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Para construir un futuro mejor, se debe invertir en las mujeres y las niñas

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Arne Hoel

Al celebrar el Día Internacional de la Mujer 2018, podemos observar que nunca ha habido un momento más crítico para invertir en la gente, en particular en las mujeres y las niñas.

Las habilidades, el conocimiento general y los conocimientos técnicos —denominados en conjunto capital humano— representan una gran parte de la riqueza mundial, mayor que el capital producido, como las fábricas o industrias, o los recursos naturales.

Sin embargo, el capital humano no se encuentra distribuido de manera equitativa en el mundo, y a medida que los países se desarrollan este representa una porción mayor de la riqueza. ¿Cómo y cuándo los países en desarrollo pueden desarrollar su capital humano y prepararse para un futuro más exigente desde el punto de vista tecnológico?

La respuesta es que deben invertir mucho más en los pilares del capital humano, es decir en nutrición, salud, educación, protección social y empleos. Y los mayores beneficios provendrán de educar y apoyar a las niñas, empoderar a las mujeres, y asegurar que las redes de protección social aumentan su capacidad de resiliencia.

Según estimaciones de UNESCO, 130 millones de niñas de entre 6 y 17 años no están escolarizadas, y 15 millones de niñas en edad de asistir a la escuela primaria —la mitad de ellas en África al sur del Sahara— nunca entrarán a una sala de clase. La participación de las mujeres en el mercado laboral internacional es aproximadamente 27 puntos porcentuales menor que la de los hombres, y este indicador disminuyó del 52 % en 1990 al 49 % en 2016.

¿Qué pasaría si solucionamos esto? La adopción de medidas para fomentar la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo y en la propiedad de empresas, y para mejorar su productividad podría agregar miles de millones de dólares a la economía mundial.

Educar a una niña, educar a una nación

Es indudable que la educación de las niñas es el mayor rendimiento en el ámbito del desarrollo. En la década de los años veinte, el académico ghanés James Emman Aggrey señaló: “Si se educa a un hombre, simplemente se educa a un individuo, pero si se educa a una mujer, se educa a toda una nación".

En un estudio del Banco Mundial se llegó a la conclusión de que cada año de educación secundaria se correlaciona con un aumento del 18 % de la capacidad de obtención de ingresos de las niñas en el futuro. Además, la investigación revela que la educación de las niñas tiene un efecto multiplicador: las mujeres con mayor grado de educación por lo general son más sanas, participan más en el mercado de trabajo formal, obtienen mayores ingresos, tienen menos hijos, no se casan a temprana edad, y proporcionan mejor atención de salud y educación a sus hijos.

En abril de 2016, anuncié que invertiríamos USD 2500 millones en el curso de un quinquenio en proyectos de educación en beneficio directo de las adolescentes. Con mucho entusiasmo informo que la demanda de este financiamiento ha sido tan alta que hemos superado este compromiso y hemos invertido USD 3200 millones en los últimos dos años, tres años antes del plazo previsto.

Aprovechar el financiamiento para la salud innovador

El Grupo Banco Mundial y el Servicio Mundial de Financiamiento (GFF) están también haciendo grandes inversiones en la salud de las adolescentes. El GFF, una alianza conformada por múltiples partes interesadas con sede en el Banco, ayuda a los países a encarar los problemas más graves de salud y nutrición que afectan a las mujeres, los niños y los adolescentes. A través del enfoque innovador en materia de financiamiento del GFF, los países aumentan su inversión en la salud de su gente, lo que salva vidas y mejora las condiciones de vida, y fortalece la capacidad de los países de prosperar en la economía mundial.

En Bangladesh, por ejemplo, el GFF colabora con diversos sectores para detener el matrimonio de menores y el embarazo precoz, reducir la mortalidad materna y neonatal, y mejorar la salud y el bienestar de las adolescentes. El país logró disminuir la deserción escolar entre las niñas y los estudiantes desfavorecidos, con medidas como la incorporación de la salud reproductiva y sexual y los derechos y la igualdad de género en los planes de estudio; y prestar servicios de salud para los adolescentes, incluidas las alumnas.

Todas estas intervenciones ayudarán a mantener a las niñas en la escuela, retrasar la edad del matrimonio y posponer el momento de su primer parto para aumentar las posibilidades de sobrevivencia tanto de la madre como del bebé.

Eliminar los obstáculos ampliando el acceso al financiamiento

Solo el 30 % de las empresas pequeñas y medianas establecidas en el mundo son administradas y de propiedad de mujeres. La principal razón de este bajo porcentaje es la falta de acceso a financiamiento, y estimamos que existe un déficit de crédito anual de USD 1,48 billones para estos negocios cuyas propietarias son mujeres.

Con más de USD 340 millones en fondos aportados por 13 Gobiernos, la nueva Iniciativa de Financiamiento para Mujeres Emprendedoras (We-Fi) (i) tiene como objetivo movilizar más de USD 1000 millones para ayudar a las mujeres a iniciar y desarrollar sus propios negocios. Para ello, proporciona un mayor acceso a financiamiento, mercados y redes. Próximamente se asignará la primera ronda de financiamiento de esta iniciativa.

La tecnología digital puede también ayudar a las mujeres a superar otras dificultades, como obstáculos culturales, abrir una cuenta bancaria en su nombre y disminuir la brecha de género de 7 % en la titularidad de cuentas bancarias, que ha sido documentada por la base de datos Global Findex. (i)

IFC —nuestra entidad que se dedica al sector privado— se asoció con Ant Financial, (i) una empresa afiliada del Grupo Alibaba de China, con el fin de ampliar el financiamiento para más micro y pequeñas empresarias en ese país a través del uso de instrumentos financieros en línea.

Recopilar datos para sustentar las políticas

Los datos y las pruebas son cruciales para tomar decisiones. En uno de nuestros principales informes, Mujer, Empresa y el Derecho, (i) se identifican leyes que obstaculizan el desarrollo de las mujeres. En la última edición, se señaló que 100 de 173 países limitan el tipo de trabajo que las mujeres pueden realizar. En 18 economías, las mujeres no pueden trabajar si no tienen permiso de sus maridos. Existen también disparidades importantes en los sueldos medios de las mujeres y los hombres asalariados tanto en el sector formal como en el sector informal.

En un estudio reciente se concluyó que alrededor de 300 mil millones de mujeres carecen de protección legal contra prácticas de abuso económico, como la intimidación y la coerción. Al mismo tiempo, más de 1 de cada 3 países no tienen leyes de protección contra la violencia sexual en el hogar propinada por la pareja o un familiar.

En un informe titulado Tackling Childcare (Abordar el cuidado infantil), en que se analizaron 10 estudios de casos, se señaló que el acceso a servicios de cuidado infantil provocó una reducción importante de la rotación de personal; mejoró la calidad de los postulantes y la velocidad con que las vacantes se pueden cubrir; aumentó la productividad mediante un menor ausentismo y una mayor concentración, motivación y compromiso; y mejoró la diversidad de género y la posibilidad de avanzar de las mujeres hacia cargos directivos.

Tenemos el compromiso de ayudar a los países a cerrar las brechas de género a medida que buscan nuevos motores de crecimiento económico y desarrollan capital humano. La asistencia por sí sola no será suficiente para lograr un verdadero cambio. El cambio se producirá cuando las autoridades gubernamentales y la gente en todo el mundo creen presión en favor de grandes inversiones en las personas, y usemos nuestros recursos y conocimientos especializados para hacer realidad esta demanda.

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