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Las empresas luchan por mantenerse a flote después de perder la mitad de las ventas, pero aún retienen a los trabajadores

Dos hombres trabajando en una fábrica. Turquía 2009 Dos hombres trabajando en una fábrica. Turquía 2009

Empresas y trabajadores de todas partes del mundo se han visto afectados por la crisis causada por la COVID-19. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los ingresos laborales mundiales se redujeron casi un 11 % o USD 3,5 billones en los primeros tres trimestres de 2020. Como resultado de la pérdida de ingresos, nuestros colegas del Banco Mundial calculan que unos 150 millones de personas (PDF) podrían caer en la pobreza extrema para 2021. Sin una asistencia oportuna y una rápida adopción de políticas, las empresas que de otro modo serían saludables cerrarán de manera permanente y las personas sufrirán por un periodo más prolongado.

La formulación de políticas basada en datos será clave para guiar la recuperación. Con el fin de ayudar a recopilar la información que se necesita obtener oportunamente, el Banco Mundial se asoció con oficinas nacionales de estadística y otros organismos para implementar una nueva serie de encuestas de pulso empresarial relativas a la COVID-19 (PDF, en inglés) así como seguimientos específicos relacionados con dicha pandemia para sus sondeos empresariales tradicionales (i). Se dirigen principalmente a microempresas y pymes de los países en desarrollo para determinar los impactos de la COVID-19 en el desempeño de las empresas , entender las estrategias de ajuste de las empresas y las respuestas en materia de políticas. Las encuestas son ágiles, se implementan rápidamente por teléfono o en línea y duran alrededor de 15 minutos. La ronda inicial de recopilación de datos se llevó a cabo entre mayo y agosto de 2020 en 51 países e incluyó a más de 100 000 empresas de diferentes tamaños y niveles de ingresos en todas las regiones y países. Planeamos realizar encuestas de seguimiento trimestrales, a partir de octubre.

Las respuestas mostraron (PDF, en inglés) que hasta ahora las empresas retienen a los trabajadores, sobrellevan la recesión, pero sus finanzas se deterioran a medida que las ventas se reducen a la mitad debido a la crisis. 

La COVID-19 provocó una caída generalizada y persistente de las ventas, especialmente entre las empresas más pequeñas.

  • Aproximadamente el 84 % de las empresas en los países en desarrollo sufrió una caída de sus ventas en comparación con el mismo periodo de 2019. La disminución promedio fue del 49 % y ha sido sorprendentemente persistente. Cuatro meses después del punto máximo de la crisis, las ventas siguen siendo más de un 40 % más bajas (gráfico 1).
  • Las microempresas y las pequeñas empresas (menos de 20 trabajadores) se han visto afectadas de manera desproporcionada, experimentando una disminución del 50 % o más en las ventas, mientras que las grandes empresas (más de 100 trabajadores) registraron una caída de menos del 40 %.
  • Las actividades relacionadas con el turismo, como el alojamiento y la preparación de alimentos, se encuentran entre las más afectadas, y es más probable que permanezcan interrumpidas, incluso seis semanas después del punto máximo del brote.
  • Grandes agrupaciones por sector o tamaño ocultan la amplia variación en el impacto de la crisis, planteando desafíos para la focalización del apoyo normativo. Por ejemplo, en Senegal, seis empresas minoristas de 10 empleados, todas encuestadas en la misma semana, informaron reducciones en las ventas que oscilaban entre el 10 % y el 100 %.

Gráfico 1. Las empresas han experimentado una caída importante y persistente en las ventas

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Las empresas han experimentado una caída importante y persistente en las ventas
Nota: Las columnas indican el cambio en las ventas, según el número de semanas posteriores al punto máximo de la disminución de la movilidad, el tamaño, el sector y los efectos fijos en el país. Las barras de error indican intervalos de confianza del 95 %

Las empresas han retenido a los trabajadores.

