Un ejemplo de por qué el género es una parte importante de las políticas de migración

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Se estima que 266 millones de personas en todo el mundo son migrantes internacionales (consulte el informe de KNOMAD [PDF, en inglés]), y que el 47 % de ellas son mujeres (Portal de datos sobre género del Banco Mundial [i]). En el Día Internacional del Migrante, que se celebra el 18 de diciembre, usamos un ejemplo de Indonesia para ilustrar por qué la perspectiva de género es útil en el análisis de la migración.

Indonesia es uno de los principales países en términos de trabajadores migrantes, ya que unos 9 millones de indonesios viven y trabajan en el extranjero. En un reciente informe del Banco Mundial (PDF, en inglés) se señala que los trabajadores migrantes de Indonesia se ven forzados a salir del país debido a la falta de buenas oportunidades de trabajo en el mercado laboral local y los salarios relativamente más altos en el extranjero. Esto último es especialmente cierto en el caso de las mujeres. Las trabajadoras migrantes ganan 5,3 veces más que en su trabajo anterior en el país en comparación con 3,6 veces más en el caso de los hombres.

Al analizar datos armonizados desglosados por sexo entre países seleccionados y que se encuentran en el Portal de datos sobre género del Banco Mundial (i), descubrimos que solo 1 de cada 2 mujeres indonesias están empleadas. Las mujeres trabajadoras son predominantemente autónomas. Solo el 42 % tiene acceso a trabajos remunerados en Indonesia, en comparación con el 74 % en Malasia y el 53 % en la región de Asia oriental y el Pacífico.

Los hombres y las mujeres migrantes se enfrentan a diferentes oportunidades y riesgos. En un estudio (PDF, en inglés) en curso del Banco Mundial se evalúa la eficacia de diferentes formas de promover prácticas de migración segura. Los datos de referencia recogidos de más de 13 000 indonesios, de entre 18 años y 40 años, sugieren tres conclusiones fundamentales.

 

1. Pocas personas conocen los procedimientos para migrar con los documentos apropiados, incluso cuando tienen interés en salir de su país de origen.

Solo el 12 % de los encuestados que afirman estar interesados en migrar pueden nombrar todos los documentos necesarios para hacerlo (en comparación con el 10 % entre los que no están interesados en migrar). No existe una brecha de género en este aspecto: tanto los hombres como las mujeres están mal informados.

2. El lugar donde las personas obtienen la información se correlaciona con cuánto saben y cómo ellas migrarían.

Es más probable que las mujeres señalen que obtendrían la información de agentes informales o de oficinas de colocación laboral privadas y formales, mientras que los hombres lo harían de oficinas públicas, el internet o amigos. Esta diferencia en los canales de información es importante en términos estadísticos.

Los encuestados que obtienen la información de fuentes formales tienen mayores conocimientos —tienen casi el doble de probabilidades de saber qué documentos se necesitan— que aquellos que dependen de fuentes informales. Las fuentes de información se vinculan también con el lugar donde las personas piensan registrarse o presentar una solicitud de inmigración: aquellos que obtienen la información de agentes (informales) tienen también mayores probabilidades de postular a través de ellos.

3. Las limitaciones de tiempo pueden contribuir a que las mujeres sean más vulnerables a la migración indocumentada.

Es más probable que las mujeres se registren con agentes de migración informales, mientras que los hombres tienen más probabilidades de depender de organismos gubernamentales, como las oficinas de empleo para su búsqueda de trabajo. ¿Qué explica esta diferencia? Se puede encontrar una pista en el siguiente gráfico. Las mujeres sin hijos pequeños se comportan casi de la misma manera que sus homólogos masculinos. En contraste, las mujeres con hijos pequeños tienen más probabilidades de registrarse con un agente que los hombres que tienen niños. En general, las mujeres tienen un 25 % más de probabilidades que los hombres de señalar que se registrarían a través de un agente y un 38 % menos de probabilidades de expresar que se registrarían en una oficina de empleo gubernamental, una diferencia que es impulsada casi en su totalidad por las mujeres con niños menores de 15 años.

Las funciones y obligaciones domésticas no se distribuyen de manera uniforme entre los hombres y las mujeres en muchas partes del mundo, incluida Indonesia. Las mujeres suelen ser desproporcionadamente responsables de las labores domésticas no remuneradas, incluido el cuidado de los niños, lo que limita su movilidad. La búsqueda de fuentes formales de información sobre migración impone, pues, mayores costos de oportunidad a las mujeres, que se enfrentan a mayores limitaciones de tiempo. Las oficinas de empleo y otros organismos gubernamentales están ubicados generalmente lejos de las aldeas rurales, que son la fuente de muchos trabajadores migrantes. La migración documentada en Indonesia es un proceso largo y difícil, que impone mayores costos de tiempo a las mujeres migrantes. Por esto, los agentes informales son una opción más conveniente, ya que es más probable que vivan en las aldeas, y estén dispuestos a visitar a los posibles migrantes en sus casas y ayudarlos con sus trámites.

¿Por qué esto es importante?

Sabemos que el cuidado infantil juega un papel importante en las decisiones económicas de las mujeres, incluida la participación en el mercado laboral. En un documento de trabajo (PDF, en inglés) del Laboratorio de Innovación en Cuestiones de Género para Asia oriental y el Pacífico (i) del Banco Mundial se señala que un mejor acceso a la atención infantil aumenta en un 13 % la participación de las mujeres en la fuerza laboral en Indonesia. Estos datos indican, además, que el cuidado de los niños también puede afectar la forma en que las mujeres acceden a la información y las oportunidades.

Esto es importante para los trabajadores, ya que la probabilidad de migrar de manera indocumentada es mayor para aquellos que usan canales informales para informarse sobre las oportunidades migratorias. Los riesgos de la migración indocumentada son mayores que los de la migración formal y relativamente más altos para las mujeres. Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de sufrir abuso emocional y físico a causa de la migración indocumentada y, al igual que los hombres, también corren el riesgo de ser víctimas de explotación financiera.

Estos datos son un recordatorio de que la migración no es neutral en cuanto al género. Las mujeres migran por diferentes razones, a distintos lugares, de maneras diferentes y enfrentan distintos riesgos y resultados que los hombres. Las políticas que procuran mejorar los resultados migratorios deben basarse en la comprensión de esas diferencias, simplificando los procedimientos de la migración y haciendo que la información en esta materia sea más accesible y específica.


 

 

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