Cómo no perder US$ 215 millones al año y aprovechar el potencial de los bosques salvadoreños

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Litoral del departamento de La Libertad. Foto César Leon / Banco Mundial Litoral del departamento de La Libertad. Foto César Leon / Banco Mundial

Si uno ve que la economía de El Salvador pierde en promedio US$ 215 millones cada año (casi un 1 % de su PIB anual), lo primero que uno se pregunta es de dónde vienen esas pérdidas y, sobre todo, cómo remediarlas.  Esos US$ 215 millones que se pierden al año son los costos promedio de los efectos climáticos negativos que han afectado al país desde 2009. Se trata de pérdidas en infraestructura, producción de cultivos y suministro de agua por lluvias extremas o sequías.

Ahora bien, ¿cómo evitar esas pérdidas? Todo empieza por recuperar y proteger la infraestructura verde forestal del país. Es decir, todos los tipos de bosques y sus servicios. Porque muchos de los impactos negativos de los eventos climáticos están relacionados con la pérdida de cobertura forestal.

Entre 2001 y 2018, El Salvador sufrió una deforestación neta de 59.600 hectáreas (ha), a una tasa promedio equivalente a casi 5.000 campos de fútbol por año.  Las causas directas de la deforestación han sido algunas prácticas agrícolas y gestión poco sostenible del territorio y una acelerada urbanización no planificada; mientras que los orígenes de la degradación forestal son la tala, los incendios y la producción de leña y carbón.

Esto ha resultado en que el 74 % de las principales áreas de recarga de agua, el 42 % de las áreas propensas a deslizamientos de tierra y el 67 % de los márgenes de los ríos principales no tienen ningún tipo de cobertura forestal.

El potencial económico de los bosques

El estudio “Un acuerdo verde para El Salvador: infraestructura verde forestal para la generación de ingresos y servicios” halló que los bosques cubren aproximadamente el 38 % de la superficie terrestre del país. Sin embargo, esa cobertura forestal es solo la mitad de lo que debería existir. Por las tierras salvadoreñas, hasta el 65 % del territorio nacional podría estar cubierto por bosques.

La cobertura forestal actual ya contribuye directamente a la economía nacional con US$ 350 millones anuales en bienes y servicios, lo que equivale al 1,5 % del PIB. Tan solo el subsector de la madera comercial emplea directamente unas 12.000 personas, cerca del 0,5 % de la fuerza laboral nacional y el 2 % del empleo agrícola. Los bosques proveen además leña para aproximadamente el 23 % de la población rural y el 3,5 % de la población urbana.

De gran importancia son también los servicios de protección ambiental y de ecosistemas que prestan los bosques, que capturan dióxido de carbono, mantienen la biodiversidad y la conectividad biológica regional y moderan la pérdida de suelo, caudales de ríos y microclimas locales. Proporcionan además bienes importantes para la venta o el consumo por parte de hogares rurales, como madera, leña y carbón vegetal, frutas, materiales artesanales, forraje, y medicinas.

Los beneficios de los bosques podrían aumentar y El Salvador tiene ahora dos grandes oportunidades al respecto: primero, puede revertir la tendencia de pérdida forestal y favorecer el desarrollo y resiliencia de su infraestructura verde forestal. Esto incluye promover prácticas de producción agrícola climáticamente inteligentes y sostenibles, que incluyan el manejo de los árboles en fincas.

Segundo, El Salvador tiene la oportunidad de transformar la gestión de sus recursos forestales (incluyendo árboles, suelo y agua) para generar ingresos y servicios y apoyar una recuperación económica y sostenible, con generación de empleo  y reducción de la pobreza.

El estudio aborda a detalle estas oportunidades e identifica el potencial de algunas actividades asociadas con los bosques que El Salvador puede fortalecer, por ejemplo:

  • Actividades de conservación o restauración de bosques basadas en la regeneración natural (se han identificado oportunidades de restauración en 60.000 ha y de conservación en 148.000 ha de bosques, que podrían crear hasta 50.000 puestos de trabajo).
  • Madera comercial procedente de bosques secundarios y sistemas de café con sombra (los bosques más antiguos y los sistemas agroforestales de café bajo sombra tienen 5,74 millones de metros cúbicos de madera exportable de alto valor y 7,55 millones de metros cúbicos de madera de menor calidad).
  • Los lotes o bosquetes de madera para leña y la producción de energía renovable mediante biomasa.
  • Plantaciones de frutas perennes (que pueden ser complementarios a otras plantaciones y generar ingresos desde etapas tempranas).

El estudio destaca además los avances y fortalezas de los esfuerzos institucionales nacionales y la cooperación de socios internacionales para la restauración forestal en El Salvador. Señala que se requerirá la participación de organizaciones de la sociedad civil y del sector privado con experiencia e interés en promover y participar de una mejor gestión de los bosques salvadoreños.

El Banco Mundial ha tenido una buena experiencia en la implementación del Proyecto de Preparación para Reducciones de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD+) en El Salvador, financiado por el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF), que entre otros resultados apoyó la elaboración de una Estrategia para enfrentar incendios forestales, un primer Inventario Nacional de Bosques (INB) y la Estrategia Nacional de Restauración de ecosistemas y paisajes. 

Una de las metas que se ha trazado El Salvador es lograr la restauración de un millón de hectáreas de bosques para 2030. 

Estas estrategias de protección, restauración y recuperación de bosques son buenos augurios para la cobertura forestal en El Salvador. Para evitar más pérdidas sociales y económicas asociadas con eventos climáticos extremos y para gestionar de manera sostenible el potencial de los bosques salvadoreños. Para una recuperación económica sostenible e incluyente, con menos pobreza y más ingresos, empleos y servicios para todos.
 


Autores

Oscar Avalle

Representante del Banco Mundial para El Salvador y Costa Rica

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