Los retos que enfrenta América Latina y el Caribe para erradicar la pobreza

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Pintor trabajando en un mural multicolor en la periferia urbana de La Paz, Bolivia.
Pintor trabajando en un mural multicolor en la periferia urbana de La Paz, Bolivia. Foto:Julio César Casma. World Bank

Hace treinta años el mundo celebró por primera vez el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el 17 de octubre de 1993. Desde entonces, hemos pasado por etapas de vertiginoso crecimiento económico, seguidas de otras de fuerte desaceleración incluida una pandemia que causó estragos en la economía global durante más de dos años. Han sido tres décadas, tiempo más que suficiente para evaluar los esfuerzos, especialmente en América Latina y el Caribe, para cumplir con ese imperativo moral: erradicar la pobreza y, especialmente, la pobreza extrema.

Cumplir con este objetivo es difícil en todas las regiones del mundo. No obstante, en América Latina y el Caribe el reto tiene rasgos distintivos. Esta es una región vasta, diversa y llena de particularidades. Somos una región que aún no ha ganado la batalla para erradicar la pobreza, y los resultados en cada país son disímiles. A ello se suman dos problemáticas adicionales, muy relacionadas: la marcada desigualdad en la distribución de la riqueza y la vulnerabilidad de buena parte de la población.

Una buena noticia es que, tres años después del estallido de la pandemia, las economías de la región han logrado recuperarse. La información recogida en 2022 señala que la región ha vuelto a los niveles de pobreza registrados antes de la pandemia (26,7 %). De hecho, la recuperación ha sido más rápida que lo inicialmente pronosticado. En gran medida, esto se explica por la rapidez con la que cayó la tasa de pobreza en México entre 2021 y 2022 (del 30,8 % al 23,4 %). Brasil ambién registró desempeños mejores a los esperados, y debido a su tamaño influye de manera notoria en las cifras agregadas de la región. Sin embargo, nuestras tasas de pobreza aún son inaceptablemente altas.

Factores que influyen en la erradicación de la pobreza

En América Latina y el Caribe existen diversos factores que influyen en la erradicación de la pobreza. Entre ellos se encuentran la debilidad de los sistemas de protección social y la deficiencia en la provisión de servicios básicos como salud y educación. El resultado es que un tercio de los latinoamericanos y caribeños no son pobres, pero viven con un riesgo alto de quedar sumidos en la miseria . Para ello suele bastar solo “un empujoncito” en forma de shock económico que puede ser la pérdida del empleo, una enfermedad grave que afecte a cualquier miembro de la familia, una catástrofe de origen natural o una crisis macroeconómica.

Es innegable que en los últimos años, la región ha registrado importantes avances en el combate a la pobreza, moderada y extrema. En el agregado, entre 2000 y 2022, la pobreza medida según la línea de ingreso de USD 6.85 diarios se redujo en 20 puntos porcentuales en América Latina y el Caribe. Algunos países, como el Perú, Colombia, Bolivia y El Salvador tuvieron desempeños realmente excepcionales.

Colombia, por ejemplo, redujo a la mitad su tasa de pobreza: del 67 % entre 2001 y 2017, antes de la pandemia . El Salvador pasó del 51 % en 2000 al 27,5 % en 2022, aunque en la línea de pobreza extrema (USD 2.15 de ingreso diario), el porcentaje de personas se ha más que duplicado de la pandemia a hoy en América Latina y el Caribe .

 

Tendencias y proyecciones de la pobreza, vulnerabilidad y clases medias en América Latina y el Caribe 2000-2023

 

En la lucha contra la pobreza la región ha tenido importantes victorias, pero hay que ser honestos y reconocer que la mayoría de esos logros se dieron sobre todo durante la primera década del nuevo milenio. El gran avance se dio entre 2000 y 2012. En ese lapso  se consiguió bajar la tasa de pobreza del 50 % al 30 %, pero de ahí en adelante se mantuvo casi constante, solo con ligeras variaciones. Hasta que la pandemia, dejó en evidencia nuestra aguda vulnerabilidad y mandó a millones de personas por debajo de la línea de pobreza. La tasa de pobreza para América Latina y el Caribe pasó del 28,3 % en 2019 al 30,3 % en 2021. Esta situación fue especialmente dramática en países como el Perú –cuya tasa pasó del 28,9 % en 2019 al 43 % en 2020–, Colombia –del 34,8 % al 42,2 %, en el mismo lapso – y Costa Rica –del 13,7 % al 19,9 %.  

 

Cambios en la pobreza en América Latina y el Caribe desde 2019

Para 2023, nuestras proyecciones señalan que la tasa de pobreza se reducirá ligeramente del 26,7 % en 2022 y al 26 % . Si queremos evitar toparnos nuevamente con una pared, tenemos que hacernos algunas preguntas relevantes: ¿Por qué nos cuesta tanto avanzar en la reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe? ¿Por qué hemos podido mover hacia abajo la tasa demanera tan limitada en los últimos diez años? Con la salvedad de que cada país tiene particularidades que es necesario estudiar de manera independiente, es importante recalcar que como región tenemos muchas tareas pendientes en cuanto a la generación y aprovechamiento del capital humano.

Para el mediano y largo plazo tenemos que invertir más y mejor en educación, en mejores servicios para la población y en mecanismos de protección social que reduzcan la vulnerabilidad . En el corto plazo es urgente que nuestras economías generen mejores empleos y creen mecanismos que faciliten el acceso a los mercados de trabajo de todas las personas, sin distinciones étnicas, de género o de cualquier otra clase. En suma, necesitamos construir mejores sociedades, más productivas, pero también más solidarias e igualitarias. Solo así podremos erradicar la pobreza. Es nuestro mandato.

 

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Economista sénior

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Ricardo Monge-Gonzalez
08 de Noviembre de 2023

Un tema crucial es la falta de monitoreo y evaluación de los programas de combate de la pobreza. Por ejemplo en Costa Rica es inexistente la evaluación de impacto de los programas de educación, salud y otros en atención a la pobreza (v.g. IMAS) lo que impide saber si los millones de dólares que se invierten tienen un impacto significativo en reducir la pobreza, o si se deben corregir estos programas o eliminar inclusive algunos de ellos. Solventar esta carencia en la capacidad institucional de evaluación de impacto en los países de ALC, debería ser prioridad para organismos internacionales como el BM. Esto implicaría trabajar no solo con el gobierno, sino también con la academia y think tanks de la región.