Nosotros, los niños, también podemos ayudar a otros niños

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Hola, mi nombre es Mateo. Tengo 9 años. Cada noche mi mamá me lee un cuento. Muchas veces me relata una historia sobre algunos niños que tienen suerte y que nacieron ricos, y otros no. Ella siempre me recuerda que yo estoy entre los afortunados. Mi mamá colabora con un programa llamado Keluarga Harapan, que les enseña a las madres menos favorecidas a educar a sus niños. Estas trabajan muy duro, porque quieren que sus hijos tengan un futuro mejor que ellas.

Yo recuerdo sus historias cuando estoy en la escuela, especialmente cuando estoy trabajando en mi negocio. ¡Sí, mis amigos y yo tenemos un negocio! Se llama Blue Dragon Mall (Centro comercial “Dragón azul”), y está ubicado en nuestro colegio, la Escuela Internacional de Yakarta. Nosotros, los estudiantes, compramos allí y los padres y los profesores también lo hacen.

Nuestro negocio consiste en arrendar computadores para que otros estudiantes jueguen Minecraft. Cada niño paga 10 000 rupias (US$1) por 10 minutos de tiempo de juego. ¡Resulta que muchos niños quieren jugar Minecraft! Traemos los computadores portátiles desde la casa; se los pedimos prestados a nuestros padres.

¡Nuestro negocio está funcionando realmente bien, ganamos mucho dinero! En total, más de 1 millón de rupias (US$100). Cada tienda de Blue Dragon Mall da donaciones a organismos de beneficencia, como Kampung Kids. Fue entonces cuando recordé lo que me dijo mi mamá: que los niños también pueden ayudar a otros niños. Así que hablé con mis amigos y les propuse que utilizáramos nuestro dinero para ayudar a otros niños, a los niños que son pobres.

Cuando le pregunté a mi mamá cómo podríamos ayudar, ella dijo que podíamos usar el dinero para imprimir un pequeño libro, que muestra a las familias pobres cómo educar mejor a sus niños. A través de su oficina, mi mamá ya había impreso muchas copias para distribuirlas. Pero siempre se necesitan más. Nuestro dinero podía servir para imprimir ejemplares adicionales, de manera de asistir a más familias.

Yo estaba tan feliz cuando los niños de mi grupo estuvieron de acuerdo con mi idea. Me dieron todo su dinero para imprimir los libros. Acá está la foto del sobre:
 


 
¡Mi mamá entonces me llevó a una imprenta, a una de verdad! Con el dinero pudimos imprimir 145 colecciones adicionales de libros. Una enseña cómo administrar el dinero de la familia, y otra muestra cómo educar a los niños. Abajo está la factura que yo le pagué directamente a la imprenta.
 

 
Luego, ayudamos a empaquetar los libros, de modo que podamos entregarlos en persona.


 
Estoy tan feliz de que los niños del Blue Dragon Mall puedan apoyar a otros niños. ¡Sí, nosotros, los niños, también podemos ayudar a otros niños!

Autores

Mateo Fernandez

Student at Jakarta International School

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