La decisión política más importante: mantener la política fuera del aula. ¿O no?

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Los niños en Ceará (un estado pobre y relativamente pequeño del noreste de Brasil-- población de 8 millones de personas) obtienen resultados sorprendentemente altos en las evaluaciones de aprendizaje en comparación con el resto del país. Y dentro de Ceará, los estudiantes de Sobral (un municipio relativamente pobre en el norte) registran los mejores resultados del Estado. Para ser más precisos, ellos son los que más aprenden en todo Brasil. En 2015, en el Índice de Desenvolvimento da Educação Básica o IDEB, ocuparon el primer lugar entre todos los municipios del país. En el IDEB aplicado a estudiantes de sexto a noveno grado (que es el primer ciclo de la escuela secundaria en la mayoría de los países) se ubicaron en el… bueno…segundo puesto. A nivel nacional, la escuela primaria Emilio Sendim (foto de arriba), también en el municipio de Sobral, obtuvo el puntaje más alto en el IDEB en 2015.

¿El promedio de Caerá es alto solo porque algunas escuelas excelentes de Sobral suben el promedio? La respuesta es no. En 2015, 77 de las 100 mejores escuelas primarias de Brasil estaban en el estado de Ceará, y 22 en Sobral. En 2017, 5 de las 10 mejores escuelas de Brasil se encontraban en Sobral.

¿Ceará y Sobral han estado siempre en los puestos más altos de la clasificación nacional? En realidad, no. En 2005, Sobral ocupó el puesto 1366, y una década más tarde, subió al primer lugar. ¿Qué pasó?

Hace unos meses, tuve una larga conversación con Ivo Gomes, actual alcalde de Sobral y secretario de Educación de Sobral entre 2000 y 2004, Izolda Cela, vicegobernadora de Ceará, que también fue secretaria de Educación de Sobral; y Herbert Lima Vasconcelos, actual secretario de Educación de Sobral.

Al hablar con las autoridades municipales y estatales, se puede sentir claramente una pasión --casi una obsesión-- por la educación. Les pregunté la receta para lograr que un municipio pobre en un estado pobre pudiera lograr cambios tan impresionantes. Me respondieron que no hicieron nada extraordinario, sino que usaron el sentido común (lo cual, debo agregar, es generalmente lo más difícil de hacer desde una perspectiva política).

Su enfoque se centró en el aprendizaje y en los maestros como los principales ejes del proceso educativo. La vicegobernadora usó la palabra portuguesa “cobranza”, en el sentido de "responsabilidad". Tratan a los maestros como los socios más importantes, asegurando que tengan un  buen nivel de vida y bienestar, apoyando continuamente su labor profesional y dándoles la oportunidad de estar en contacto permanente con las autoridades. Pero al mismo tiempo, generan consciencia entre los maestros de la gran responsabilidad que tienen al educar a los niños.

En cierto modo, esto puede sonar como una descripción obvia de la profesión docente: los maestros están ahí para enseñar y asegurarse de que todos los estudiantes aprendan. Por lo tanto, también puede parecer obvio que los políticos con influencia sobre la política educativa harán lo que es obvio: seleccionar como maestros a personas con la motivación, las habilidades y la capacitación adecuadas para cumplir con la tarea.

Lamentablemente, en muchos países, vemos que la selección de maestros, directores o autoridades locales no se realiza sobre una base del mérito, sino que está influenciada por la política local o nacional. Una vez que se gana una elección, se deben otorgar puestos de trabajo a las personas que apoyaron a los candidatos. O para enfrentar las batallas políticas, se acuerdan cuotas de maestros de cierta raza, religión o partido político. O, a veces, existe un sistema informal (o corrupto) arraigado para decidir las transferencias de una zona rural a una zona urbana. O se reducen los estándares de ingreso para favorecer a grupos que representan una potencial base política. O todas las anteriores...

En numerosos países hay legislaciones relativas a la profesión docente extremadamente complicadas. Existen diversas leyes y regulaciones, promulgadas a lo largo del tiempo, en parte aún válidas, pero a menudo contradictorias entre sí, que sobreviven como “estratos geológicos”. Una disposición que fue producto de un cambio que favoreció a cierto grupo, una vez que se vuelve insostenible financieramente, se modifica por otra que generalmente no elimina la anterior. En muchos países no es inusual que maestros que realizan trabajos similares estén bajo diferentes estatutos con distintos salarios y beneficios. Cuanto más complejo y más difícil de entender el marco legal, mayor es el espacio para la arbitrariedad y el favoritismo político.

El alcalde Gomes me dijo: “la decisión política más importante que tomamos fue mantener la política fuera de las decisiones educativas”. Esa aseveración es un factor decisivo para implementar una reforma educativa. El cambio en el sistema implicó que los directores, maestros y coordinadores pedagógicos fueran contratados sobre la base del mérito, y nunca por conexiones o favores políticos. Él se encargó de comunicarle a los padres que la educación tenía que mejorar radicalmente y que deberían exigir un mejor servicio. El alcalde Gomes, sin saberlo, nos estaba dando una clase sobre economía política y gestión pública.

Si el maestro no está trabajando porque lo motiva la enseñanza, por sus habilidades, su formación y su interés en garantizar que los alumnos aprendan, la inversión en su desarrollo profesional o en los insumos escolares tiene poco o ningún impacto. Si la persona cuyo trabajo es poner esos insumos y conocimientos en práctica es alguien que no tiene las habilidades o la motivación, esas inversiones son dinero desperdiciado. Gastar en la capacitación de maestros que no han sido seleccionados de manera adecuada es el camino más fácil. Es hacer algo de lo que nadie se quejará porque parece algo bueno. Pero en realidad se está evitando tomar las decisiones necesarias, costosas y políticamente complejas. El maestro es el factor más importante del proceso educativo, y no hacer todos los esfuerzos para seleccionar a los docentes adecuados es una señal de que, a nivel político, la educación no es realmente una prioridad.

¿Por qué es tan difícil tomar una decisión como la que tomaron las autoridades de Sobral? Tal vez porque de la misma manera que los beneficios de la educación demoran algún tiempo en hacerse realidad, los costos de no hacer reformas tardan en ser percibidos. No se entiende a veces que el costo de no invertir lo suficiente en educación o de tener maestros mal preparados significa privar a los niños de un futuro mejor.  Un niño delante de un maestro poco preparado, pareciera que es sólo un niño que pasó un mal dìa, o un día escolar poco productivo. Eso no suena como una crisis. Pero cuando acumulamos esos errores, y tenemos millones de días escolares durante los cuales los niños no tienen un maestro competente y motivado, estamos frente a una crisis del aprendizaje, que es lo que observamos hoy.

Si queremos abordar la crisis del aprendizaje, las decisiones acerca de la profesión docente deben centrarse en la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje. La docencia debe ser una carrera que refleje la importancia que las sociedades dan al bienestar de los maestros, en tanto esto es crítico para el bienestar de los estudiantes. Dar un elevado valor social a la profesión docente requiere dar la máxima prioridad a la selección y retención de las personas adecuadas para que se desempeñen como maestros. Requiere evitar que la política tenga injerencia en las decisiones relacionadas con el proceso educativo. Y esa es una decisión profundamente política.

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Autores

Jaime Saavedra

Director Senior de la Práctica Global de Educación del Banco Mundial

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