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¿La tecnología de cadena de bloques puede ayudar a poner fin a la desigualdad de género?

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La tecnología de cadena de bloques (blockchain) genera mucha atención, debido en gran medida al apogeo (y el descenso y el ascenso...) de las monedas digitales que tienen una gran repercusión mediática. Más allá de esta amplia visibilidad, los expertos en desarrollo y los innovadores analizan si la tecnología detrás de las criptomonedas se puede aprovechar para promover la igualdad de género. 
 
La cadena de bloques es una tecnología de registros compartidos (i) que facilita las transacciones entre iguales sin usar un intermediario. (La tecnología es notoriamente difícil de seguir, pero este breve video (i) y esta charla (i) pueden ser muy útiles, si tiene un poco de tiempo para verlos). En pocas palabras, el sistema se mantiene gracias a la colaboración, los códigos y, a veces, la competencia. Para explicar el concepto, muchos expertos usan como ejemplo la aplicación Google Docs, (i) en la cual numerosos usuarios acceden al mismo documento simultáneamente y todos pueden ver los cambios que hacen los otros. Esta característica podría servir para validar registros y procesar transacciones financieras en ausencia de instituciones sólidas.

La organización ONU Mujeres e Innovation Norway analizan de manera conjunta cómo la tecnología de cadena de bloques podría ayudar a las mujeres y las niñas durante los esfuerzos de asistencia humanitaria  llevados a cabo por las Naciones Unidas (ONU). Entre el 29 de enero y el 1 de febrero, siete empresas invitadas por ambos organismos presentaron en vivo (i) diversas soluciones tecnológicas. En el evento realizado en Nueva York, dichas compañías dieron a conocer mecanismos basados en la cadena de bloques y que permitirían brindar servicios financieros y de identificación más avanzados a los refugiados.

Una de las innovaciones presentadas fue IDbox. (i) Este dispositivo que funciona con energía solar permite crear una identidad digital única y una billetera digital usando un teléfono móvil 2G y sin necesidad de tener acceso a internet o electricidad. Esta solución se puso a prueba en Papua Nueva Guinea, país donde más del 80 % (i) de la población no tiene una cuenta bancaria y muchos habitantes carecen aún de luz eléctrica y de un documento de identificación formal. El dispositivo fue creado por Julien Bouteloup y cuenta con el respaldo del Banco de Papua Nueva Guinea. Sus promotores, Abt Associates y el Gobierno de Australia, esperan que esta solución se convierta en una vía hacia la inclusión financiera, la comercialización de energía, el acceso a servicios de salud, e incluso la posibilidad de votar.

Y en África oriental, SPENN (i) de Blockbonds ofrece una billetera digital que permite a los usuarios recibir, ahorrar, transferir y gastar dinero. Gracias a su red de distribución única, los usuarios pueden interactuar entre sí para ofrecer bienes y servicios, brindándoles la posibilidad de generar ingresos. Si se selecciona para ser usada en los campamentos de refugiados administrados por la ONU, el equipo espera mejorar la seguridad al reducir la necesidad de usar dinero en efectivo, promover el control de las mujeres sobre sus ingresos e impulsar además el ecosistema financiero de los campamentos.
 
Si bien estas soluciones no se desarrollaron con el objetivo final de abordar las brechas entre mujeres y hombres, los servicios que brindan pueden proporcionar a las mujeres desplazadas una mayor autonomía y más oportunidades económicas. Las mujeres en países que atraviesan crisis humanitarias tienen un 30 % menos probabilidades de poseer una cuenta financiera individual que los hombres . Contar con un lugar seguro para ahorrar y guardar remesas y transferencias en efectivo humanitarias es una estrategia clave para enfrentar las crisis y aumentar la resiliencia.

En lugar de usar la tecnología de cadena de bloques para reemplazar a las instituciones tradicionales, la ONU considera esta nueva tecnología como un medio para optimizar el apoyo que entrega después de catástrofes y conflictos.

Las empresas que participaron en el evento en Nueva York serán invitadas a presentar propuestas a la ONU para realizar pruebas piloto de sus soluciones en el terreno.
 
La aplicación de la tecnología en el ámbito del desarrollo todavía es muy reciente, y falta determinar en qué medida unas líneas de código pueden cambiar la desigualdad de género. Si bien la ardua y lenta tarea de cambiar las normas y las actitudes, así como reducir los prejuicios siempre será necesaria, ahora se está entendiendo mejor el rol de apoyo que puede tener la tecnología de cadena de bloques.

Mientras tanto, el Grupo Banco Mundial junto con sus clientes explora soluciones en el área de la gestión de las cadenas de suministro, el registro de tierras y la identificación de las personas. Uno de nuestros equipos estudia además los aspectos legales y normativos de esta tecnología. En Viet Nam, a través de un proyecto piloto se analiza cómo la cadena de bloques podría ayudar a las mujeres emprendedoras a comprobar que son propietarias de sus activos comerciales, verificar cuánto vale su producción y establecer una identidad digital. Se espera que este tipo de información les sirva como una forma de garantía y les permita acceder a financiamiento. Se puede obtener mayor información sobre un próximo taller relativo al tema en esta página. (i)


Autores

Alicia Hammond

Especialista en cuestiones de género

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