En la primera línea de lucha: crear capital humano en Chad

|

Disponible en:

“Somos verdaderamente libres, y mientras el tractor funcione y nos ayude a generar ingresos, no vamos a volver atrás”. En un viaje reciente a Chad, quedé impresionada por el optimismo y la confianza de mujeres como Aminatou, una conductora de tractor de la pequeña aldea de Mani, en el oeste del país. Junto con otras mujeres de su comunidad rural, Aminatou está mejorando sus condiciones de vida gracias a la capacitación técnica recibida a través del proyecto SWEDD, (i) que le ha permitido alimentar a su familia, forjarse una carrera y procurarse un futuro mejor.

Los proyectos como SWEDD se basan en la premisa de que el crecimiento económico sostenible requiere el empoderamiento de las mujeres. SWEDD, un programa educativo y de capacitación que ha brindado apoyo a mujeres y niñas de cinco países del Sahel, lleva esperanza a comunidades devastadas por años de conflictos. Se trata de una iniciativa prometedora respaldada por la Asociación Internacional de Fomento (AIF) del Banco Mundial que ayuda a volver a la escuela a las jóvenes que habían abandonado sus estudios y brinda capacitación a mujeres en profesiones útiles para el mercado, con aptitudes transferibles, como la conducción de tractores o el tendido de cables eléctricos. Los beneficios son duraderos y se extienden a toda la comunidad: en las zonas abarcadas por el proyecto, la cantidad de niñas que asisten a la escuela secundaria aumentó un 23 % y las tasas de abandono se redujeron a la mitad.

Sin embargo, Chad aún se enfrenta a desafíos de desarrollo colosales. Casi la mitad de la población actual vive por debajo de la línea de pobreza, solo el 50 % de los niños asiste a la escuela y apenas el 15 % de los alumnos de sexto grado puede leer una narración sencilla. El país también alberga a 465 000 refugiados de naciones vecinas y 130 000 personas desplazadas internamente. La pobreza, los desplazamientos y la falta de seguridad limitan las posibilidades de las familias de invertir en capital humano para ellos mismos y para sus hijos.

Imagen
On the frontlines: building human capital in Chad

Teniendo en cuenta este contexto, no sorprende que Chad haya quedado ubicado en el último lugar del Índice de Capital Humano. (PDF, en inglés) El índice, que vincula los resultados de educación y salud con la productividad de un país, pone de manifiesto la importancia de que los países den prioridad a las inversiones en las personas.  Invertir en la gente, especialmente en las mujeres, es la forma más eficaz y duradera de impulsar el progreso y establecer las bases para la paz y la prosperidad. Y el Gobierno de Chad es consciente de todo esto; felicito a las autoridades por estar trabajando para reducir el matrimonio infantil mediante el aumento de la edad mínima para casarse de 15 a 18 años.

Ofrecer a las mujeres jóvenes la oportunidad de permanecer más años en la escuela y desarrollar sus carreras les permite formar una familia cuando estén preparadas para hacerlo y criar hijos más sanos, bien nutridos y mejor educados. Si más mujeres pasan a integrar la fuerza laboral junto con los hombres, las familias mejoran su nivel de vida, especialmente porque las mujeres tienden a invertir una mayor parte de sus ingresos en los hijos. El resultado es un círculo virtuoso para el desarrollo general de una comunidad —y de un país—.

Chad, que se integró recientemente al Proyecto de Capital Humano, está promoviendo un enfoque con participación de todo el Gobierno y una serie de partes interesadas para abordar el desafío de desarrollo del capital humano del país. El fortalecimiento del capital humano exige esfuerzos coordinados y sostenidos a lo largo del tiempo, así como liderazgo y colaboración para alcanzar y mantener los logros. A partir de nuestra experiencia internacional, sabemos que los países obtienen buenos resultados cuando protegen las inversiones en capital humano durante períodos económicos buenos y malos.

 

Imagen
On the frontlines: building human capital in Chad

Nuestra colaboración con Chad refleja el compromiso del Banco Mundial con la generación de capital humano en toda África. (i) Estamos incrementando el financiamiento para capital humano en un 50 %, haciendo hincapié en los países frágiles y en enfoques que tengan en cuenta a cada mujer y a cada niña. En todo el continente, los países se han comprometido a mejorar su capital humano, y las experiencias demuestran que se pueden lograr avances rápidamente.

En Chad estamos trabajando con el Gobierno y otras partes interesadas para acelerar el progreso a través de las siguientes medidas:

  • Respaldar la salud maternoinfantil a través del apoyo a la nutrición, la promoción de la lactancia materna exclusiva y la ampliación de la cobertura de los planes de vacunación y el tratamiento del paludismo.
  • Preparar a las escuelas y a los docentes para el aprendizaje, de modo que cada niño pueda acceder a educación de calidad y los maestros reciban sus salarios a tiempo.
  • Implementar redes de protección social más eficaces para promover avances en las esferas de nutrición, escolarización y acceso a servicios de salud esenciales y oportunidades de empleo.

 

Imagen
On the frontlines: building human capital in Chad

La AIF proporciona recursos de importancia clave para Chad, que han aumentado de USD 120 millones en el período de 2014-17 a USD 365 millones para los años 2017-2020. Esto incluye el apoyo del Subservicio para los Refugiados de la AIF para el proyecto PARCA, (i) que ayuda a más de 1 millón de miembros de comunidades receptoras y refugiados.

Esperamos continuar trabajando con el pueblo y el Gobierno de Chad para que Aminatou, su familia y cada habitante del país tenga la oportunidad de comenzar a construir un futuro mejor. 

Únase a la conversación