Flujos mundiales de remesas en 2021: un año de recuperación y sorpresas

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KNOMAD y el Banco Mundial acaban de publicar su nuevo informe semestral Reseña sobre migración y desarrollo n.o 35 (i). Es destacable observar la recuperación de los flujos de remesas en 2021, lo que muestra una vez más su confiabilidad como medio de sustento vital para las familias de los migrantes que viven en los países de origen, especialmente en tiempos de necesidad.

Se espera que los flujos de remesas hacia los países de ingreso bajo y mediano alcancen los USD 589 000 millones en 2021, monto que representa un aumento del 7,3 % con respecto a 2020.  En la actualidad, las remesas superan en tres veces a la asistencia oficial para el desarrollo y, si se excluye China, son más de un 50 % superiores a la inversión extranjera directa.

Esta recuperación es consecuencia de la resiliencia de los flujos observada en el segundo semestre de 2020, que casi compensó las perturbaciones sufridas en el segundo trimestre. Los flujos anuales registraron solo una leve disminución del 1,7 % ante una de las recesiones mundiales más profundas.

El crecimiento de los flujos de remesas ha sido excepcionalmente sólido (21,6 %) en América Latina y el Caribe.  En la mayoría de las otras regiones, las remesas también se han recuperado fuertemente, registrándose un crecimiento del 5 % al 10 % en Europa y Asia central, Oriente Medio y Norte de África, Asia meridional, y África al sur del Sahara, pero un ritmo más lento del 1,4 % en Asia oriental y el Pacífico (excluida China).

En todas las regiones en desarrollo del mundo, los migrantes intensificaron su apoyo a las familias que viven en los países de origen, especialmente en los países afectados por la propagación de la variante delta de la COVID-19.  Su capacidad de ayuda se vio facilitada por un bien recibido repunte de la actividad económica y del empleo en los principales países de destino de los emigrantes, basado en parte en los excepcionales estímulos fiscales de emergencia y las políticas monetarias acomodaticias para enfrentar la COVID-19.

En 2021, los cinco principales receptores de remesas en dólares corrientes de Estados Unidos fueron India, China, México, Filipinas y la República Árabe de Egipto. Como porcentaje del producto interno bruto, los cinco principales receptores de remesas fueron economías más pequeñas: Tonga, el Líbano, la República Kirguisa, Tayikistán y Honduras. En 2020, Estados Unidos fue la fuente de remesas más importante, seguido de los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Suiza.

El costo de enviar dinero a través de las fronteras internacionales se mantuvo alto, llegando a alrededor del 6,4 % en promedio en el primer trimestre de 2021.  El costo de enviar remesas a África al sur del Sahara es particularmente alto (8 %). Datos específicos sobre corredores indican que los costos de las remesas tienden a ser más altos cuando las remesas se mandan mediante bancos en vez de canales digitales u operadores de transferencias de dinero que ofrecen servicios de envíos directos.

El número de migrantes internacionales parece haber disminuido por segundo año consecutivo, registrándose un nivel menor de nuevos flujos migratorios y una mayor migración de retorno en 2020 y 2021. El número de trabajadores extranjeros en la región del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que es uno de los principales destinos para los migrantes y una de las principales fuentes de remesas, continuó disminuyendo en 2021. Los intentos de los migrantes para ingresar a Estados Unidos a través de su frontera sur aumentaron en 2021. Sin embargo, se incrementó el número de migrantes en tránsito que se quedaron varados en México y en los países centroamericanos.

Se proyecta que las remesas seguirán creciendo en 2022, pero existen riesgos de que estas sean inferiores a lo previsto.  La crisis de la COVID-19 está lejos de terminar y plantea el riesgo más importante para las perspectivas de crecimiento mundial, el empleo y los flujos de remesas hacia los países de ingreso bajo y mediano. Los programas de estímulos fiscales en los principales países de destino de los migrantes no pueden continuar indefinidamente. Además, el cambio de los canales de envío de dinero en efectivo a los canales digitales de remesas, que se observó en el punto máximo de la crisis de COVID-19 en 2020, probablemente ha seguido su curso. Un mayor crecimiento requerirá acelerar el acceso de las poblaciones de migrantes a las cuentas (de transacción) bancarias (que son esenciales para usar los canales digitales). Este proceso se ve obstaculizado por las regulaciones de la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo (ALD/LFT), que siguen siendo estrictas, por ejemplo, al no facilitar el uso del sistema de verificación de la identidad del cliente de manera electrónica (o e-KYC).

Los responsables de las políticas deben continuar sus esfuerzos para que se mantenga el flujo de remesas disminuyendo el costo de las remesas, aumentando el acceso a servicios bancarios para los migrantes y los proveedores de servicios de remesas, y formulando políticas de respuesta a la COVID-19 (relacionadas con el acceso a las vacunas, la atención de salud, la vivienda y la educación) que incluyan a los migrantes. Los migrantes también pueden necesitar protección contra el trabajo excesivo o los pagos insuficientes por parte de los empleadores durante la crisis. Por último, muchas comunidades de origen de los inmigrantes se enfrentan inesperadamente al retorno de estos en gran número. Es posible que requieran ayuda para proporcionar atención médica, centros de cuarentena y otros servicios sociales a fin de mitigar esta situación de manera eficaz.
 

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Comunicado de prensa: Los flujos de remesas registran un sólido crecimiento del 7,3 % en 2021

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