  • Menos del 20 % de las empresas despidieron a sus trabajadores. La mayoría de las empresas (64 %) ajustó la nómina reduciendo las horas, los salarios u otorgando licencias pagas o no pagas a los trabajadores (gráfico 2).
  • Las empresas que experimentaron mayores caídas en las ventas tuvieron más probabilidades de despedir a sus trabajadores, aunque no lo hicieron drásticamente. Una empresa de 100 empleados y que registró una reducción promedio en las ventas de alrededor del 53 % se redujo en promedio en solo cuatro empleados. Las empresas de propiedad de mujeres y aquellas con más trabajadoras fueron más propensas a desprenderse de sus empleados cuando enfrentaban una crisis de la misma magnitud. Desde una perspectiva regional, más empresas en África al sur del Sahara despidieron a sus trabajadores que en otras regiones.
  • Una cuarta parte de las empresas redujo los salarios y las probabilidades de disminuir los salarios fueron casi 10 puntos porcentuales superiores en las grandes empresas que en las microempresas (28 % de las grandes empresas frente al 19 % de las microempresas).
  • Los sectores más afectados, como las actividades relacionadas con el turismo, hicieron los mayores ajustes. Las empresas del sector de alojamiento presentaron la mayor probabilidad de despedir a sus trabajadores (19 %), otorgar licencias (51 %) y recortar salarios (33 %).

Gráfico 2. Hasta la fecha, las empresas han optado más por reducir las horas o los salarios que por despedir a sus trabajadores

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Gráfico 2. Hasta la fecha, las empresas han optado más por reducir las horas o los salarios que por despedir a sus trabajadores
Nota: Las columnas indican el porcentaje de empresas que informaron haber hecho los ajustes en los 30 días previos a la encuesta.

Las finanzas se están deteriorando, especialmente de las empresas más pequeñas y de aquellas más afectadas por la crisis.

  • La caída de los ingresos causó dificultades financieras a la mayoría de las empresas (gráfico 3). Más de la mitad de las microempresas y pequeñas empresas están en mora o esperan atrasarse en sus obligaciones financieras en los próximos seis meses.
  • La probabilidad de que las empresas en los países de ingreso bajo y mediano incurran en mora es casi un 50 % mayor que en los países de ingreso alto, poniendo de relieve la importancia de proporcionar apoyo a dichos países. Por ejemplo, una empresa en Bangladesh o Sudáfrica tiene tres veces más probabilidades de retrasarse en sus pagos que una empresa en Grecia o Polonia.
  • Las diferencias entre empresas dentro de un mismo país eclipsan las divergencias entre países. Por ejemplo, el 10 % de las empresas más pequeñas de Côte d’Ivoire tiene suficiente efectivo disponible para tan solo 14 días, mientras que el 10 % de las empresas más grandes puede cubrir los costos durante un periodo de hasta 112 días. En Kenya, Senegal y Tanzanía, el 10 % de las empresas más pequeñas informa no tener efectivo disponible, mientras que el 10 % de las empresas más grandes puede cubrir aproximadamente los costos por un año. Estos datos resaltan la enorme desigualdad entre las empresas en el acceso a financiamiento y su probabilidad de sobrevivir a la crisis.
  • Como se esperaba, los sectores más afectados tienden a tener mayores problemas financieros. Aproximadamente el 62 % y el 56 % de las empresas de alojamiento y preparación de alimentos, respectivamente, están en mora o prevén retrasarse en sus pagos en los próximos seis meses, en comparación con el 35 % y el 43 % de las empresas de servicios financieros y de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), respectivamente.

Gráfico 3. Las caídas de las ventas se relacionan estrechamente con la cantidad mayor de empresas en mora

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Gráfico 3. Las caídas de las ventas se relacionan estrechamente con la cantidad mayor de empresas en mora
Nota: Cada punto indica la probabilidad de incurrir en mora por un cambio determinado en las ventas, según el número de semanas posteriores al punto máximo de la disminución de la movilidad, el tamaño, el sector y los efectos fijos en el país.

A pesar de los desafíos sin precedentes, existen oportunidades para crear un sistema económico más inclusivo y resiliente. La mayoría de los países implementaron programas de apoyo sólidos y algunos están emprendiendo reformas difíciles. El monitoreo de la respuesta de las empresas a la crisis y de la eficacia de los programas de apoyo gubernamentales y los cambios normativos ayudará a diseñar mejores políticas. A fin de lograrlo, se necesita en primer lugar disponer de una mayor cantidad de datos y datos de mejor calidad para adoptar políticas bien fundamentadas.

Este es el primer blog de una serie de tres partes, en que se difunde información obtenida de las encuestas. En la segunda parte se analizarán la incertidumbre y las estrategias de ajuste de las empresas, y en la tercera parte se explorarán las respuestas en materia de políticas de los Gobiernos y la capacidad de las empresas para acceder al apoyo normativo


Autores

Caroline Freund

Directora mundial de Comercio, Inversión y Competitividad del Banco Mundial

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