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Mejorar el acceso a la educación superior de las mujeres afganas

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Estudiantes en una clase en la Universidad de Medicina de Kabul.
Foto: Rumi Consultancy/Banco Mundial

Como defensora de los derechos de las mujeres que ha dedicado los últimos seis años de su vida a empoderar a las mujeres, algo crucial para mí es garantizar que ellas puedan acceder a la educación.

Esto es lo que me motiva en mi trabajo con el Programa de Desarrollo de la Educación Superior (HEDP, por sus siglas en inglés) (i) en el Ministerio de Educación Superior, (página en árabe) el principal organismo responsable de proporcionar y regular la educación superior en Afganistán.

Cuando me uní al ministerio como especialista en cuestiones de género en 2016, me centré en asegurar que las estudiantes no enfrentaran los mismos desafíos que experimenté como estudiante en la Universidad de Kabul.

Algunos de los problemas que recordamos con mis amigas fueron los largos viajes a la universidad, la falta de instalaciones para las estudiantes mujeres en el campus  y las pocas oportunidades de ir al extranjero a estudiar programas de posgrado. Todos factores que, en conjunto, redundaron en bajas tasas de matriculación femenina.

Hoy, con el apoyo del Fondo Fiduciario para la Reconstrucción de Afganistán (ARTF, por sus siglas en inglés), (i) muchos de los problemas que presencié en mi época estudiantil se han solucionado con el inicio del segundo Plan Estratégico Nacional de Educación Superior para el periodo 2015–2019, en el marco del HEDP.
 

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Las estudiantes ahora pueden viajar de manera segura en minibuses desde su casa a la Universidad de Medicina de Kabul con el apoyo del Programa de Desarrollo de la Educación Superior. Foto: Rumi Consultancy/Banco Mundial

Proporcionar recursos para ayudar a las mujeres a tener éxito

Como resultado de las iniciativas del HEDP, las alumnas tienen acceso a un transporte seguro mediante 25 minibuses, en los que pueden viajar hacia y desde la universidad.

Hasta el momento, aproximadamente 1000 estudiantes mujeres se han beneficiado de tales servicios, especialmente en ciudades y provincias, como Herat, Jawzjan, Kabul, Kunar y Kunduz, donde la necesidad de un medio de locomoción seguro y confiable es mucho mayor debido a la falta de transporte público o por problemas de inseguridad.

Humaira Saadat, que cursa quinto año en la carrera de medicina en la Universidad de Medicina de Kabul, dijo que el transporte seguro ha sido crucial para su propio éxito y el de sus compañeras.

Cree que “el punto más importante es que las mujeres se sienten muy seguras sabiendo que son transportadas por una institución en la que pueden confiar, una institución que no tolerará el acoso a las mujeres ni discriminará por motivos de género o situación financiera”.

Agregó que el transporte gratuito y seguro ha mejorado su asistencia a clases y a las sesiones de capacitación en los hospitales.

“Anteriormente, tenía que usar diferentes vehículos públicos y ubicar distintas estaciones para llegar a mis cursos y a los hospitales”, señaló. “Si llegaba tarde, me marcaban ausente, lo que podía perjudicar mi situación académica. Pero ahora, no tengo este problema porque puedo tomar el autobús proporcionado por el HEDP”.

Tener más dormitorios universitarios para mujeres también ha sido una prioridad del HEDP, por lo que existen planes de construir instalaciones de este tipo en cinco universidades, dos de las cuales (en Bamyan y Kunar) se completarán el próximo año.

Esto significa que más de 1000 estudiantes mujeres podrán tener un lugar seguro donde vivir en la universidad.

Además, el programa ha ayudado a renovar 20 universidades públicas, construir lavabos para mujeres y mejorar los servicios de agua y saneamiento, cuya deficiencia había sido un problema importante para las alumnas del campus.

Soqhra Zahidi, de 22 años y estudiante de cuarto año de estomatología en la Universidad de Medicina de Kabul, puso énfasis en la importancia de tener instalaciones residenciales universitarias y transporte seguro para las mujeres.

Ella es oriunda de la provincia de Balkh y dijo que la disponibilidad de vivienda y transporte seguros y apropiados es un tema que preocupa a todas las estudiantes de las provincias cuando quieren ingresar a la universidad.

Señaló que “los estudiantes de provincias tienen que tener un lugar seguro para vivir y el transporte también es importante porque en una nueva ciudad no se sabe qué medio de locomoción es seguro. El transporte provisto por el HEPD es fundamental para las jóvenes y las otras instalaciones creadas nos ayudan a sentirnos seguras y cómodas en la universidad”.

Estos servicios e instalaciones pueden parecer poca cosa. Pero como una mujer que ha visto y experimentado personalmente estos problemas, puedo decir que estas mejoras son cruciales para que las alumnas sientan que tienen un lugar en la universidad.
 

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Fuente: HEDP.

Dar oportunidades a las mujeres para crecer
 
Debido a las desigualdades que existen en nuestro mundo, no todos, desafortunadamente, pueden ejercer su derecho a la educación.
 
Estas desigualdades afectan de manera desproporcionada a las niñas y mujeres en todas partes, pero aquí en Afganistán, el equipo del HEDP y yo estamos decididos a romper este ciclo.
 
En 2018, el HEDP comenzó a proporcionar 100 becas para estudiantes desfavorecidas (discapacitadas y muy pobres) para ayudarlas a obtener una licenciatura en universidades públicas. Se espera que el programa se expanda considerablemente en los próximos años.
 
Además, al menos un tercio de las becas del Ministerio de Educación que apuntan a mejorar la formación académica en las universidades públicas mediante el financiamiento de cursos de maestría se otorgan a docentes mujeres para continuar su educación superior en el extranjero.
 
Con el apoyo financiero del HEDP, 65 profesoras universitarias están completando una maestría en el extranjero, mientras que otras 41 comenzarán sus estudios en 2018.
 
Aunque me siento orgullosa de los avances obtenidos gracias a las iniciativas del HEDP, en mi opinión, el máximo logro de mi labor son los insólitos colaboradores que hemos conseguido que apoyen nuestra misión.
 
Uno de esos asociados es la Universidad de Paktia que, con menos de 100 alumnas, tenía una de las tasas de matrícula femenina más bajas del país.
 
Eso cambió en 2018 cuando la universidad empezó a aplicar un sistema de cupos ya existente y reservó 435 plazas para estudiantes mujeres.
 
De manera similar, el HEDP alentó a otras universidades de todo el país a guardar plazas para alumnas en 10 facultades prioritarias, lo que se tradujo en un aumento del número de estudiantes mujeres en estas facultades. Esta iniciativa está motivando a más niñas a tomar el examen Kankor, la prueba nacional de ingreso a la universidad en Afganistán.
 
Ver a estas universidades, como la Universidad de Paktia, tomar la iniciativa para mejorar el acceso de las mujeres a la educación superior, me hace sentir que de verdad estamos logrando cambios positivos.


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