Trabajar en colaboración es clave para combatir la corrupción

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Desde hace tiempo se reconoce que la corrupción es un serio obstáculo para el desarrollo.  Desde el robo masivo de bienes del Estado hasta la corrupción en pequeña escala que menoscaba la productividad y deteriora la prestación de servicios, la corrupción constituye un robo a los pobres y socava el progreso.

Adopta numerosas formas. Es la empresa extranjera que paga comisiones ilegales o sobornos para obtener tratamiento preferencial y deja a los países pobres con bienes o servicios devaluados. Es el funcionario público que, a cambio de favores financieros, traiciona a las personas que tiene la obligación de ayudar. Es la ciudad que no tiene escuela ni centro de salud porque los funcionarios locales se han robado el dinero que tendría que haberse utilizado para construirlos. Y son los medicamentos que no curan —o podrían causar la muerte— porque alguien los ha adulterado o los ha reemplazado por otros falsificados.

“Si no se le pone freno, la corrupción representa una amenaza para la reducción de la pobreza y la prosperidad compartida, así como para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”.

Este problema de larga data continúa, y siguen abundando los titulares sobre escándalos de corrupción, que afectan prácticamente a todos los continentes.

Una vez enquistada, la corrupción es difícil de extirpar, y centrarse solo en el cumplimiento estricto de las reglas suele llevar aparejados escasos logros. En muchas sociedades, el comportamiento corrupto está profundamente arraigado en las normas sociales y la cultura política, y los incentivos para mantener el statu quo son poderosos. La corrupción puede propiciar el robo, el desperdicio y el uso indebido de recursos escasos.  También puede consolidar los privilegios de las élites y la desigualdad, lo que debilita las instituciones fiscalizadoras, con consecuencias duraderas, y disminuye la fe de los ciudadanos en sus propios Gobiernos. El margen de actuación de los partidarios de las reformas puede ser reducido, y lograr avances en la lucha contra la corrupción puede llevar mucho tiempo.

Si bien algunos de los principios que permiten combatir la corrupción son bien conocidos —la transparencia y la rendición de cuentas, el gobierno abierto y la vigilancia por la sociedad civil, la detección y el cumplimiento de las normas—, las estrategias para aplicarlos pueden variar considerablemente según el contexto. El mundo está cambiando; atraviesa una "hiperglobalización" y es testigo del surgimiento y la penetración de nuevas tecnologías, que presentan tanto desafíos como oportunidades.

El nuevo informe del Banco Mundial titulado Enhancing Government Effectiveness and Transparency: The Fight Against Corruption (Mejorar la eficacia y la transparencia de los Gobiernos: La lucha contra la corrupción) (i), que se dio a conocer esta semana con ocasión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, contribuye a salvar la distancia entre un problema al parecer irresoluble y soluciones que hayan dado buenos resultados o muestren potencial para ser satisfactorias.

En el documento se destaca la importancia de complementar los métodos tradicionales para combatir la corrupción con otros modernos, como los servicios de GovTech, las adquisiciones electrónicas, la divulgación de activos e ingresos, y la información sobre los propietarios reales, que se han utilizado en países como Somalia, Bangladesh, Colombia, Ucrania y Rumania, entre otros.

Lograr avances es posible, incluso en entornos difíciles. Las medidas para frenar la corrupción a menudo son oportunistas y abordan ámbitos de vulnerabilidad específicos, cuando el espacio político permite adoptarlas.  Incluso cuando tengan un impacto aparentemente limitado, pueden constituir una base importante para futuras mejoras. A partir de estas ideas, con el informe se ayudará a dotar a los funcionarios del sector público y a la sociedad civil de métodos y herramientas que pueden utilizarse y adaptarse a los contextos nacionales específicos.

La pandemia de COVID-19 ha acarreado a los Gobiernos enormes gastos de emergencia que, a veces, no se han sometido a los sistemas de control habituales.  Si bien la celeridad es comprensible, la falta de una supervisión adecuada expone a los Gobiernos a una serie de riesgos de corrupción que pueden poner en peligro la eficacia de sus respuestas. Las presiones que sufre el sector público para enfrentar la situación actual ofrecen grandes oportunidades para que prospere la corrupción.

Mientras los países se encaminan hacia una recuperación más resiliente e inclusiva, los responsables de formular las políticas afrontan el desafío de reactivar la economía en medio de enormes dificultades fiscales agravadas por la acumulación de elevados montos de deuda. Es fundamental usar los recursos escasos con prudencia y transparencia.

“Los países tienen la oportunidad de crear Gobiernos íntegros, responsables y transparentes introduciendo los máximos estándares de probidad y cerrando los conductos que permiten que la corrupción crezca”. 

Los recursos que se pierden a causa de la corrupción podrían destinarse a recuperar la economía y proteger a las personas pobres y vulnerables que padecen desproporcionadamente esta situación.

