Empoderar a las mujeres es esencial para reducir la pobreza en los países más pobres de Asia meridional

|

Disponible en:

Imagen
Nueve fotos de mujeres de Asia meridional
En toda Asia meridional hay millones de mujeres inspiradoras e independientes que ejemplifican por qué es esencial cerrar las brechas de género para reducir la pobreza e impulsar la prosperidad compartida. (Fotografías: Banco Mundial.)

En las concurridas calles de Malé, la capital de Maldivas, Aminath Waheed (i) recoge pasajeros, abriéndose camino como la única taxista de la ciudad. En las colinas de Nepal, Madhukala Adhikari (i), de 30 años, trabaja como albañila ambulante, ayudando a las familias a reconstruir las casas que fueron destruidas por el terremoto de 2015. Y en Chittagong, Bangladesh, Morsheda Begum es una trabajadora de la confección convertida en una emprendedora exitosa, que dirige su propia sastrería y apoya a sus hijos en edad escolar.

Aminath, Madhukala y Morsheda son ejemplos de cómo los beneficios se tornan exponenciales cuando las mujeres obtienen acceso a oportunidades económicas.  Las mujeres que ganan dinero pueden invertir en el bienestar de sus hijos y familias, contribuir a sus comunidades y ayudar al crecimiento de las economías.

Hay millones de mujeres inspiradoras e independientes en Asia meridional, especialmente en los países más pobres, que reciben asistencia de la Asociación Internacional de Fomento del Banco Mundial (AIF). Ellas ejemplifican por qué cerrar las brechas de género es esencial para reducir la pobreza e impulsar la prosperidad compartida.

En las últimas décadas, la AIF ha apoyado a los países de Asia meridional para generar más oportunidades económicas para las mujeres.  Bangladesh y Nepal aumentaron la participación femenina en la fuerza laboral. Bangladesh ha logrado además la paridad de género en la matrícula primaria y secundaria. Asia meridional ha implementado leyes que mejoraron las oportunidades para las mujeres y mejoró 10 puntos en el índice de Mujer, empresa y el derecho durante la última década. Por ejemplo, Nepal aprobó recientemente leyes para prohibir la discriminación de género en el empleo.

Sin embargo, la pandemia de COVID-19 amenaza con revertir algunos de estos avances en la acumulación de capital humano y el empoderamiento económico de las mujeres. El cierre de escuelas significó que millones de estudiantes, especialmente niñas, perdieran oportunidades de aprendizaje durante meses. Datos de Bangladesh (i) indican que es más probable que las niñas dediquen más tiempo a las tareas domésticas y al cuidado infantil desde que comenzaron las restricciones en el contexto de la COVID-19.

"A medida que los países de Asia meridional se recuperan de la pandemia, será fundamental garantizar reformas que cierren estas brechas de género, con impactos que perduren más allá de la pandemia."

Los confinamientos también afectaron a las economías y los mercados laborales, provocando importantes pérdidas de puestos de trabajo para las mujeres y la división desigual de las labores domésticas.  En Bután, la tasa de desempleo registra un máximo histórico (i) del 5 %. Incluso en 2019, las mujeres representaban más de la mitad de esta cifra. En Pakistán, más de una cuarta parte de las trabajadoras (i) han sido despedidas o suspendidas de sus trabajos en varios sectores.

También es probable que la desaceleración económica obligue a las familias a enfrentar situaciones difíciles. Sigue siendo frecuente el matrimonio infantil que socava la educación de las niñas y sus oportunidades futuras. Además, aumentó la violencia de género: en Nepal, una línea de ayuda para casos de violencia de género que funciona las 24 horas del día recibió el doble de llamadas (i) relacionadas con violencia doméstica durante un periodo de confinamiento por la pandemia.

Es importante señalar que muchos de los obstáculos a la participación económica de las mujeres son antiguos y anteriores a la pandemia. En la mayor parte de los casos, el empleo en el sector formal sigue siendo inaccesible para las mujeres. Las mujeres de Asia meridional trabajan principalmente en la agricultura de subsistencia, un sector con bajas remuneraciones y cualificaciones, y extremadamente vulnerable al cambio climático. La mayoría de las mujeres no tiene acceso a financiamiento ni a cuentas bancarias. En Pakistán, por ejemplo, solo el 7 % de las mujeres (i) mayores de 15 años tiene una cuenta bancaria, en comparación con el 35 % de los hombres. Incluso antes de la pandemia, apenas el 18 % de las empresas de Asia meridional (i) eran de propiedad de mujeres, la tasa más baja entre las regiones del mundo.

A medida que los países de Asia meridional se recuperan de la pandemia, será fundamental garantizar reformas que cierren estas brechas de género, con impactos que perduren más allá de la pandemia.  Esto significa subsanar las brechas en materia de salud, educación y protección social; eliminar las limitaciones que impiden a las mujeres acceder a más y mejores empleos; eliminar los obstáculos que privan a las mujeres de la propiedad, y mejorar la representación y la capacidad de acción de las mujeres.

La asistencia continua de la AIF ha sido fundamental, apoyando las oportunidades de empleo para las mujeres, cerrando las brechas en las tecnologías digitales, ampliando los servicios de cuidado infantil y aumentando el financiamiento para la prevención y la respuesta a la violencia de género.

En Pakistán, el Programa Benazir de Apoyo a los Ingresos respaldado por la AIF proporcionó transferencias de efectivo a más de 5,8 millones de mujeres jefas de hogar, beneficiando a 30 millones de personas. En Maldivas, la AIF entregó más de USD 27 millones para ayudar a más de 22 000 trabajadores que perdieron sus ingresos debido a la pandemia, especialmente mujeres vulnerables que trabajan en el sector informal. En Bangladesh, 2,6 millones de alumnas de enseñanza secundaria recibieron estipendios y financiamiento para costear los aranceles escolares a fin de garantizar la continuidad de su educación durante la pandemia.

El próximo mes, cuando los accionistas de la AIF se reúnan en Tokyo (i) para abordar la histórica reposición anticipada del multimillonario fondo, el género y el impacto desproporcionado de la COVID-19, y de la mayoría de las crisis, en las mujeres deberían ser los principales temas de preocupación. A través de la AIF, el Banco Mundial está preparado para brindar apoyo específico, integral y fácilmente disponible que empodere a las mujeres  y, a su vez, a sus comunidades y a sus economías durante las generaciones venideras.

 

Este blog forma parte de una serie de artículos sobre las formas de garantizar una recuperación resiliente de la COVID-19 en los países más pobres del mundo (i). Para conocer las últimas novedades, siga a @WBG_IDA y #IDAWorks.

Únase a la conversación