Agua para las personas, la paz, la prosperidad y el planeta: Demostrar con hechos en América Latina y el Caribe

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Agua para las personas, la paz, la prosperidad y el planeta: Demostrar con hechos en América Latina y el Caribe

Hace un año, el Banco Mundial lanzó un llamado a la acción en nombre de los 166 millones de personas en América Latina sin acceso a agua segura, los 443 millones de personas sin saneamiento seguro y los 150 millones de personas que viven en áreas con escasez de agua. El llamado se basó en nuestro reciente informe El Agua Importa que destaca los principales retos del sector en la región y proporciona recomendaciones de políticas estratégicas para los tomadores de decisiones. Pero más importante aún, también reflejó nuestro compromiso con personas como Elba, Virginia y María de los Ángeles que inspiran cambio en sus comunidades en Colombia a través de su dedicación a la paz, inclusividad, sostenibilidad y resiliencia.

Mientras celebramos el Día Mundial del Agua de este año bajo el tema "Agua para la Paz", queríamos reflexionar sobre el camino recorrido desde entonces. Como sabemos, este es un año del fenómeno de El Niño y las cosas no han mejorado. Notablemente, la ocurrencia de inundaciones ha subrayado los profundos impactos de la variabilidad climática en la salud humana, lo que ha llevado a importantes brotes de dengue en Perú y Ecuador. Por el otro lado, la región sigue enfrentando sequías devastadoras, amenazando los medios de vida de millones en áreas como el noreste de Brasil, partes de Centroamérica y el Caribe.

Las sequías pueden tener impacto en múltiples niveles; por ejemplo, una sequía severa en la cuenca del Canal de Panamá ha resultado en una caída pronunciada en los niveles de agua y en la capacidad de tránsito, afectando adversamente el comercio global. A muchos de nosotros también nos han afectado las imágenes de la reciente sequía en la Amazonía brasileña, una zona que tradicionalmente no enfrentaba escasez de agua. Y en un nivel más local, lugares como la Ciudad de México, las sequías ya no son amenazas distantes sino crisis inmediatas, con algunos barrios enfrentando severas escaseces de agua.

Estos desafíos tienen el potencial de escalar tensiones dentro de las comunidades y entre naciones. En los últimos años, hemos sido testigos de cómo el agua puede convertirse en una fuente de conflicto incluso en América Latina. La actual situación en el río Dajabón -también conocido como río Masacre-, un curso de agua que sirve como frontera entre la República Dominicana y Haití; o el conflicto histórico sobre el uso del agua en las cabeceras de la subcuenca del río Sumpul, compartida entre Honduras y El Salvador, son ejemplos.

Pero lo mismo es cierto a nivel de comunidades y sociedad. Cuando el contrato básico entre el Gobierno y la población se rompe, es inevitable que surjan tensiones sociales. Esto es particularmente relevante en regiones como América Latina y el Caribe (ALC), donde las disparidades son evidentes: mientras que, en promedio, el 72% de la población indígena tiene acceso a agua potable por tubería, esta cifra asciende al 87% para la población general. La brecha se amplía aún más al considerar el acceso a servicios de alcantarillado: 48% versus 71%, respectivamente.

Pero también hay señales de esperanza, y el tema del Día Mundial del Agua saca esto a la luz.

Hemos sido testigos de esto en Colombia, en particular en Tumaco en la costa del Pacífico, una región que ha sido afectada por la violencia durante mucho tiempo, pero un lugar donde iniciativas como el Plan PAZcífico del Gobierno están empezando a marcar la diferencia. Este proyecto, con 'paz' literalmente en su nombre, tiene como objetivo mejorar el suministro de agua y el saneamiento en una región tradicionalmente marcada por servicios deficientes y un contexto frágil.

De manera similar, en Argentina, en la provincia de El Impenetrable de la región del Chaco, el Proyecto del Sistema Wichi apoyado por el Banco Mundial demuestra el impacto de los esfuerzos colaborativos para proporcionar servicios a las comunidades más vulnerables y aisladas. Al unir a las comunidades hacia un objetivo común, esta iniciativa ha asegurado con éxito el acceso a agua segura para 25 000 personas. De la misma manera, en Haití, donde la fragilidad, la violencia y los conflictos obstaculizan muchos esfuerzos de desarrollo, el Banco ha dado un paso decisivo adelante al acelerar la aprobación de un proyecto adaptado a este contexto, para marcar un paso significativo hacia el acceso universal al agua.

El Banco Mundial está redoblando sus esfuerzos para enfrentar los desafíos más apremiante del planeta, incluido el objetivo de proveer seguridad hídrica para todos. El Banco ha anunciado el lanzamiento de un nuevo Programa de Desafío Global (GCP por sus siglas en inglés) para acelerar la Seguridad Hídrica y la Adaptación al Clima. Un esfuerzo visionario que apunta a crear cambios sistémicos—garantizando no solo agua sino también paz para las presentes y futuras generaciones con mayor rapidez, escala, cooperación e impacto. En América Latina y el Caribe, desarrollaremos este Programa siguiendo cuatro prioridades claves:

  • Alcanzar el acceso universal, especialmente para los más vulnerables, garantizando el acceso equitativo a servicios esenciales de agua y saneamiento para la paz y el crecimiento.
  • Garantizar una irrigación resiliente y sostenible, vital para regiones como ALC para mantener la seguridad alimentaria global, apoyando economías estables y previniendo el descontento social.
  • Proteger a la población y economía del creciente impacto de las sequías lentas, previniendo conflictos por la escasez de recursos.
  • Reconocer y recuperar los ríos y cuencas de la región como activos clave para promover la salud ambiental y crear oportunidades económicas.

Un año después de nuestro llamado a la acción, estamos implementando un GCP ambicioso para lograr la seguridad hídrica para todos en América Latina y el Caribe, junto con nuestros clientes, otras organizaciones multilaterales y actores públicos y privados, y esperamos incorporar las mejores prácticas a nivel mundial, mientras apuntamos a más rapidez, impacto y escala.


David Michaud

David Michaud

Practice Manager for Water in Latin America and the Caribbean region

Larissa Trejo

Water Resources Management Specialist

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