mundo será afectado por esta inusual pandemia. Radico 20 años en los Estados Unidos, hace 13 años que me jubilé, soy de origen peruano y Contador egresado de la Universidad Católica de Perú. Hace 6 años escribí un libro "Virus en el Sistema Financiero Mundial" (cero0.com) y te sorprenderá mi formula contable-financiera-tributaria que sin erogar dinero alguno corrige la deuda externa en los países en vias de desarrollo sin perjudicar a su acreedor, quienes se resarcirían del 100% de sus acreencias. La segunda Etapa sería la intervención de los organismos financieros uno de ellos el Banco Mundial que ayudarían a reactivar la industria y el comercio en estos países. Considero mi tesis como un aporte a favor a la humanidad, si la opción de sustento me sería concedida quedo a vuestra disposición sin ningún tipo de interés sea personal económico..

Uriel González Gómez
12 de Mayo de 2020

Tengo una propuesta para salvar las económicas pequeñas, mi pymes, independientes y mediana empresa, medidas escalonadas, controladas por manejo de datos y fórmulas matemáticas.

Leticia
12 de Mayo de 2020

Buen dia muy importante e interesante el mensaje que mas que nada apunta a la recuperacion economica ,pero primero creo yo que se tendria que resolver por mas que cueste el tema Salud ya que sin ella no hacemos nada...pongamos todos nuestro granito de arena y asi poder salir adelante...Dios nos bendiga en este caminar.

Martín Mendoza Zavala
12 de Mayo de 2020

Bns días, podría decirme dónde consultar la ayuda económica que estan dando país por país y como decidieron los montos a otorgar bajo que criterio. Saludos y gracias

Rorolfo Gatto
12 de Mayo de 2020

Es lamentable pero con los niveles de corrupción que se denuncian en Latino américa no cabe dudas de que parte de la ayuda servirá para enriquecer a los corruptos. Debería instrumentarse un control estricto por parte de los organismos internacionales sobre el uso de los fondos.

Viviana Ponzo
12 de Mayo de 2020

Es muy interesante el artículo y muy cierto. Lo que esctriste es que para muchos de estos países no sería tan grave si no fuese por la maldita corrupción

Ninoska ramos
12 de Mayo de 2020

Estoy interesada que en nuestro país Venezuela se preocupen por qué con esta crisis que hay.. sobre todo en la alimentación. Ya parecemos la gente de África.

Flavio Axpuac Diaz
12 de Mayo de 2020

Un artículo muy acertado para mi país,donde la clase laboral en su mayoría vive al día , sin oportunidad de pago de seguro en salud propia ,menos para toda su familia y donde existe una abundancia de políticos corruptos que no ven la oportunidad de despilfarrar los préstamos económicos al más alto nivel, quedando nuestra gente , el pueblo, su suerte y si es que no fallece , seguirá trabajando para pagar ese préstamo, del nunca recibió beneficio.

Roberto Alex
12 de Mayo de 2020

Es importante la visión optimista acerca de no dejarnos embestir por la pandemia mas aun todo lo andado y todos los desafíos por venir,pero esta circunstancias de la pandemia no puede ser desaprovechada para rescatar enormes lecciones y sobre todo la relación distinta que vamos a tener que plantear de cara al futuro donde como hemos visto uno de los grandes temas entre otros son los riesgos zoonoticos latentes en nuestro medio por no decir las epidemias de las que Latinoamérica todavía no ha podido librarse y la implicancia en la Economía de nuestros países.