¿Cómo recomiendan los principales expertos en educación que el sector educativo responda a Covid-19?

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African school teacher wearing a lab coat, taking temperature on the forehead of a school girl | Shutterstock | I_Am_Zews
Maestro de una escuela en África con una bata de laboratorio, tomándole la temperatura en la frente a una alumna. Copyright: Shutterstock

La llegada y alcance de la pandemia del Covid-19 cogió a todos desprevenidos; la pandemia y sus estrepitosos impactos están lejos de haber terminado. La pandemia ha afectado a todas las personas en el mundo y la educación ha sido golpeada por la peor crisis en un siglo. En algunos países, los formuladores de políticas han hecho sus mayores esfuerzos para responder a una situación sin precedentes y de rápida evolución; otros, en cambio, todavía no acaban de comprender la magnitud de este choque monumental. La evidencia sobre la efectividad y el impacto de diversas políticas y respuestas programáticas ha sido escasa, en parte porque solo pocos países estaban preparados. Pero la recuperación del aprendizaje es ahora una tarea gigantesca que requiere acciones urgentes.

El Global Education Evidence Advisory Panel (GEEAP), un panel multidisciplinario independiente de destacados expertos en educación global, convocado por nuestras organizaciones, está ayudando a llenar este vacío de evidencias. Su nuevo informe, Prioritizing Learning During Covid-19 (Priorizando el aprendizaje durante el Covid-19) sintetiza la mejor evidencia disponible, incluso sobre lo que ha funcionado hasta el momento durante la pandemia, y ofrece recomendaciones sobre cómo abordar la crisis global del aprendizaje a raíz del Covid-19. A continuación, presentamos los puntos clave de las principales recomendaciones del panel.

  1. Priorizar mantener las escuelas y los centros de educación preescolar completamente abiertos

Las escuelas deben reabrir y permanecer abiertas. Los altos costos económicos, sociales, de educación y de salud mental por el cierre de escuelas sugieren que el cierre parcial o total de las escuelas debería ser el último recurso de los gobiernos como estrategia de mitigación frente al Covid-19. Estos costos recaen fuertemente sobre las personas de menores recursos y sobre las niñas, incluso a través de un mayor riesgo de embarazo adolescente. Los impactos de los cierres de escuelas durarán más que las interrupciones en muchos otros sectores, dado que las pérdidas en capital humano reducen el ingreso y la productividad a lo largo de la vida de un niño. Las escuelas no son solo espacios de aprendizaje, sino que también proporcionan todo un abanico de servicios esenciales para los estudiantes, incluidos apoyo emocional, comidas escolares y apoyo psicosocial. Los niños necesitan apoyo para su retorno a la escuela y recibir un soporte integral que no solo garantice su aprendizaje, sino también su bienestar. La prioridad debería ser mantener completamente abiertos los centros de educación preescolar, así como las escuelas de primaria y secundaria, antes que mantener abiertos otros sectores no educativos, donde las interrupciones causan pérdidas de más corto plazo.

  1. Reducir la transmisión en las escuelas priorizando la vacunación de los maestros contra el Covid-19, proporcionando y usando mascarillas cuando sea necesario y mejorando la ventilación

El GEEAP cita la ventilación y el uso de mascarillas como medidas de mitigación clave contra la pandemia y pide que se priorice a los maestros en la vacunación. En Bangladesh, una evaluación aleatoria encontró que incluso el uso imperfecto de mascarillas reducía de manera sustancial la transmisión en la comunidad (un aumento de 30 puntos porcentuales en el uso de mascarillas redujo la transmisión en un 11% en el caso de las mascarillas quirúrgicas y en un 5% en el caso de mascarillas de tela usadas a menudo en las escuelas).

