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La primera infancia como base de la fuerza laboral del futuro

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La primera infancia es un elemento fundamental para la actual fuerza laboral productiva, así como para el éxito futuro de las naciones. Foto: Arne Hoel/Banco Mundial.

Mejores trabajadores. Mejores comunidades. Mejores vidas para nuestros ciudadanos.

¿Por qué una empresa que da empleo a más de 189 000 personas en todo el mundo y contrata a unos 40 000 trabajadores anuales muestra interés en la primera infancia?

Es porque en todo el mundo, los países y las empresas enfrentan un desafío común: cómo fortalecer de mejor manera su economía y fuerza laboral, teniendo en cuenta al mismo tiempo las preocupaciones sociales. La primera infancia es fundamental para la actual fuerza laboral productiva , así como para el éxito futuro de las naciones.

¿Cómo se transforma a un niño de 2 años en un adulto productivo y realizado? Las investigaciones demuestran que la brecha de aprendizaje entre los niños más favorecidos y los menos favorecidos puede manifestarse tan pronto como a los 9 meses de edad. Un estudio (i) concluyó que los niños de familias de ingreso bajo, a los 3 años poseen la mitad del vocabulario de los niños de familias más favorecidas . Además, los niños desfavorecidos comienzan la escuela primaria solo unos 18 meses después que sus compañeros de clase más favorecidos. Investigaciones (i) también indican que el nivel de conocimiento de matemáticas de un niño en la educación preescolar puede predecir su éxito académico en la enseñanza primaria e incluso en la educación secundaria. Asimismo, las habilidades matemáticas a temprana edad de un niño pronostican los logros posteriores en materia de lectura de una mejor manera incluso que las habilidades de lectura adquiridas durante la primera infancia.

Queremos que los niños tengan acceso a programas que puedan encaminarlos hacia el éxito académico, profesional y en su vida personal. Queremos que tengan las características que más valoran las empresas, como la capacidad de saber comunicarse o colaborar eficazmente. Queremos que tengan vidas satisfactorias y contribuyan a las economías de las naciones de todo el mundo.

Y los datos indican que los programas para la primera infancia pueden tener un impacto profundo. Un informe (i) de 56 estudios realizados en 23 países describió los efectos en la salud, la educación, la capacidad cognitiva y el desarrollo emocional. Una investigación llevada a cabo por el premio Nobel James Heckman (i) concluyó que, 20 años después, los salarios de los participantes de un programa para la primera infancia en Jamaica eran 25 % más altos. Heckman plantea que el retorno de la inversión en la primera infancia es incluso más elevado que el del mercado bursátil entre la Segunda Guerra Mundial y 2008. (i)
 
Es más, el cuidado infantil de calidad permite a los padres trabajar y ser más productivos en la actualidad. El acceso a servicios de guardería de calidad aumenta la estabilidad de los trabajadores al limitar las ausencias, la rotación de empleados y otras cuestiones que reducen la productividad. Y hay una necesidad urgente de acceso, ya que muchos países quieren aumentar su tasa de empleo femenino.

De esta manera invertir en la primera infancia puede transformar no solo las vidas de los niños, sino también de sus comunidades y, en última instancia, de sus países, haciéndolos más sanos y más competitivos en la economía mundial.

Una economía cada vez más digital aumentará las gratificaciones de los empleados que tienen las habilidades necesarias para empleos que no pueden ser automatizados por las nuevas tecnologías. Incluso ahora, es difícil encontrar trabajadores calificados y retener a los empleados en comunidades donde no existen programas para la primera infancia.
 
Creemos que es importante involucrarse en esas comunidades. Esa es una razón por la cual, hace nueve años, KPMG se asoció con First Book, una empresa social sin fines de lucro, para crear una organización llamada Familia KPMG por la Alfabetización (KFFL). Nuestra misión es simple: eliminar las barreras relacionadas con el acceso de los niños necesitados a los libros para “nivelar las oportunidades”.

Nos enfocamos no solo en hacer participar a nuestros empleados en esta iniciativa, sino también a las familias y comunidades a las que pertenecen.

KFFL tiene como objetivo poner libros y recursos educativos en manos de la mayor cantidad posible de niños de familias de ingreso bajo. Nuestros empleados pasan tiempo en las escuelas sirviendo a las comunidades, leyendo a los estudiantes, y dándoles sus propios libros.
 
Hasta este momento, hemos puesto cerca de 3 millones de libros en manos de familias de ingreso bajo, y el programa se ha expandido por todo el mundo, abarcando países como India, México, el Reino Unido y Sudáfrica.

Este problema mundial es demasiado grande para que una sola empresa lo resuelva.
 
Un artículo reciente publicado en The Lancet, (i) la reconocida revista médica del Reino Unido, reveló que un impactante 43 % de los niños menores de 5 años que viven en países de ingreso bajo y mediano corre el riesgo de un desarrollo subóptimo debido a la pobreza y el retraso en el crecimiento. Es probable que los 250 millones de niños que están en peligro de no alcanzar su pleno potencial de desarrollo pierdan aproximadamente una cuarta parte de sus posibles ingresos cuando sean adultos.

Para resolver un problema de esa magnitud, los sectores privado y público deben estar dispuestos a realizar inversiones a largo plazo en el desarrollo de la primera infancia.
 
Afortunadamente, en el mundo cada vez se reconoce más la importancia de la primera infancia. Organizaciones como el Banco Mundial (i) y el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (i) han dado un respaldo formal al tema, calificándolo como una prioridad económica clave. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas se reconoce la importancia de la primera infancia, y se aborda en tres de los objetivos con metas específicas relacionadas con la primera infancia: el hambre, la salud y, en particular, la educación, en que la meta 4.2 insta a lograr una educación preescolar universal.

El año pasado asistí a un evento en que la comunidad empresarial reconoció la importancia de este tema: la Cumbre (i) Empresarial Mundial 2015 de ReadyNation sobre la Inversión en la Primera Infancia. En esta participaron más de 200 representantes de 15 países y más de 100 empresas o grupos empresariales, a todos los cuales les interesa ampliar el apoyo a los niños pequeños a nivel comunitario, estatal, nacional e internacional.
 
ReadyNation (i) es un grupo conformado por más de 1600 líderes empresariales de todo el mundo que se dedica a promover políticas y acciones que fortalezcan la fuerza laboral mediante el mejoramiento de los resultados a nivel de la infancia. John Pepper, expresidente y director ejecutivo de Procter & Gamble, copreside el Grupo de Trabajo del Director Ejecutivo de ReadyNation sobre Primera Infancia, del cual soy miembro. Él plantea que las inversiones en la primera infancia son “el imperativo social, moral y económico de nuestra época”.
 
El Foro Económico Mundial de 2017 en Davos es otro ejemplo en que los líderes empresariales muestran cuán importante es la primera infancia para el éxito futuro de los países. En este encuentro, habrá oportunidades para que la comunidad empresarial internacional aprenda sobre el tema y qué medidas se pueden adoptar en este ámbito. Quiero alentar a todos quienes integran la comunidad empresarial a participar en el debate en WEF Live, (i) y a convertirse en miembros de ReadyNation.
 
Abordar el problema del desarrollo económico a través de inversiones en la infancia que han probado ser eficaces no solo es lo correcto, sino también es una decisión inteligente.


Autores

P. Scott Ozanus

Deputy Chairman and Chief Operating Officer, KPMG LLP, member of the ReadyNation CEO Task Force on Early Childhood

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