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Ideas audaces propuestas por países pioneros: Salvar el clima un árbol a la vez

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“Esta reunión va a ser diferente. Será un momento crucial para pasar del elevado debate teórico sobre políticas a la acción real sobre el terreno que permita salvar los pulmones verdes de nuestro planeta y el clima mundial”. Eso pensé la semana pasada, cuando entré a una sala de conferencias en Bruselas, Bélgica, que estaba repleta con  unas 80 personas de todo el mundo. Estas se habían reunido para conocer propuestas de alto nivel de seis países en desarrollo pioneros sobre grandes y audaces planes para proteger los bosques en vastas zonas de sus territorios.

Chile, la República Democrática del Congo (RDC)GhanaMéxicoNepal y la República del Congo asistieron a la novena reunión (i) del Fondo del Carbono perteneciente al Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF, por sus siglas en inglés) (i) con el fin de convencer a 11 participantes del sector público y privado del fondo de que elijan sus propuestas. Las ideas seleccionadas son parte de un pequeño grupo de pruebas piloto destinadas a demostrar cómo puede funcionar el mecanismo de reducción de las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal (REDD+).

REDD+ es la  simple pero brillante idea de que los países en desarrollo que tengan bosques los salvaguarden y que las naciones desarrolladas paguen por el carbono que, como consecuencia, no se libera a la atmósfera.

Es un concepto que beneficia a muchos. Los países desarrollados cuentan con un mecanismo efectivo en función del costo para cumplir con el objetivo mundial de mitigar los efectos del cambio climático, mientras que los países en desarrollo se benefician de los múltiples “cobeneficios” tangibles que proporcionan los bosques saludables y el uso inteligente de la tierra con respecto al clima, a saber:  aumento de la seguridad alimentaria para los agricultores que dependen de microclimas regulados por los bosques; fuentes seguras de agua; polinizadores de cultivos que crecen a la sombra, como el cacao y el café; control de la erosión, y la rica flora y fauna que albergan los bosques tropicales. Las prácticas agrícolas no sostenibles conducen a la pérdida de bosques y son responsables de hasta un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Tal vez la vista de las brillantes copas verdes de los árboles en un parque vecino fue lo que mantuvo la atención en el asunto más importante: poner en marcha algunas de las propuestas de REDD+ para convertirlas en realidad, mostrando a las partes interesadas locales y mundiales que la iniciativa está avanzando, no solo en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), sino también sobre el terreno.

Las propuestas de REDD+ seleccionadas, que pueden recibir entre US$50 millones y US$70 millones cada una, eran tan diversas como los propios países.

Ghana se centró principalmente en la gestión ecológica de la cadena de suministro del cacao, que está provocando la pérdida de bosques debido a la expansión agrícola. El Gobierno, en alianza con el sector privado a través de la Junta del Cacao, propuso un enfoque basado en la comunidad para duplicar los rendimientos de este cultivo en al menos el 25 % en el país. Un tercio de los ghaneses depende directamente de este sector, por lo que potencialmente el mejoramiento  de los medios de subsistencia sería enorme. Y como Ghana es uno de los principales productores mundiales de cacao, el programa también ayudará a proveer al mundo de chocolate que no contribuye a la deforestación.
 
La fortaleza de la propuesta de Nepal radica en los grandes cobeneficios que proporcionará tanto en términos de medios de subsistencia comunitaria como de conservación de la biodiversidad, además de reducir las emisiones de carbono. El área propuesta abarca dos lugares que están en la Lista del Patrimonio Mundial, tres sitios Ramsar y una rica biodiversidad, que incluye tigres y rinocerontes asiáticos. El programa se basa en el éxito de la ordenación forestal comunitaria existente y establece una clara visión de compartir los beneficios con las comunidades locales. La propuesta de Nepal fue la ganadora a nivel general. Esta combinó un fuerte respaldo político e identificación, que son requisitos previos clave para lograr un desarrollo respetuoso con los bosques más allá del sector forestal.
 
Por su parte, México convenció a los participantes con una propuesta innovadora que respondía a grandes expectativas para un país que tiene una tasa neta de deforestación igual a cero en su legislación sobre cambio climático. La propuesta mexicana, que se basa en 10 años de gestión forestal exitosa a nivel comunitario, se centró en los estados que aún tienen altas tasas netas de deforestación. Esta combinó la planificación a nivel regional con el empoderamiento de la comunidad en la toma de decisiones respecto de la gestión de los recursos naturales y forestales en el terreno, con acuerdos sólidos de participación en los beneficios como toque final.
 
La propuesta de la RDC planteó un caso modelo de cómo un país que todavía tiene una gran cobertura forestal, pero deberá enfrentar grandes amenazas de deforestación en un futuro próximo, puede cambiar su trayectoria hacia un rumbo de desarrollo ecológico. La ambiciosa propuesta tiene como objetivo delimitar la deforestación de la capital, Kinshasa, que crece de forma descontrolada, y donde la demanda de carbón vegetal, madera y alimentos de una creciente población de casi 10 millones de personas está ejerciendo enormes presiones sobre los bosques. Las fortalezas de la propuesta fueron el apoyo político de alto nivel, la armonización con los objetivos de desarrollo verde del país, la contribución de más de 100 organizaciones que representan a una amplia gama de partes interesadas en el diseño del concepto y el respaldo de la sociedad civil a nivel nacional.
 
Entonces, ¿qué depara el futuro? En junio, el mismo público volverá a reunirse para elegir otras cinco a siete propuestas que competirán por los US$465 millones del Fondo del Carbono. Una proposición de Chile sobre un enfoque innovador de la degradación de los bosques y una de la República del Congo respecto de una asociación única del sector público y privado siguen en competencia.
 
La selección final respaldará a países pioneros que están llevando el mecanismo de REDD+ a una escala que puede marcar una diferencia para sus bosques y el clima. Estos s serán embajadores importantes ahora que se acercan la Cumbre de la ONU sobre el Clima en septiembre y las negociaciones de la CMNUCC en diciembre y demuestran que podemos gestionar nuestros paisajes de forma sostenible y que hay alternativas para las prácticas agrícolas no sostenibles.
 
Resuena en mis oídos un comentario de Victor Kabengele Wa Kadilu, coordinador de REDD+ en la RDC, cuando resumió elocuentemente la reunión: “Tenemos que compartir nuestro éxito con la gente, ya que el éxito real solo se puede lograr sobre el terreno. Sabremos que es el momento de celebrar cuando los pequeños agricultores digan que sus rendimientos han aumentado y al mismo tiempo veamos que los bosques han permanecido en pie”.


Autores

Ellysar Baroudy

Lead Carbon Finance Specialist, World Bank

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