  1. Adaptar la instrucción para que refleje la nueva realidad y enfocarse en habilidades fundamentales importantes

A medida que los niños vuelvan a la escuela, los planes de estudio tendrán que ser adaptados y alinearse en todos los sistemas para enfocarse en las habilidades fundamentales que los niños han perdido. Será muy difícil para los maestros cubrir el plan de estudios completo como si los niños estuvieran regresando después de una breve pausa y no después de una grave interrupción de su escolaridad. Las clases de recuperación serán clave para ubicar a los niños según su nivel de aprendizaje en vez de su año lectivo. Una serie de evaluaciones aleatorias en la India muestra que adaptar la instrucción a nivel del niño puede mejorar rápidamente las habilidades de lectura y matemáticas fundamentales, incluso en el caso de estudiantes bastante atrasados en términos de grado académico. Cuando las escuelas cerraron en Kano, Nigeria, el gobierno se apoyó en el enfoque de “enseñanza al nivel correcto” (Teaching at the Right Level), basado en la evidencia, para ayudar a los alumnos, tanto durante como después de los cierres de escuelas.

  1. Proporcionar apoyo pedagógico adicional a los maestros

Los maestros necesitan apoyo para continuar mejorando sus habilidades de enseñanza, por ejemplo, a través de programas de pedagogía estructurada y guías de enseñanza sencillas, con el fin de brindar un aprendizaje efectivo a sus estudiantes a medida que vuelven a la escuela. Es probable que también necesiten apoyo de capital humano para adaptar la instrucción a los diferentes niveles y necesidades de los estudiantes. En Sudáfrica, un programa que entrenó a jóvenes voluntarios para servir como asistentes pedagógicos para los maestros permitió aumentar de manera decisiva las habilidades de lectura y matemáticas.

  1. Aprovechar la tecnología que mejor se adapte al contexto del país

La educación a distancia no estaba al alcance de la mayoría de estudiantes en los países de ingresos medios y bajos y la mayor parte de las soluciones de aprendizaje a distancia ha sido un sustituto inadecuado para el aprendizaje presencial. Varias soluciones de baja tecnología o sin tecnología han sido efectivas en muchos lugares. Sin embargo, con el tiempo, la tecnología tendrá el potencial de ser un apoyo efectivo en todos los sistemas educativos. En Brasil, enviar mensajes de texto a los estudiantes redujo las tasas de deserción en 26% durante la pandemia. En Bangladesh, el apoyo de mentoría y enseñanza en el hogar brindado por tutores a través de teléfonos móviles influyó tuvo grandes impactos positivos en los resultados de aprendizaje.

  1. Promover la participación de los padres

Estudios anteriores a la pandemia demuestran cómo algunos enfoques que buscan fomentar la participación de los padres pueden mejorar el aprendizaje de los niños a un costo bajo para los padres. Esto incluye: promover la comunicación directa de las escuelas con los padres, fomentar una mayor participación de los padres en las actividades educativas de los niños, leer libros a los niños (cuando los padres son alfabetizados) y compartir ejercicios sencillos (vía mensajes de texto o por teléfono) para que los padres puedan usarlos con sus hijos. Los padres y cuidadores han mostrado un compromiso con la educación sin precedente y esta función ampliada debería ser promovida a medida que las escuelas reabren.

En Costa Rica, los mensajes de texto a los padres motivándolos a apoyar el aprendizaje de sus hijos en el hogar se tradujeron en importantes mejoras cognitivas durante la pandemia. Estos resultados refuerzan los hallazgos de un estudio realizado antes de la pandemia, que reveló que las intervenciones donde los padres participan a través del teléfono, textos y correos electrónicos han tenido éxito, siempre y cuando las comunicaciones sean bidireccionales, personalizadas y positivas.

MIRANDO HACIA ADELANTE

Hay muchos países que ya están respondiendo a la pandemia en línea con las recomendaciones del Global Education Evidence Advisory Panel. La crisis de aprendizaje –ahora a punto de convertirse en una catástrofe– sigue subestimándose en muchos países y no se ha priorizado lo suficiente, a pesar de su potencial de convertirse en el impacto más grave y duradero de la pandemia. Más allá de adoptar políticas basadas en evidencias, debemos seguir midiendo el alcance de los retos a través de mejores datos, algo que ayudará a los formuladores de políticas a orientar diversas soluciones, especialmente para los estudiantes más marginados. La urgencia del reto debería proporcionar la oportunidad política para implementar reformas educativas fundamentales que garanticen que todos los niños reciban la educación y el apoyo integral que necesitan y merecen.

Autores

Jaime Saavedra

Director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Banco Mundial

Robert Jenkins

Jefe de Educación y director asociado, División de Programas, Unicef

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