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Nuevos datos sobre alfabetización ponen en evidencia la crisis del aprendizaje

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Desde 2018, el Banco Mundial ha advertido de manera anticipada (i) y frecuente (i) sobre una crisis silenciosa del aprendizaje que está afectando a una generación de niños. Esta crisis se ha profundizado con la pandemia de COVID-19, que provocó el cierre de escuelas a las que asistían 1500 millones de estudiantes en todo el mundo. Desde entonces, los investigadores han realizado estudios empíricos minuciosos (i) para describir de manera general las pérdidas en materia de aprendizaje y matriculación (i). Los datos que revelan la magnitud de la crisis son de importancia crítica para catalizar inversiones y reformas audaces en los sistemas educativos.

Nuevos datos ponen de relieve los bajos resultados de lectura

Hoy se publica el Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora (PIRLS) 2021 (i), la primera evaluación comparable a nivel internacional de los resultados de lectura desde el inicio de la pandemia. Los nuevos datos del PIRLS nos permiten analizar los resultados de lectura de los alumnos de cuarto grado en 57 países y territorios, incluidos 45 países para los que se dispone de datos tanto antes de la pandemia (2016) como hasta bien entrada la pandemia (2021).

Estos datos, generados por un programa de evaluación internacional riguroso y establecido hace tiempo sobre la comprensión lectora en la escuela primaria, proporcionan una base sólida para analizar las tendencias temporales y los factores de apoyo vinculados con los resultados de lectura durante dos décadas.

Esperamos que estos datos reciban la atención que merecen, y esperamos ver cuatro titulares destacados sobre el estudio.

1. No se pueden ocultar las pérdidas de aprendizaje.

Entre 2016 y 2021, los puntajes medio de los logros disminuyeron en 31 de los 45 países y territorios (o el 69 %) para los que se dispone de datos. Los puntajes medios de los logros bajaron en los países con contextos muy diferentes, incluidos los países de ingreso alto. En cuatro países, los puntajes medio en el PIRLS descendieron más de 30 puntos: Letonia (-30), Azerbaiyán (-32), Kazajstán (-32) y Sudáfrica (-32). En términos simples, un estudiante promedio en estos países puede haber quedado rezagado más de un año en el progreso de la lectura , si suponemos que los niños obtienen alrededor de 30 puntos en un año escolar (i). Más allá de esto, los datos del PIRLS no dan cuenta de la deserción escolar, que también aumentó durante el período de cierre de las escuelas en muchos países.

2. Una mayor proporción de estudiantes tienen una limitada habilidad lectora.

El PIRLS proporciona información sobre el porcentaje de estudiantes que logran al menos un nivel mínimo de competencia lectora (un puntaje de 400), donde los niños que están por debajo de este nivel de competencia son aquellos que no pueden encontrar y extraer información explícita de textos o hacer inferencias directas a partir de textos escritos. Los países utilizan la proporción de niños por debajo del nivel mínimo de competencia (que la Asociación Internacional de Evaluación del Rendimiento Escolar [AIE (i)] denomina “parámetro de referencia internacional bajo”) para notificar los resultados sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4.1.1.

De los 45 países y territorios para los que se dispone de datos del PIRLS entre 2016 y 2021, en 28 países (o el 62 %) una mayor cantidad de niños tenía un nivel de competencia lectora inferior al mínimo en 2021 en comparación con 2016.  Las mayores diferencias se observan nuevamente en Azerbaiyán, Letonia, Kazajstán y Sudáfrica. En estos países se registra un aumento (es decir, un deterioro) en la proporción de niños que no alcanzan los niveles mínimos de competencia: 14 puntos porcentuales (del 19 % al 33 %), 5 puntos porcentuales (del 1 % al 6 %), 7 puntos porcentuales (del 2 % al 9 %) y 3 puntos porcentuales (del 78 % al 81 %).

El porcentaje de niños por debajo del nivel mínimo de competencia se ve afectado por la reducción de los puntajes promedio y los cambios en la desigualdad; en algunos países, es probable que la pandemia haya tenido un impacto, en particular, en aquellos que presentaban problemas de comprensión de lectura.