Para lograr un crecimiento económico a largo plazo y una prosperidad compartida debemos trabajar junto con nuestros asociados de los Gobiernos, el sector privado y la sociedad civil atacando la corrupción y sus impactos nocivos. Estamos resueltos a seguir concientizando al mundo sobre la necesidad de no cejar en la lucha contra la corrupción. 

ENLACES RELACIONADOS

Informe: Mejorar la eficacia y la transparencia de los Gobiernos: La lucha contra la corrupción (i)

Comunicado: Poner freno a la corrupción en medio de una pandemia es más importante que nunca, según un nuevo informe

Sitio web: El Grupo Banco Mundial y la COVID-19 (coronavirus)

 

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Camilo Seña
29 de Septiembre de 2020

Es de la necesidad más imperiosa del momento. Pero hay que iniciarla de la edad cero. Formar niños en la probidad y el respeto por lo ajeno. Proyecto a 25 años.
No es fácil, pero hay que hacerle

YALIDA GOLINDANO
29 de Septiembre de 2020

Excelente planteamiento sobre este flajelo que agobia a las instituciones del.mundo. La Corrupción se debe combatir incrementando los mecanismos de control y seguimientos en las distintas instituciones, aplicar la Ley y eliminar la.impunidad . Tengo 22 años laborando con auditora en unidades de Auditoría en Venezuela.y después de tanto tiempo todas las unidades de control han ido perdiendo autonomía y acción. Por ello la corrupción en Venezuel .es galopante.

ricardo
29 de Septiembre de 2020

La corrupción no tiene límites, es tan nefasta, especialmente en los políticos para sus campañas, no les importa que se sepa. La gente dice "hay que elegir a quien haga alguna obra, no importa que robe pero que haga algo, son los mejores". Cuando llegan a autoridades se devuelven favores políticos, colocando a gente sin los conocimientos ni nada en puestos claves de las instituciones publicas, a otros como proveedores con costos sobrevalorados. Alguna gente de la misma institución para ganarse la estima de estos o quedarse en el puesto o subir los ayuda y de paso también gana su tajada. Esto ya es tan natural que se espera siempre. Les interesa que haya declaratorias de emergencia para comprar cosas que no llegan donde se necesita, pero figura que se ha comprado grandes cantidades de algo. La instituciones que controlan solo lo identifican y ahí queda todo, en ciudades pequeñas los integrantes de las instituciones que controlan, con las investigadas se conocen de tiempo y ... Se conoce de gente como candidata a cargo en el poder que su vida antes era solidaria, trabajadora, ética, etc., pero cuando llega al poder cambia totalmente, forman entornos que aparecen con personas que antes en otros gobiernos ya habían sido cuestionadas incluso con algunas sentencias leves a pesar de grandes problemas de corrupción. Las personas que pudieran hacer algún cambio positivo, o denunciar no se meten por represalias, el sistema no los protege. Se saca la vuelta a la ley o normas,

luis antonio
29 de Septiembre de 2020

Debemos atacar a la corrupción bajo 2 perspectivas, uno a corto plazo y otro a largo plazo.
A corto plazo debemos actuar en forma conjunta tal como indica el artículo, y a Largo plazo debemos trabajar con nuestros niños y padres de familia.

EXEQUIEL ANTUNEZ
29 de Septiembre de 2020

somos una organizacion que luchamos porque en honduras haya un mundo mas justo y que los que administran fondos sean personas con principios
ponemos a su disposición nuestra organización
Compañeros de las americas honduras vermont

Jaimen Maifren
08 de Diciembre de 2020

Si la corucion es la que tiene los presuntos y paroquias de nuestro país en la estrena pobreza

arojas
13 de Enero de 2021

Creo que en todos o la gran mayoría de los países se ejecutan sistemas anti corrupción de los que menciona este artículo, pero la gran pregunta es cómo hacer para que estos tengan el éxito deseado en Bolivia hay rendiciones de cuenta de bienes y de ingresos a servidores públicos e instituciones públicas hay adquisiciones vía plataforma electrónica hay leyes que sancionan el hurto y uso indebido de bienes del estado, quizás unas de las varias soluciones que pueden existir sería la de incurrir en la conciencia y moral anti corrupción de las nuevas generaciones, pero esto sería a mediano o largo plazo como lo mencionan los comentarios, habría que diseñar estrategias que colaboren a mejorar los actuales sistemas anticorrupción o implementar otros nuevos, pero en un corto plazo, porque la corrupción no solo ataca al bolsillo del más pobre, también afecta a la sociedad en general, volviendolas personas sin aspiraciones, quizás mediocres y lo mas desastroso creo yo que también afecta al medio ambiente y sin medio ambiente sano no habrá vida duradera.

Oswaldo LEON ROMERO
03 de Noviembre de 2020

Mi país vive una temporada escandalosa de corrupción lo cual no nos deja crecer y es la causa del más grave impuesto que lo pagamos todos y afecta más a la población de pequeños o ningún ingreso