La tecnología y los teléfonos móviles ayudan a que todas las personas cuenten

|

Disponible en:

Patients and a nurse in a Cambodia hospital. © Chhor Sokunthea/World Bank
Contar con un documento de identidad es parte de la vida en una sociedad moderna y la clave para tener acceso a servicios públicos, cuentas bancarias y empleos. ¿Pero cómo deberían los países en desarrollo que tienen bajos presupuestos dedicarse a construir un sistema nacional de registro de los nacimientos y las muertes y que incluya las identidades de todas las personas?
 
Un panel integrado por representantes de Ghana, (i) la República de Moldova (i) y Canadá (i) abordó esa pregunta y los problemas relacionados durante el evento Hacer que todos cuenten: Identificación única para combatir la pobreza, realizado el viernes pasado en el marco de las Reuniones Anuales 2014 del Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este fue transmitido en vivo en árabe, inglés, francés y español y moderado por la presidenta y directora de la Fundación de las Naciones Unidas, Kathy Calvin. 


El vicepresidente de Prácticas Mundiales del Grupo Banco Mundial, Keith Hansen, dijo que si bien la “identidad es un aspecto integral de la condición de ser personas” y de la dignidad humana, solo una fracción de la población de los países de ingreso bajo y mediano cuenta con un sistema de estadísticas vitales. Como resultado, la escasez de datos significa que es casi imposible medir exactamente el avance en metas, tales como la reducción de la mortalidad materna e infantil.
 
“De los algo más de 40 países que representan el 90 % de las muertes infantiles en el mundo, solo dos tienen un sistema de estadísticas vitales en funcionamiento. En el resto de los casos, las autoridades literalmente no saben quién está naciendo y quién está muriendo”, señaló Hansen.
 
Sin embargo, los avances tecnológicos y el uso cada vez más extendido de los teléfonos móviles podrían permitir que algunas naciones puedan avanzar rápidamente en este frente.
 
El costo de la implementación de tecnologías destinadas a establecer sistemas nacionales de identificación “ha disminuido notoriamente”, dijo el presidente de Identity Counsel International, el Dr. Joseph Atick. “El retorno de la inversión es ahora más atractivo que nunca para los Gobiernos, así como para las empresas en todo el mundo”.
 
Las tecnologías relacionadas con los sistemas nacionales de identificación están maduras y han sido adoptadas extensamente, agregó. Los “sistemas de identificación se han convertido en bienes asequibles y, por consiguiente, podemos decir con seguridad que ya se probaron y son reales y que, por lo tanto, los podemos utilizar en favor del bien común”.
 
Atick advirtió, sin embargo, que construir un sistema de identificación sin tomar las debidas precauciones ni tener las normativas para la protección de los datos y de la vida privada “es algo muy peligroso” debido a la posibilidad de que se pueda emplear de mala manera para discriminar a las personas o hacer un seguimiento de su privacidad. Señaló que se necesita un mecanismo para “proteger los derechos legales de aquellos que están dentro del sistema y proteger los derechos humanos de los que están fuera de este”.
 
La “estricta ley sobre la protección de datos” de la República de Moldova fue un factor decisivo para crear identificaciones digitales (i) móviles, como parte de un programa destinado a modernizar, digitalizar y mejorar los servicios públicos, contó la directora ejecutiva del Centro de Gobierno Electrónico de la República de Moldova, Stela Mocan. El Gobierno decidió aprovechar la altísima tasa de “penetración de los dispositivos móviles” en el país con el fin de ofrecer servicios electrónicos (como la firma de documentos legales) a través de los celulares. Se asoció con empresas del sector privado para establecer identificaciones digitales móviles y definir modelos de costos y de reparto de los ingresos que aseguren la sostenibilidad del servicio, dijo Mocan. El Gobierno también estableció  que fuera obligatorio que todos los servicios gubernamentales en línea estuvieran integrados con la identificación digital móvil. La iniciativa, que es parte del  Proyecto de Transformación Electrónica de la Gestión de Gobierno (i) apoyado por el Banco Mundial, no requirió “inversiones financieras importantes” del Gobierno, “solo organización, liderazgo y el compromiso para llevar a cabo este proyecto”, explicó Mocan.
 
Por su parte, Ghana desarrolló un “sistema inteligente de identidad” después de hacer la transición desde un país de ingreso bajo a un país de ingreso mediano bajo en 2011 y de evaluar que un mecanismo de este tipo podría “ayudar a impulsar el crecimiento económico”, dijo el viceministro de Comunicaciones de Ghana, Edward Ato Sarpong. 
 
El Gobierno comenzó un proceso para contar con los “sistemas correctos”, lo que incluyó establecer un servicio nacional de identificación, (i) un ambiente normativo y, recientemente, la aprobación de una ley de protección de datos. Con el apoyo del Banco Mundial, las autoridades están trabajando para armonizar siete sistemas de identificación distintos en un único sistema electrónico de identificación. Uno de los principales objetivos es poder entregar los servicios y los beneficios sociales, un esfuerzo que se ve obstaculizado por el hecho de que en la actualidad “no es posible identificar fácilmente a las personas”, dijo Sarpong.
 
Agregó que uno de los aspectos clave para un sistema nacional de identificación exitoso es la confianza. “Ese es un tema importante, especialmente en África al sur del Sahara”, dijo Sarpong. “Lo que necesitamos comprender es que no podemos vivir en este mundo global sin ser conocido... y para ser conocido se requiere un cierto tipo de identificación”.  
 
Otro tema es el costo y priorizar las necesidades de desarrollo, tales como hospitales, carreteras y telecomunicaciones, añadió. “Si bien entendemos que todos cuenten y sean conocidos, debemos hacer esto a la luz de los desafíos y de las dificultades actuales que enfrentamos”.
 
Los países en desarrollo pueden conseguir ayuda para desarrollar sistemas de registro civil y estadísticas vitales a través de un nuevo servicio  mundial de financiamiento en apoyo de la  iniciativa “Cada Madre, Cada Niño”, que tendrá su sede en el Banco Mundial. Canadá ha prometido una donación de US$200 millones para este fondo, cuyo objetivo es incentivar a los países en desarrollo a construir sistemas de registro de los nacimientos y los fallecimientos.
 
El esfuerzo está directamente relacionado con una iniciativa sobre la salud materna, neonatal e infantil, (i) liderada por Canadá, dijo el ministro de Desarrollo Internacional canadiense, Christian Paradis. “Se necesita saber cuándo nació un bebé, cuándo falleció y cuál fue la causa de muerte. Si no se tiene ningún dato, no se pueden hacer mediciones”, indicó. La recolección de estadísticas vitales es una “parte fundamental” de la estrategia de mejoramiento de la salud materna e infantil y otros resultados socioeconómicos, dijo Paradis. “Es necesario comenzar desde el principio”.
 
Hansen añadió que “hoy, más que nunca, tenemos las herramientas, incluidas las tecnologías de la información y las comunicaciones, los dispositivos móviles y técnicas de biometría de bajo costo, que están dando la oportunidad a muchos países de avanzar una generación completa de tecnología y lograr tener sistemas más inteligentes que permiten aumentar la eficiencia del gasto público”.

Autores

Donna Barne

Escritora del departamento de Comunicación Corporativa, Banco Mundial

Únase a la conversación