Un futuro azul para la pesca en Costa Rica

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Costa Rica siempre ha tenido objetivos económicos, sociales y ambientales ambiciosos, y su liderazgo en materia ambiental, que incluye su Marca Verde, es reconocido a nivel mundial. A través de sus extensas Áreas Silvestres Protegidas y el innovador Programa Pago por Servicios Ambientales, Costa Rica ha promovido con éxito la conservación de la naturaleza y el suelo, y es uno de los pocos países tropicales que ha revertido la deforestación.

Pero Costa Rica también es un país costero. Con los beneficios y desafíos de dos zonas litorales —el océano Pacífico y el mar Caribe— y una jurisdicción marítima 10 veces más grande que su superficie terrestre, Costa Rica posee importantes recursos marinos vivos que pueden contribuir al crecimiento económico y la prosperidad compartida.

Sin embargo, la pesca y la acuicultura representan aproximadamente un 0,3 % del PIB, una parte pequeña y decreciente de la economía del país . Mientras otros sectores se han expandido, el volumen de la pesca de captura se ha reducido, debido en parte a la sobreexplotación de la pesca costera. El sector empleó a más de 8300 personas en 2015, lo que representa un descenso del 50 % con respecto a 2013.

En contraste, muchos recursos pesqueros de alta mar en la zona económica exclusiva (ZEE) de Costa Rica, como el atún, son relativamente abundantes. En los últimos años, el país autorizó a cerqueros con jareta extranjeros a pescar en sus aguas, lo que ha generado aproximadamente USD 200 000 anuales en ingresos públicos, mientras que el valor desembarcado ha llegado a USD 70 millones por año. La flota nacional compuesta por unos 400 buques más pequeños captura tiburones, peces espada, marlines y atunes. Reorientar la pesca hacia el atún evitando especies más vulnerables como los tiburones junto con lograr acuerdos más inteligentes con flotas extranjeras podrían aumentar la sostenibilidad de la actividad pesquera y abrir nuevos mercados, facilitando al mismo tiempo la gobernanza y gestión eficaz del sector pesquero.

Tuna processing plant in Puntarenas, Costa Rica. Photo: Víctor Fernández Rojas/Incopesca
Planta procesadora de atún en Puntarenas, Costa Rica. Foto: Víctor Fernández Rojas/Incopesca

El potencial de la pesca deportiva y el ecoturismo relacionado podría aumentar si se gestiona bien y podría ser clave para reducir la pobreza de las comunidades costeras que buscan ingresos “azules” alternativos a la pesca comercial.

El país ya empezó a responder de manera sólida a los desafíos que enfrenta. El Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA) destacó que Costa Rica necesita recuperar el control de sus propios recursos marinos tanto en el océano Pacífico como en el mar Caribe, en particular formulando un plan claro para la pesca sostenible que aproveche las valiosas aguas del país para beneficiar a todas las partes interesadas involucradas. Un paso importante en los últimos años fue establecer áreas marinas de pesca responsable dirigidas por la comunidad. Pero quedan muchas tareas por hacer para liberar el potencial de la pesca sostenible y aprovechar el capital natural azul del país para obtener beneficios a largo plazo en materia de crecimiento económico inclusivo.

El Banco Mundial apoya a Costa Rica en sus esfuerzos por mejorar la gestión y gobernanza del sector pesquero de manera inclusiva.  El Proyecto de Desarrollo de la Pesca Sostenible por un monto de USD 90 millones que prepara INCOPESCA, con el apoyo del Banco, tiene como objetivo transformar la pesca en un sector que genere beneficios en términos de desarrollo para toda la sociedad costarricense. Se llevará a cabo a lo largo de ambas costas, orientando las actividades hacia las comunidades pesqueras tanto de las zonas costeras como oceánicas. Los tres componentes del proyecto incluyen: fortalecimiento de la gobernanza y la gestión de los recursos pesqueros; inversiones en cadenas de valor de pesca sostenible, en desarrollo del mercado y en infraestructura pesquera clave, y fortalecimiento del apoyo para las familias y comunidades pesqueras, así como de los esfuerzos para gestionar ecosistemas marinos críticos y ayudar así a recuperar las poblaciones de peces.

Como socios que apoyamos el futuro sostenible de Costa Rica, esperamos ayudar a trazar la senda para transformar a este líder verde también en un líder azul : una Costa Rica que fomente la pesca, el turismo y la acuicultura sostenibles protegiendo al mismo tiempo los activos marinos naturales de los que dependen estos sectores.


Asociación de pescadores en Costa Rica

 

Desde las comunidades pesqueras

En una reciente visita a Costa Rica, nos emocionó ver algo más que un rayo de esperanza para el sector pesquero, un sector vital que está en grave peligro en todo el mundo. Durante nuestro viaje, nos re

unimos con una nueva cooperativa de pescadores y pescadoras que han juntado sus talentos y experiencias para combatir la sobreexplotación de los recursos pesqueros y generar empleos alternativos e ingresos adicionales. El grupo, denominado “CoopeProMar”, se ha convertido en mucho más que una asociación de pescadores. La cooperativa administra su propia área de pesca, lo que incluye supervisar, formular regulaciones y apoyar el establecimiento de temporadas. El grupo está elaborando su propio plan de gestión sostenible para su área, que pueda ayudar a recuperar las poblaciones de peces y revitalizar el sector.

Otro objetivo importante de CoopeProMar es mejorar el mercado de pescados y productos marinos a nivel local. Por ello, la cooperativa ha trabajado para fortalecer los mercados y las cadenas de valor en los poblados de Playa Blanca, Paquera y Tambor.

Esta es una medida fundamental encaminada a asegurar el futuro de la pesca para las comunidades.

Puntarenas ha sido durante mucho tiempo un centro pesquero pujante en el océano Pacífico. Las familias y las comunidades dependen de los recursos pesqueros para alimentarse y subsistir, al igual que del turismo, ya que los veraneantes se sienten atraídos por la relajante belleza de las amplias playas y las oportunidades de pesca. Pero los miembros de las asociaciones de pescadores también compartieron sus preocupaciones con nosotros, entre ellas las aguas más cálidas, la pesca ilegal y la necesidad de cadenas de valor más diversificadas y competitivas.

En estos días, CoopeProMar sigue adelante, sin dejarse intimidar por los desafíos que enfrenta la pesca costera. Los miembros de la cooperativa ya han planificado un proyecto a largo plazo para apoyar sus objetivos, que incluye la construcción de una planta de procesamiento de mariscos y un centro de empaque en la península de Nicoya.

 

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