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El desplazamiento forzado durante la COVID-19: una crisis para los refugiados y las comunidades de acogida en los países en desarrollo

?? © Dominic Chavez/???? 图片 © Dominic Chavez/世界银行

A nivel mundial, nos enfrentamos a la peor crisis de desplazamiento forzado desde la Segunda Guerra Mundial.  Más de 79 millones de personas han sido desplazadas por la fuerza en todo el mundo debido a los conflictos, incluidos 26 millones de refugiados, según las últimas cifras anuales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) (i).

Este desplazamiento puede tener consecuencias socioeconómicas devastadoras, con refugiados que suelen enfrentar impactos en la salud, pierden oportunidades de educación y no tienen acceso a empleos ni vivienda, entre otros desafíos. Por ejemplo, en un estudio (PDF, en inglés) realizado en Kenya se concluyó que tanto las comunidades de acogida como los refugiados eran los más afectados por la pobreza y registraban los peores indicadores socioeconómicos. Más de la mitad de los refugiados (58 %) estaban desempleados y un tercio probablemente se veía privado o gravemente privado del acceso a la educación, la salud y buenas condiciones de vida.

Más de 79 millones de personas han sido desplazadas por la fuerza en todo el mundo debido a los conflictos, incluidos 26 millones de refugiados.

Lo observé directamente a principios de este año cuando viajé por la región del Sahel, y visité Malí, Burkina Faso, Níger y Mauritania. En ese momento, la región estaba enfrentando una enorme crisis debido al desplazamiento forzado, que se traducía en 1 millón de personas desplazadas internamente y 165 000 refugiados. Durante mi viaje, conocí a muchas personas que compartían la siguiente preocupación: el aumento de la violencia y el deterioro de la seguridad en la región del Sahel, y el grave impacto de estos problemas en las comunidades, las sociedades y las economías.

Sin embargo, lo que a menudo falta en los titulares noticiosos sobre los refugiados es que el 82 % de ellos son acogidos por países en desarrollo, y tres tercios siguen aún desplazados después de cinco años.  Los refugiados se suelen establecer en comunidades receptoras que se encuentran entre las más pobres de sus países o en zonas remotas o fronterizas, donde los actuales residentes ya tienen dificultades para obtener empleo y servicios públicos adecuados.

Los refugiados se suelen establecer en comunidades receptoras que se encuentran entre las más pobres de sus países o en zonas remotas o fronterizas, donde los actuales residentes ya tienen dificultades para obtener empleo y servicios públicos adecuados.

La responsabilidad de estos países de acogida es grande y cada vez mayor, y esto se ha intensificado aún más durante la pandemia de COVID-19 (coronavirus). Es probable que los impactos económicos y sociales afecten tanto a los refugiados como a las comunidades de acogida de los países en desarrollo, lo que aumentará su vulnerabilidad preexistente y su dependencia de la asistencia humanitaria ya sobrecargada.

A pesar de ello, los países receptores siguen proporcionando protección, refugio, atención sanitaria, educación y apoyo a los medios de subsistencia a los refugiados y las comunidades que los reciben. Este enfoque de los países ejemplifica la visión descrita en el Pacto Mundial sobre los Refugiados (i).

¿Cómo podemos atender estas necesidades urgentes de las comunidades de acogida y las comunidades de refugiados?

A partir del próximo mes, el fondo del Banco Mundial para los países más pobres —la Asociación Internacional de Fomento (AIF)— destinará USD 2200 millones en asistencia para las comunidades de acogida y los refugiados en un periodo de tres años. Este monto se suma a inversiones por valor de USD 1500 millones realizadas en los últimos tres años para apoyar 32 operaciones del Banco Mundial en 14 países de ingreso bajo que reciben a refugiados.

Desde hace mucho tiempo, Uganda —el principal país receptor de África— ha dado la bienvenida y ha recibido a más de 1 millón de refugiados de la región, aplicando una política y prácticas de «puertas abiertas» en esta área.  El Banco Mundial, a través de un amplio programa de desplazamiento forzado, ha facilitado la prestación de servicios sociales básicos y ha generado oportunidades económicas para los refugiados y las comunidades de acogida, por ejemplo a través del Proyecto de Respuesta de Desarrollo a los Impactos del Desplazamiento (DRDIP) (i). Con el apoyo a los planes nacionales de respuesta para enfrentar la situación de los refugiados y las comunidades de acogida se ayuda al Gobierno a prestar servicios de salud, educación, abastecimiento de agua y otros relacionados con el medio ambiente.

