El poder de las escuelas de tiempo completo 

El poder de las escuelas de tiempo completo  Foto: Banco Mundial

María, maestra de la Escola Classe Kanegae de Ensino Fundamental, en el Distrito Federal (Brasil), está entusiasmada con los cambios en la rutina desde que la escuela pasó a ser de tiempo completo en 2020. "Ahora los maestros tienen más tiempo para planificar las lecciones y los estudiantes tienen más actividades artísticas, deportivas y gastronómicas todos los días, con dos meriendas durante los intervalos y el almuerzo", dijo. Para Ana, la directora de la misma escuela, con más tiempo de clase se logró aumentar las actividades pedagógicas y monitorear mejor el trabajo de los docentes.  

Los estudios demuestran que la educación de tiempo completo es una estrategia eficaz para mejorar el aprendizaje y apoyar trayectorias educativas exitosas. Pero esta aún no es la realidad de la mayoría de las escuelas, ni en el Distrito Federal ni en Brasil. Sólo el 15% de las escuelas del Distrito Federal son de tiempo completo, con nueve horas de clases diarias. En los demás, la rutina es de cinco horas de clase y solo una merienda en el intervalo de 30 minutos. En el país, actualmente, solo el 21% de las escuelas son de tiempo completo, con al menos siete horas de clases por día.  

En América Latina, la realidad no es muy diferente: en Uruguay, esta cifra es del 13%; en Colombia, el 12%. La región tiene uno de los promedios más bajos de tiempo dedicado a la escuela, con 27.5 horas por semana, en comparación con 32 horas por semana en los países de la OCDE. Esto significa que, en promedio, los estudiantes en América Latina tienen alrededor de 5.1 horas de enseñanza diarias. Con más horas de clase, sin duda tendrían más oportunidades de aprender y desarrollar habilidades.  

El impacto de la escuela de tiempo completo en el aprendizaje de las matemáticas y el lenguaje ya se ha observado en varios estudios realizados en Latinoamérica. De los ocho estudios que analizaron los efectos de la educación de tiempo completo en el aprendizaje de estas materias, siete encontraron resultados positivos. Se llevaron a cabo en Brasil, México, Chile, Uruguay, Perú y Colombia.  

Además, las escuelas de tiempo completo contribuyen con la reducción de las desigualdades educativas, ya que la mayoría de la evidencia apunta a mayores impactos en contextos de mayor vulnerabilidad. También hay evidencia de que la escuela de tiempo completo contribuye al desarrollo socioemocional de los estudiantes y a la reducción del embarazo y la delincuencia en la adolescencia.   

Los beneficios van más allá de los estudiantes, impactando positivamente en la inserción de madres y abuelas en el mercado laboral.   

Estos resultados se relacionan con el alto retorno económico de invertir en educación de tiempo completo. De acuerdo con un estudio realizado en Brasil, se estima que el beneficio para el estudiante que tuvo acceso a la educación de tiempo completo en la enseñanza media es de 2,7 veces el costo de la inversión. Sin embargo, al centrarse únicamente en los resultados del aprendizaje, los análisis de costo-efectividad sugieren que puede haber otras reformas para lograr resultados similares.  

A pesar de los beneficios sociales y económicos comprobados, no existe un modelo único para la educación de tiempo completo. La variedad de programas hace que sea difícil identificar un solo plan para el éxito.   

Sin embargo, el Banco Mundial, comprometido con expandir la educación de tiempo completo en América Latina, en alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con expertos y representantes de países de la región discuten temas claves para abordar los desafíos de la ampliación de la educación de tiempo completo, entre ellos:  

  • Asegurar la calidad de la enseñanza y las prácticas pedagógicas sin generar efectos negativos, como la sobrecarga emocional de los estudiantes;   
  • Seleccionar y asignar docentes, así como capacitarlos adecuadamente para la nueva propuesta de carga de trabajo extendida;   
  • Ajustar la oferta de alimentos y transporte escolar;   
  • Crear estrategias para que los estudiantes permanezcan en escuelas de tiempo completo;   
  • Evaluar las inversiones necesarias y los impactos presupuestarios relacionados con el personal docente y la alimentación escolar.   

Adicionalmente, se han identificado algunos puntos de convergencia. Por ejemplo, la mayoría de los gobiernos ha dado prioridad a la expansión de las escuelas de tiempo completo para atender a los estudiantes con un mayor nivel de vulnerabilidad. La expansión del horario, en la mayoría de los países, fue acompañada por más clases de lenguaje y matemáticas, actividades extracurriculares y diversificadas y la introducción de habilidades socioemocionales. Estos cambios se realizaron con la participación de los estudiantes y la comunidad escolar.   

En cuanto a la asignación de docentes, la mayoría de los gobiernos mantuvieron los criterios para las escuelas a tiempo parcial y a tiempo completo, pero llevaron a cabo una formación específica para los docentes que trabajan en escuelas a tiempo completo. La mayoría de los países han adaptado su programa de alimentación escolar, pero han hecho pocos cambios en el transporte para los estudiantes.   

Los expertos sugieren soluciones innovadoras, como el trabajo multidisciplinario con psicólogos en escuelas para el desarrollo socioemocional de los estudiantes, la contratación de tutores y estudiantes universitarios para apoyar nuevas disciplinas y la participación de la comunidad en programas de alimentación escolar.   

 La evidencia es clara: la educación de tiempo completo puede ser una herramienta poderosa para la recuperación del aprendizaje y la transformación social y económica, siempre y cuando se planifique y ejecute cuidadosamente.  


Leandro Costa

Economista sénior - Práctica Global de Educación

Louisee Cruz

Especialista en educación - Banco Mundial

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