3. Algunos países muestran mejoras.

En algunos países se produjeron avances en el aprendizaje entre 2016 y 2021, específicamente en la región de Oriente Medio y Norte de África.  Por ejemplo, observamos mejoras en el logro promedio de más de 30 puntos en el PIRLS en los Emiratos Árabes Unidos (+33), Qatar (+38) y Egipto (+46). En estos países también se registró una caída en la proporción de estudiantes con dificultades para leer, aunque los porcentajes siguen siendo altos: en Egipto, la proporción de niños por debajo del nivel mínimo de competencia disminuyó del 69 % al 55 %, y en Qatar, del 34 % al 20 %. También se produjeron reducciones menores en la proporción de niños por debajo del nivel mínimo de competencia en Arabia Saudita (del 37 % al 29 %) y en los Emiratos Árabes Unidos (del 32 % al 25 %).

Si bien estas tendencias positivas son importantes y constituyen un buen comienzo, los países de Oriente Medio y Norte de África aún necesitan hacer más para ponerse al día: uno de cada tres estudiantes de la región (una proporción impactante) en general no alcanza el nivel mínimo de competencia lectora a los 10 años; una cifra que es baja debido a los niveles de ingreso de los países del Golfo en particular. La región también presenta una de las mayores brechas de género en el aprendizaje (a favor de las niñas).

4. Los nuevos datos son un poderoso recordatorio de que el mundo atraviesa una crisis del aprendizaje, que se agravó debido a la pandemia.

Alrededor de la época del anterior PIRLS en 2016, los países se comprometieron en el marco del ODS 4 (en la Declaración de Incheon) a garantizar que todos los niños reciban una educación primaria de calidad para 2030. Un parámetro bajo para medir la “educación de calidad” es que todos los niños comprendan lo que leen. Para alcanzar el ODS 4, aún necesitamos acelerar drásticamente la calidad de la educación y los niveles de aprendizaje; por eso, un resultado en el que la mayoría de los países muestra un estancamiento o aumentos de la pobreza de aprendizajes revela una situación sumamente preocupante.

Lamentablemente, los datos del PIRLS indican que muchos países están más lejos de este objetivo de lo que estaban antes. Reconocemos que los docentes, las escuelas y las comunidades han realizado muchos esfuerzos para subsanar las pérdidas. Los datos señalan que todavía se necesitan con urgencia inversiones y reformas audaces y transformadoras para enfrentar las recientes pérdidas de aprendizaje, así como la crisis del aprendizaje anterior a la pandemia.  Durante este período de recuperación del aprendizaje, las reformas podrían alinearse con el marco RAPID (i), una serie de políticas compiladas por el Banco Mundial y sus asociados a partir de la evidencia disponible: realizar evaluaciones del aprendizaje; acercarse a todos los niños y mantenerlos en la escuela; priorizar la enseñanza de los conocimientos básicos; incrementar la eficiencia de la instrucción, y desarrollar el bienestar general de los niños. Muchas de estas políticas ayudarían a los países a recuperarse de la pandemia, así como de los bajos niveles de aprendizaje en general.

Aún se necesita un análisis más profundo

Hay muchos factores que deben entenderse mejor, como los cambios a largo plazo que van más allá del cierre de escuelas y los impactos de la pandemia por sí solos. Es probable que los datos presentados anteriormente subestimen las pérdidas causadas por la pandemia, dado que podría haber habido mejoras en el aprendizaje entre 2016 y 2020, y esperamos que se lleven a cabo análisis más profundos que consideren otros factores. Algunos países tuvieron que posponer las actividades sobre el terreno hasta el inicio del quinto grado debido a las circunstancias extraordinarias durante las cuales se han recopilado los datos.

Estos datos nos mantendrán ocupados por un tiempo. Por ejemplo, ahora tenemos más información sobre el amplio desempeño insatisfactorio de los niños en lectura en comparación con las niñas, la cantidad de clases de lectura en una semana escolar promedio, las perspectivas de los maestros, el comportamiento lector de los niños y los padres, y el placer de leer fuera de la escuela. Esta abundante cantidad de datos puede ayudarnos a mejorar los sistemas educativos en muchos lugares del planeta. Datos de alta calidad como estos son un bien público mundial, y solo podemos esperar que los investigadores y responsables de la formulación de políticas de todo el mundo los utilicen tanto como sea posible.


Autores

Jaime Saavedra

Director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Banco Mundial

Sheena Fazili

Junior Professional Associate

Yi Ning Wong

Profesional asociada júnior, Práctica Global de Educación, Banco Mundial

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