Nuevos datos muestran que la inversión privada es de gran ayuda cuando la deuda pública se convierte en una amenaza

|

Disponible en:

Un avión blanco vuela sobre la playa de konyaalti y el mar azul en Antalya Turquía
Una concesión aeroportuaria de USD 8000 millones en Antalya (Turquía) contribuyó significativamente al aumento de la participación privada en infraestructura en 2021 | © muratart, Shutterstock

¿Es posible vislumbrar el fin del impacto de la COVID-19 en el financiamiento privado de la infraestructura? Nuestro conjunto de datos más reciente (PDF, en inglés) muestra algunas señales alentadoras.

En 2021, las inversiones del sector privado en infraestructura en el mundo en desarrollo ascendieron a USD 76 200 millones, lo que representa un aumento del 49 % con respecto al año anterior.  De hecho, 2020 fue un año particularmente desalentador: la COVID-19 llevó al sector de infraestructura a una parálisis casi total, y los niveles de inversión alcanzaron niveles mínimos nunca vistos desde la creación de nuestra base de datos. En este contexto, el aumento interanual del 49 % de la participación privada en infraestructura es una señal largamente anticipada de la vuelta a la normalidad.

 

 

La recuperación de la participación privada en infraestructura que tuvo lugar en 2021 estuvo liderada por el sector del transporte que, a pesar de las nuevas variantes y las incertidumbres normativas mundiales, comprometió USD 43 800 millones en inversiones privadas,  lo que constituyó un aumento del 58 % respecto de 2020. Se retomó así la tendencia registrada antes de la pandemia, cuando la participación privada en infraestructura a nivel mundial estaba liderada por la infraestructura de transporte. El aumento se vio impulsado por la inversión privada en aeropuertos, que en 2021 alcanzó los USD 20 300 millones. Esta cifra, 39 veces superior a la de 2020, representó la primera vez desde 2015 que la inversión en aeropuertos superó las inversiones en carreteras. La disminución repentina de los viajes aéreos generó una drástica disminución de las alianzas público-privadas aeroportuarias en 2020, y se retrasaron varios proyectos en tramitación. En 2021, aunque se reanudaron los viajes aéreos, persistieron las limitaciones fiscales provocadas por la COVID-19. Como resultado, algunos Gobiernos dejaron de invertir en los aeropuertos nacionales y pusieron su gestión o arrendamiento en manos del sector privado. Este podría ser el comienzo de una tendencia a más largo plazo.

Si bien las inversiones en energía se recuperaron en menor medida que las inversiones en transporte, en 2021 las inversiones privadas en infraestructura del sector energético fueron más ecológicas que nunca: el 95 % de los proyectos de generación de electricidad fueron renovables, cifra superior al 90 % registrado el año anterior.  Se prevé que, mientras siga disminuyendo el costo nivelado de electricidad para la energía solar y eólica, se seguirán adoptando fuentes de energía renovable. En general, la adopción de tecnologías renovables va en aumento y está desplazando los proyectos convencionales.

Ahora bien, ¿el aumento de la participación privada en infraestructura que tuvo lugar en 2021 constituye un motivo de alivio? No exactamente. Podría ser demasiado pronto para afirmar que la recuperación es definitiva. La recuperación de las inversiones tras la profunda recesión desencadenada por la pandemia de COVID-19 ha sido desigual de una región a otra, lo que se ve aún más complicado por la reciente intensificación de las crisis superpuestas que tienen impacto mundial.

América Latina y el Caribe, Asia oriental y el Pacífico, y Europa y Asia central experimentaron una fuerte recuperación respecto de los niveles de inversión registrados en 2020. No obstante, en Asia meridional, Oriente Medio y Norte de África, y África subsahariana, los niveles de inversión fueron disminuyendo a medida que la pandemia causó estragos. En este contexto de recuperación mundial dispar, el número de proyectos de participación privada en infraestructura que lograron el cierre financiero disminuyó, a pesar del aumento registrado en la inversión total. Los niveles de inversión en los países más pobres del mundo también disminuyeron respecto de 2020, y la mayoría de los países clientes de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) están ubicados en las regiones más afectadas por la pandemia este año.

