Un GPS para ayudarnos a mejorar los aprendizajes en las escuelas de Centroamérica

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¿Has tenido esa sensación de estar manejando, pero sin saber en dónde estás y cómo vas a llegar a al destino deseado? ¡Es frustrante! Lo bueno es que la tecnología ahora nos permite llevar un GPS en nuestros teléfonos celulares para saber por dónde vamos y llegar a nuestro destino. Algo similar pasa en los sistemas educativos.

Muchas veces se avanza como por inercia, sin saber dónde estamos ni tener una orientación clara en cómo llegar al destino deseado, el cual es que todos los niños adquieran competencias básicas, como las de lectura o de matemáticas, para que sean adultos felices y productivos.  

Una herramienta que permite conocer mejor cómo se desempeñan los sistemas educativos son las evaluaciones de aprendizaje, conocidas también como pruebas estandarizadas. Las evaluaciones y la información que potencialmente se produce a partir de las pruebas son como un GPS. Y compartir experiencias internacionales y desafíos en los países de Centroamérica para mejorar los sistemas de evaluaciones de aprendizaje fue el objetivo del taller organizado por el Ministerio de Educación de Guatemala y el Banco Mundial, a mediados de julio de 2019 en la Ciudad de Guatemala. 

Cuando hablamos sobre crecimiento y desarrollo social en América Central, anhelamos productividad e innovación en igualdad de oportunidades.  Pero todos esos deseos quedan muy lejos cuando vemos que las niñas y los niños de la región no están aprendiendo lo que deberían en las escuelas. 

En el Banco Mundial nos atrevemos a cuantificar la pérdida de productividad que implican estos retrasos en adquirir competencias básicas y los resultados son preocupantes: la productividad de esta generación de jóvenes centroamericanos será apenas un 50% o 60% de lo que potencialmente podría ser.  Estas cifras nos chocan a todos los que estamos comprometidos con el desarrollo sostenible de la región y, a nosotras, nos obsesionan. 

¿Qué hacer? 

La buena noticia es que alcanzar mejorías significativas en el aprendizaje es posible. Lo hemos visto en países como Corea del Sur, Vietnam o Perú, en un corto periodo. Parte de este éxito se debe a un enfoque claro de conocer más, y mejor, cómo cambian los aprendizajes de sus estudiantes. En estos países, el sistema de medición del aprendizaje ha sido el pilar para evaluar estos cambios. 

Con el apoyo de su Fondo READ, el Banco Mundial promovió el encuentro de representantes de todos los ministerios de Educación de Centroamérica, especialistas regionales y mundiales y diversos representantes de la sociedad civil, justamente para reflexionar sobre el futuro de los sistemas de evaluación de aprendizaje en la región.

 

Taller de Banco Mundial sobre calidad del aprendizaje en Guatemala

 

¿El objetivo? Compartir las iniciativas que cada país lidera y asegurar que todos los sistemas educativos cuenten con un buen GPS para llegar a que todos los niños aprendan. En el taller escuchamos, por ejemplo, sobre los esfuerzos nacionales de Costa Rica y Guatemala cada año con las pruebas de certificación de la educación media y el enfoque de las Evaluaciones de Capacidades Productivas y Ciudadanas (ECPyC) en El Salvador. Del evento salieron varias ideas y propuestas de acción: 

  1. Es un hecho que todos los países ya están comprometidos con la medición del aprendizaje. Los participantes compartieron informaciones sobre varias de sus pruebas nacionales y es evidente el esfuerzo para formar parte en pruebas internacionales como PISA o TERCE. Viendo hacia un futuro, estos esfuerzos debieran ser más sistemáticos y rigurosos, para que se puedan analizar los cambios en el aprendizaje de los estudiantes a lo largo del tiempo de forma sistemática. 
  2. ¡No basta solo medir el aprendizaje para saber dónde estamos! Pasar de la medición a la diseminación de la información y luego a la acción es tanto o más importante para que todos los niños aprendan. Lograr que la información sobre las pruebas esté accesible para todos los actores del sistema educativo, incluyendo las familias, los directores de escuelas y, por supuesto, los profesores, es uno de los principales retos comunes en todos los países. Además, esta información puede y debe ser usada continuamente para mejorar materiales, pedagogías, establecer metas y apoyar una formación docente mejor y más enfocada.
  3. La tecnología será nuestra mejor aliada en este proceso. Nos ayudará a mejorar la calidad de la medición del aprendizaje en el salón de clase, acelerar la comunicación de los resultados y bajar los costos de llevar a cabo las pruebas. Por ejemplo, con las pruebas asistidas por computadora podemos tener resultados rápidamente, con menos errores y a un bajo costo para un gran número de estudiantes. 

En el Banco Mundial estamos fuertemente comprometidos en apoyar a Centroamérica a mejorar su capital humano.  El objetivo es que todos los niños y las niñas logren niveles de aprendizaje ambiciosos que les den las habilidades necesarias para competir por los empleos del futuro.

El desarrollo de un sistema moderno de medición del aprendizaje escolar, basado en un conjunto diverso de instrumentos y que provea información a los actores del sistema, está en centro de esta visión. Con ello lograremos una mayor transparencia y responsabilidad del sistema educativo, con familias mejor informadas y más involucradas en las escuelas. 

Seguiremos promoviendo el intercambio de experiencias entre la región centroamericana y otros los países del mundo, y resaltando la importancia de este tema junto a la sociedad civil, las universidades, el sector privado y todos nuestros aliados para el desarrollo. ¡Acompáñennos! 


 

Autores

Rita Almeida

Líder de Programa de Desarrollo Humano en Centroamérica, Grupo Banco Mundial

Seynabou Sakho

Directora del Banco Mundial para Centroamérica

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