¿Por qué la pobreza y la desigualdad no disminuyen en Costa Rica?

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Gente caminando por una calle en San Jose, Costa Rica
Vista de la Avenida Central en San José, Costa Rica. Foto: Cynthia Flores Mora/Banco Mundial

El éxito de Costa Rica en materia de desarrollo es ampliamente reconocido, y con justa razón. El país es un modelo de estabilidad social y política en América Central. Aplica, con logros considerables, una estrategia de crecimiento orientada al turismo. Dado que en las últimas décadas ha sido uno de los pocos países que amplió su cubierta forestal a alrededor del 60 % del territorio nacional, constituye un ejemplo mundial en términos de salvaguarda del medio ambiente. Sus tasas de pobreza se encuentran también entre las más bajas de la región de América Latina y el Caribe, después de Chile y Uruguay.

No obstante, hacia fines del siglo xx, Costa Rica perdió el impulso que venía mostrando para reducir la pobreza. Esto la convierte en un país atípico en una región que en general siguió experimentando una reducción de las tasas de pobreza y desigualdad.  En nuestro informe titulado Oportunidades para reducir la pobreza y la desigualdad en Costa Rica nos propusimos analizar los factores que explican esta pérdida de impulso. A continuación, resaltamos los aspectos más importantes.

En el gráfico 1, más abajo, se ve reflejada claramente la imposibilidad de reducir la pobreza y el constante desafío que supone la desigualdad. Se muestra la evolución del índice de pobreza del país (línea azul) y del coeficiente de Gini (línea naranja) durante el período comprendido entre 2010 y 2021.

No hay evidencias claras de que la pobreza haya disminuido, aun cuando el país experimentó un crecimiento económico positivo en todos los años señalados, excepto durante la contracción económica de 2020 provocada por la pandemia de COVID-19 . Asimismo, la desigualdad parece más bien haber aumentado.

Gráfico 1. Tendencias de la pobreza y la desigualdad a partir de 2010 

 

Nota: La tasa de pobreza que figura en el gráfico se basa en la definición de pobreza nacional de Costa Rica. El coeficiente de Gini es una medida comúnmente utilizada para determinar la desigualdad. Un coeficiente más alto indica una mayor desigualdad. Fuente: Cálculos de los autores basados en la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) (2010-2021) de Costa Rica.

 

Por otra parte, los medios de subsistencia de los grupos históricamente desfavorecidos siguen siendo precarios. Examinemos lo siguiente:

Si bien existen importantes limitaciones en materia de datos, es justo concluir que los migrantes nicaragüenses, los afrodescendientes y las poblaciones indígenas registran tasas de pobreza estructuralmente más altas. Las tasas de pobreza de los migrantes nicaragüenses ya eran un 10 % más elevadas antes del inicio de la pandemia. Y se dispararon a más del 50 % durante la pandemia.

Las madres solteras son otro grupo que sin duda enfrenta grandes desafíos. Sus ingresos en el mercado laboral tienden a ser bajos, y las transferencias públicas y privadas no bastan para compensar esta situación. Más de la mitad de las madres solteras pueden clasificarse como pobres, según la definición nacional de pobreza utilizada en Costa Rica, y su situación se ha deteriorado durante la última década.

Entonces, ¿qué explica el estancamiento de la pobreza y la alta desigualdad en Costa Rica?

Varios factores contrarrestaron los beneficios del crecimiento económico en la última década: las oportunidades de generación de ingresos para los trabajadores con menor nivel educativo se deterioraron prácticamente en todos los sectores; el envejecimiento de la población provocó un aumento de la tasa de dependencia en muchos hogares, y las tasas de participación de la mujer en la fuerza laboral siguieron ubicándose entre las más bajas de la región.

Estos factores presionan a la baja los ingresos derivados del trabajo en muchos hogares. Como puede observarse en el gráfico 2, la contribución del trabajo al ingreso de los hogares disminuyó, especialmente en el quintil más pobre, de más del 70 % en 2010 a alrededor del 55 % en 2021. Se trata de un cambio radical.

La desigualdad aumentó, a pesar de que durante el mismo período la difícil situación de los trabajadores con mayor nivel educativo siguió mejorando. 

Gráfico 2. Contribución de la mano de obra al ingreso de los hogares, por quintil de ingresos (2010 y 2021)

 

 

Fuente: Cálculos de los autores basados en la Encuesta Nacional de Hogares (2010 y 2021) para Costa Rica.

 

¿No hay aspectos positivos?

Sí, los hay. Uno de ellos es el funcionamiento del sistema de asistencia social de Costa Rica. Las pensiones no contributivas por vejez y las transferencias públicas a los hogares con hijos han desempeñado un papel fundamental en la última década. Las pensiones no contributivas están especialmente bien orientadas. Los montos son lo bastante elevados como para aumentar en alrededor de un 50 % los ingresos de los hogares más pobres. En conjunto, estas pensiones y transferencias contrarrestaron la menor contribución de los ingresos laborales en el segmento inferior de la distribución de ingresos y, por lo tanto, ayudaron a evitar el aumento de la pobreza. Las transferencias de emergencia ayudaron a compensar los peores impactos de la contracción económica de 2020. Las mejoras en la identificación de las personas pobres a través del registro social conocido como el Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE) resultaron imprescindibles para que el sistema de asistencia social ayudara a los más necesitados.

Costa Rica cuenta con más oportunidades para retomar la senda de la reducción de la pobreza . Si bien el nivel de instrucción ha aumentado considerablemente, la calidad de la educación también deberá mejorar para poder responder con mayor eficacia a la demanda de mano de obra calificada. Las oportunidades del mercado laboral deberán mejorar para los trabajadores menos calificados a fin de evitar que los resultados del mercado laboral sean cada vez más dicotómicos . Y mediante el régimen de asistencia social se deberán prestar servicios eficaces a los excluidos. Se trata de importantes desafíos si además se tienen en cuenta la reducción del espacio fiscal y los años de austeridad que se avecinan.

¿Quiere saber más? Lea nuestro nuevo informe: Oportunidades para reducir la pobreza y la desigualdad en Costa Rica.

 

Autores

Jacobus de Hoop

Economista Sénior en la Práctica de Pobreza y Equidad del Banco Mundial

Agustin Arakaki

Consultor de la Práctica Global de Pobreza y Equidad

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Walter Antillon
21 de Abril de 2023

Estoy muy interesado en seguir recibiendo sus informes