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Refugiados sirios: la salud mental en crisis

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La guerra civil siria está ingresando a su sexto año sin una solución a la vista: incluso la tregua de febrero se puede derrumbar a medida que se intensifica la batalla por Aleppo. La cantidad de refugiados y víctimas aumentará, mientras los civiles huyen de la violencia. Debido a los bombardeos aéreos, los carro bombas, la guerra química, (i) la brutalidad sin parangón del grupo Estado Islámico (i) y el constante trauma de los combates urbanos, la guerra de Siria ha causado medio millón de muertos, (i) más de 4 millones de refugiados (i) y alrededor de 7 millones de desplazados dentro del país. (i)

No resulta sorprendente que una gran cantidad de sirios esté afectada por traumas mentales, sin importar que se trate de personas desplazadas por la fuerza o no. Un estudio de 2015 de la Cámara Federal de Psicoterapeutas de Alemania calculó (i) que la mitad de los refugiados sirios en ese país presentaba problemas de salud mental; el 70 % de ellos por ser testigos de actos violentos y el 50 % por tratarse de víctimas de la violencia. Las autoridades turcas informan que el 55 % de los refugiados sirios en Turquía necesitan servicios sicológicos y casi (i) la mitad de las familias sirias piensa que ellas o sus familias requieren apoyo de esta naturaleza. Sin embargo, se estima que (i) solo se brinda el 5 % de la terapia sicológica que necesitan los refugiados en Jordania, Líbano y Turquía.

La organización International Medical Corps (IMC) realizó recientemente un estudio (i) en centros de salud a los cuales respalda donde reciben atención refugiados sirios y desplazados internos en Jordania, Líbano, Siria y Turquía. Los resultados enfatizaron la existencia de un acceso muy limitado a los servicios médicos mentales, observando al mismo tiempo que el 54 % de los desplazados sufría trastornos emocionales severos y el 26,6 % de los niños presentaba problema intelectuales y de desarrollo. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) hace notar (PDF, en inglés) que “los problemas clínicos más frecuentes y más importantes entre los sirios son trastornos emocionales, como depresión, duelo prolongado, estrés postraumático y diversas formas de ansiedad”. La carencia del tratamiento apropiado y los continuos altos niveles de estrés empeoran su situación. Y la mayoría de los afectados sigue sin tener acceso a la asistencia médica que necesitan.

Los niños y las mujeres enfrentan vulnerabilidades específicas. En Siria, como en los países anfitriones, las mujeres y las niñas a menudo sufren o se sienten amenazadas (i) de sufrir violencia de género, lo que incluye violencia doméstica, violencia sexual, aumento de los matrimonios precoces, (i) hostigamiento y aislamiento, explotación y relaciones sexuales como estrategia de supervivencia. Un cuarto de los hogares de refugiados sirios está encabezado por mujeres y ACNUR observa que: (i) “para estas mujeres la vida en el exilio las ha llevado a convertirse en la principal cuidadora y proveedora de la familia, forzándolas a valerse por sí mismas, lejos de sus comunidades y de las fuentes tradicionales de apoyo. Para la mayoría, la carga es abrumadora, y muchas dependen completamente de la ayuda externa”.

Los niños, que constituyen casi la mitad del total de los refugiados (i) y de la población de desplazados internos, no solo son víctimas por derecho propio, sino que además muchos adultos informan que el bienestar y el potencial futuros de sus hijos (i) son su principal fuente de estrés. Muchos adultos se preocupan constantemente de sus niños y del impacto de los horrores que han experimentado. Los niños también padecen estrés a raíz de la preocupación permanente por sus padres y hermanos. Cerca del 50 % de los niños sufre de estrés postraumático, siendo este el problema más común entre la población infantil. (i) También son afectados por la depresión y muchos otros problemas sicológicos. El entorno en el cual muchos viven —campamentos de refugiados o en áreas urbanas y rurales más pobres— refuerza esta tensión. Los problemas de salud mental tienen consecuencias graves a largo plazo, ya que los niños afectados necesitan más recursos en la escuela y, posteriormente, en el proceso de transición al mundo laboral. También es más probable que dejen sus trabajos y permanezcan desempleados.

Además, Siria enfrenta el trauma mental de decenas de miles de combatientes (en todos los bandos) y decenas de miles de presos políticos (i) detenidos por el Gobierno y los grupos opositores, incluido el Estado Islámico (EI). Se estima (i) que 65 000 personas desaparecieron en Siria entre marzo de 2011 y agosto de 2015, muchas las cuales fueron asesinadas o retenidas en condiciones espantosas en prisiones de seguridad establecidas por el Gobierno en Damasco. Prácticas similares abundan en el país en zonas dominadas por el EI (i) y otros grupos.

El problema de la salud mental en Siria es de grandes proporciones; (i) el país solo cuenta con un hospital mental, que funciona parcialmente, puesto que la mitad de sus doctores y profesionales médicos han abandonado el país. En Jordania, Líbano y Turquía, la atención médica en general sigue siendo complicada para los refugiados, y el acceso a los recursos de salud mental es aún más difícil. El 23 de marzo de 2016, Amnistía Internacional publicó un informe (i) sobre la precaria situación de los refugiados sirios para acceder a la atención de salud. Jordania, con una cantidad de refugiados que se aproxima al 20 % de su población nativa, tuvo que imponer en noviembre de 2014 nuevas tarifas para los refugiados. Estas tarifas dan acceso a medicinas subvencionadas, pero significan una pesada carga para los refugiados, el 90 % de los cuales está por debajo de la línea nacional de pobreza. (PDF, en inglés) Una estadística similar se obtiene en Líbano, cuyo sistema esencialmente privado de atención de salud (i) con altas tarifas representa problemas adicionales.

En Turquía, los refugiados reciben atención básica de salud gratuita después de registrarse con el Gobierno, pero el idioma surge como una barrera importante, más aún en el caso de los servicios de salud mental. Los doctores sirios y otro personal médico pueden ahora trabajar en instalaciones de atención de salud para servir a los refugiados, (i) no obstante la escasez de especialistas de salud mental sigue siendo un reto. Otro problema es el estigma relacionado con la salud mental, que plantea un obstáculo extra para las personas que buscan ayuda.

La organización IMC recomienda (i) la adopción de medidas inmediatas, como incorporar la atención de salud mental en los servicios sanitarios generales (para que disminuya el estigma de buscar ayuda en materia de salud mental); mejorar la capacitación en atención de salud mental para quienes proporcionan atención de salud general; solucionar el problema de la barrera lingüística en Turquía mediante más traductores, en los lugares donde no haya personal sirio; aumentar la capacitación del personal especializado en salud mental; considerar una prioridad las necesidades de desarrollo de los niños, y entregar a los países anfitriones los recursos que necesitan. Cuanto antes los países que reciben a los refugiados y la comunidad internacional se movilicen en torno a este problema, que podría perdurar por varias generaciones, los refugiados estarán en una mejor situación en el corto plazo, y más preparados cuando regresen a Siria para reconstruir su país.

Este blog fue publicado originalmente en Future Development. (i)


Autores

Omer Karasapan

Regional Knowledge & Learning Coordinator

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