En Colombia, el programa de restitución de tierras permite el retorno de las familias a sus hogares

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Imagínate que te obliguen a abandonar tu casa a punta de pistola, en medio de la noche, para escapar de la inminente violencia, tomando sólo lo que puedes llevar contigo, o tal vez sólo lo que llevas puesto. Esta fue la situación para muchos residentes de los Montes de María, en la región Caribe de Colombia, a comienzos del año 2000.

Varios funcionarios del Banco Mundial, 74 representantes de todo el mundo, y yo tuvimos la oportunidad de visitar esta región y escuchar directamente de los antiguos desplazados sus experiencias de huida, pero también sobre sus oportunidades de regresar a casa. Gracias a un ambicioso programa del gobierno de Colombia para restituir las tierras a las personas desplazadas internamente (PDI), de los cuales se estima que aún existen entre 3-5 millones, muchas familias en esta parte de Colombia han regresado a su tierra, y ahora son capaces de cultivar, criar ganado, y alimentar a sus familias y sus comunidades.

El motivo de mi visita fue un taller de restitución, organizado por la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Restitución de Tierras Despojadas, la Organización Internacional para las Migraciones, y el Banco Mundial, con financiación del gobierno español y el   Fondo Fiduciario para Transiciones Económicas y de Consolidación de la Paz de Corea. El taller reunió a delegaciones de Nepal, Sudáfrica, Kenia, Costa de Marfil y Colombia para discutir acerca de sus experiencias en restitución de tierras y cómo superar los desafíos que enfrentan.

El Banco llevó un grupo de expertos que presentaron experiencias de restitución de tierras en el pasado y lecciones globales aprendidas recientemente. Pero algunos de los aprendizajes más significativos tuvieron lugar en las discusiones entre los participantes, conversaciones informales durante las pausas para el café y particularmente durante la visita de campo organizada para mostrar los impactos del programa de restitución en las antiguas familias desplazadas y sus comunidades. La comunidad de Mampuján, por ejemplo, no solo se dedica a la agricultura y ganadería, sino que son capaces de producir sus propios productos y sacarlos al mercado.

Esta visita fue muy importante para mí, teniendo en cuenta que el Banco comenzó su apoyo a Colombia en materia de tierras y desplazados internos en 2003, y yo he venido trabajando este tema desde 2012. Cuando el gobierno de Colombia solicitó al Banco apoyar su nuevo programa de restitución fuimos capaces, a través de financiación del Fondo para la Construcción de los Estados y la Consolidación de la Paz del Banco Mundial (SPF, por sus siglas en inglés), de hacer precisamente eso. Usando recursos del fondo, combinado con asistencia técnica, el Banco pudo brindar su apoyo a la recién creada Unidad Administrativa Especial para la Restitución de Tierras. Este apoyo incluye la aplicación de medidas para la protección de la tierra y otros activos físicos, la provisión de títulos de propiedad para los desplazados internos cuyos derechos han sido protegidos pero no tienen los títulos legales, y el desarrollo de iniciativas de políticas públicas para la restitución de propiedades a las víctimas de la violencia.

Si bien hay muchos números que podría citar – el número de reclamaciones procesadas (más de 20.000) y los derechos de las tierras protegidas (más de 100.000) – sentí que el impacto real fue más evidente al ver recuperado el orgullo y espíritu de las familias y comunidades cuando regresan a sus tierras.

Autores

Victoria Stanley

Senior Land Administration Specialist

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