¿Qué podemos hacer, teniendo en cuenta los datos sobre la participación privada en la infraestructura, para mantener la recuperación durante 2022?  En 2021, los compromisos de inversión privada en el sector de la energía estuvieron muy por debajo del promedio de los últimos cinco años, lo que implica que el sector tiene margen para lograr avances este año. Esto podría deberse a muchas razones, como la falta de proyectos sólidos en tramitación para el sector privado o la fragilidad del estado financiero de las empresas de energía privadas de todo el mundo.

Los datos también sugieren que una posible explicación de esta caída es el bajo nivel de compromisos de los organismos multilaterales y bilaterales de desarrollo (también conocidos como instituciones financieras de desarrollo [IFD]). En 2021, 45 proyectos de inversión —menos que en 2019 o 2020— que sumaban USD 11 800 millones recibieron una o más formas de apoyo típico de las IFD, a saber, préstamos directos o sindicados, capital accionario, donaciones, garantías, servicios de asesoría o asistencia técnica. La función de las IFD, especialmente en el sector de la energía, es fundamental para que continúe la tendencia de recuperación durante 2022. Tal vez haya llegado la hora de que estas instituciones estudien y amplíen el apoyo a las tecnologías de energía renovable más nuevas y avanzadas. Esto proporcionará apalancamiento financiero a nuevos mercados, a nuevos actores y a promotores de proyectos, lo que a la larga generará una cartera de proyectos más sólida y diversificada. 

 

Proporción de compromisos  de infraestructura con participación privada

 

Este año será decisivo para los compromisos de inversión privada en infraestructura, dado que habrá muchas oportunidades para avanzar después de la pandemia. Sin embargo, debido a las crisis mundiales superpuestas, el alza de las tasas de interés a nivel mundial y la previsión de nuevos aumentos de dichas tasas, los compromisos de inversión privada también son sumamente tentativos. A partir de 2022, los esfuerzos de recuperación posteriores a la pandemia se basarán mayormente en las señales y acciones de los Gobiernos y los asociados multilaterales para movilizar capital privado en todas las regiones.

Para ver el informe completo, haga clic en el siguiente enlace: Private Participation in Infrastructure 2021 (PDF, en inglés) (Participación privada en infraestructura 2021).

Este artículo fue preparado a partir de investigaciones y contribuciones de Seong Ho Hong y Apala Bhattacharya.
 

Articulos relacionados 

Solidaridad con los países más pobres: un nuevo compromiso para lograr la recuperación

Hora de dar un paso adelante: promover la integración de la infraestructura regional a través de APPs (i)

El financiamiento del sector privado puede acelerar una recuperación verde para las ciudades (i)

2019 trajo inversión privada en infraestructura a más países: ¿Hay algún mensaje para los formuladores de políticas en medio de COVID-19? (i)

¿Quién financia la infraestructura realmente? Separar las contribuciones públicas y privadas (i)

Autores

Imad N. Fakhoury

Director, Grupo de Financiamiento para Infraestructura, APP y Garantías, Banco Mundial

Únase a la conversación

Angel Elias Montes Montalvo
26 de Octubre de 2023

La inversión privada, sin duda se está reducido en la Región por las inquietudes de los inversionistas con el tema de nuevos Gobierno que no representa claridad con respeto cómo vas a liderar nuevas expectativas inversiones.

Morelia Sojo
26 de Octubre de 2023

El financiamiento de la inversión privada es importante para activar a máxima potencia la dinámica de la economía mundial y constituye el motor de desarrollo de los países más pobres. Por eso la AIF tiene un rol determinante en el mejoramiento y mejor alcance del desarrollo de África, parte de Asia y América Latina. A mayor inversión, mayor será el bienestar de la población mundial.