Etiopía, el segundo país de África con más refugiados, ha acogido a alrededor de 73 000 personas de Eritrea, Somalia, Sudán del Sur y Sudán.  En 2019, aprobó una nueva proclamación sobre los refugiados (PDF, en inglés) en que se les permite vivir fuera de los campamentos, trabajar en el sector formal y acceder a los servicios nacionales de salud y educación. Para ayudar a poner en práctica las políticas del Gobierno, el Banco Mundial proporcionó más de USD 200 millones con los que se crearán oportunidades económicas para los refugiados y las comunidades de acogida. Ahora estamos preparando un programa para ayudar a los niños refugiados a ingresar y conseguir buenos resultados en las escuelas del país.

En Bangladesh, estamos apoyando al Gobierno y los organismos de Naciones Unidas en sus esfuerzos de vigilancia, detección, prevención y control de la infección, así como en actividades de comunicación y participación comunitaria relacionadas con la COVID-19, poniendo especial atención en los refugiados y las comunidades receptoras de Cox’s Bazar.

Pero esto no afecta solo a los países de ingreso bajo. Colombia, por ejemplo, ha recibido a más de 1,8 millones de migrantes y refugiados de Venezuela en los últimos años. El Gobierno colombiano ha regularizado gradualmente la situación jurídica de muchos venezolanos, permitiéndoles entrar al mercado laboral y acceder a los servicios de educación y salud.  Esto incluye el acceso garantizado a atención médica para los migrantes venezolanos que se contagiaron con la COVID-19 o que podrían estar infectados, recibiendo el mismo cuidado que cualquier ciudadano colombiano. En colaboración con el Servicio Mundial de Financiamiento en Condiciones Concesionarias (GCFF) (i), el Banco Mundial ha ayudado al Gobierno a satisfacer estas necesidades. Hemos apoyado el desarrollo y la implementación de un marco de políticas a mediano plazo para los planes de respuesta, así como nuevos programas de salud y vivienda para migrantes y comunidades de acogida, junto con asesoramiento directo y asistencia técnica.

Esfuerzos dirigidos por los países como los mencionados son centrales en las iniciativas del Grupo Banco Mundial para garantizar una mejor integración de las personas refugiadas en las comunidades de acogida y las inversiones a largo plazo tanto en los refugiados como en los países receptores. Esto es fundamental para nuestros objetivos de poner fin a la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida y sirve de complemento para la enorme labor que realizan instituciones humanitarias como el ACNUR. También está en consonancia con nuestra estrategia quinquenal sobre fragilidad, conflicto y violencia (PDF, en inglés) recientemente publicada, en que nos comprometemos a ayudar a los países a abordar tanto los factores que impulsan el conflicto como los impactos de este.

La COVID-19 hace que estas inversiones sean aún más urgentes. Actualmente, nuestra asistencia de emergencia en varios países, entre ellos Burkina Faso, la República Centroafricana, Chad, Líbano, Malí, Myanmar, Níger y Sudán del Sur, está disponible para apoyar a las poblaciones migrantes, refugiadas y desplazadas internamente en esos países, así como a las comunidades que las acogen. Más adelante, el mecanismo específico de la AIF para los refugiados y las comunidades receptoras pondrá a disposición un monto máximo de USD 1000 millones en donaciones para responder a la COVID-19; estas operaciones beneficiarán a refugiados y comunidades de acogida hasta mediados de 2021.

En este Día Mundial de los Refugiados es especialmente importante reconocer y apoyar los enormes esfuerzos de los países en desarrollo que reciben a personas refugiadas.

En este Día Mundial de los Refugiados es especialmente importante reconocer y apoyar los enormes esfuerzos de los países en desarrollo que reciben a personas refugiadas. En el Grupo Banco Mundial estamos intensificando y haciendo todo lo posible para ayudar a estos países a responder a la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19, reducir el daño económico y comenzar a planificar la recuperación a largo plazo. La protección y el bienestar de los refugiados depende ahora más que nunca de este apoyo.

 

ENLACES RELACIONADOS

El Grupo Banco Mundial y la COVID-19

Personas, Paz, Prosperidad 

Estrategia del Grupo Banco Mundial Sobre Fragilidad, Conflicto y Violencia 2020–2025


Autores

Axel van Trotsenburg

Director gerente sénior, Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial

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