Recuperando el aprendizaje perdido: de respuesta de emergencia a esfuerzos para reconstruir una educación mejor para el futuro

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Una niña africana usa una mascarilla hecha en casa como protección y da su aprobación levantando el pulgar derecho, con la escuela en segundo plano (crédito de la fotografía: Yaw Niel)
Una niña africana usa una mascarilla hecha en casa como protección y da su aprobación levantando el pulgar derecho, con la escuela en segundo plano (crédito de la fotografía: Yaw Niel)

La crisis del COVID-19 y la consecuente crisis económica estremecieron a los sistemas educativos hasta el fondo, y forzaron respuestas nacionales e internacionales urgentes para asegurar la continuidad del aprendizaje. En su punto álgido, más de 1.6 billones de estudiantes alrededor del mundo vieron su aprendizaje interrumpido, exacerbando la crisis de aprendizaje global preexistente y creando una crisis dentro de la crisis. Con más de un año completo de escolaridad perdido en muchas partes del mundo, la pobreza de aprendizajes—la proporción de niños de 10 años de edad que no pueden leer un texto básico— pudiera aumentar a 70 por ciento. A medida que las escuelas han ido abriendo nuevamente, algunos países todavía utilizan estrategias de aprendizaje híbrido o combinado (blended), y el reto de recuperar el aprendizaje perdido debe ser la prioridad primordial. Hoy es más importante que nunca asegurar que los sistemas educativos implementen programas nacionales y reformas coherentes para la recuperación del aprendizaje para salir de la pandemia con resiliencia, más equidad y efectividad para que podamos acelerar el aprendizaje. 

Continuidad y Aceleración del Aprendizaje

Con el apoyo financiero del Global Partnership for Education (GPE) y en asociación con UNESCO y UNICEF, la Práctica Global de Educación del Banco Mundial desarrolló el programa para el Aprendizaje Continuo y Acelerado.  Concebido al iniciar la pandemia, su propósito ha sido desarrollar e implementar bienes públicos globales que podrían ser desplegados a escala para ayudar a que los sistemas educativos continúen impartiendo la enseñanza, en especial a grupos desfavorecidos, y para acelerar la recuperación del aprendizaje tras la reapertura de las escuelas. Como parte de este programa, el equipo de educación del Banco se ha enfocado en abordar cinco retos:

  1. Cómo impartir el aprendizaje remoto de manera efectiva: Nuestro equipo EdTech desarrolló, en colaboración con UNICEF, un Toolkit o conjunto de herramientas para apoyar a responsables de política e investigadores en la planeación y diseño de mediano a largo plazo de estrategias multifacéticas de aprendizaje remoto/híbrido en entornos de bajos recursos.
  2. Cómo asegurar que los estudiantes están realmente aprendiendo de manera remota: El equipo de la Plataforma para la Evaluación del Aprendizaje (Learning Assessment Platform [LeAP, por sus siglas en inglés]) ha desarrollado e implementado propuestas relacionadas a Soluciones para la Evaluación del Aprendizaje Remoto en tiempo real usando teléfonos (móbiles) básicos.
  3. Cómo alcanzar aquellos sin tecnología o con tecnología limitada (generalmente niños vulnerables y desfavorecidos): El programa Leyendo en Casa (Read@Home) se propone distribuir materiales de lectura, de aprendizaje y de juego a hogares de difícil accesso, de manera rápida y eficiente, y exhorta a padres y cuidadores a apoyar el aprendizaje en la casa.
  4. Cómo acelerar el aprendizaje y abordar la pobreza de aprendizajes: El trabajo sobre Pedagogía Estructurada aspira a producir una serie de productos y herramientas globales que ayuden a los países a revisar y mejorar el alcance y secuencia de la enseñanza de lectura en primer grado. Estas herramientas explican, en lenguaje no técnico, la ciencia de la lectura, y proveen ejemplos de planes de clase de alta calidad.
  5. Cómo apoyar a los profesores con tecnología de manera efectiva: En la mayoría de los países los maestros fueron tomados por sorpresa, sin o con muy poco entrenamiento previo para usar la tecnología necesaria para apoyar el aprendizaje remoto o implementar estrategias de enseñanza efectivas. Los sistemas no estaban preparados en su gran mayoría para proveer el apoyo necesario a través de programas existentes para el desarrollo profesional docente. A través del análisis de la evidencia y de experiencias prácticas alrededor del mundo, Tecnología para la Enseñanza (Technology for Teaching o T4T, por sus siglas en inglés) provee a los responsables de política con una guía y evidencia sobre cómo utilizar soluciones de baja o alta tecnología eficazmente para involucrar, motivar, y apoyar a los profesores a través del uso de la tecnología.

A su vez, UNESCO ha desarrollado tres plataformas regionales principales para el aprendizaje a distancia y combinado, así como una plataforma de enseñanza para niños con necesidades especiales: Imaginecole (que apoya a diez países africanos de habla francesa), Imagine Learning Africa (enfocada en la formación docente para cinco países africanos de habla inglesa), y WakaMoana (que apoya a profesores con contenido y capacitación en la región Asia-Pacífico) mientras que la iniciativa de Financiamiento Acelerado para Fortalecer la Respuesta del Global Partnership for Education con respecto a COVID-19 en Asia también se asegura de que niños con discapacidades continúen aprendiendo durante y después de crisis notables como la pandemia del COVID-19.

UNESCO también ha estado monitoreando la evidencia de las respuestas educativas a COVID-19 así como lecciones aprendidas para prepararnos mejor para emergencias similares en el futuro. Finalmente, así como el Banco, UNICEF ha liderado trabajo en continuidad del aprendizaje a escala que alcanza a los más marginalizados, en particular para apoyar la lectoescritura y aritmética a través de herramientas y recursos globales.

¿Qué hemos aprendido hasta ahora del Programa para el Aprendizaje Continuo y Acelerado?

Este programa se alínea con el enfoque estratégico de política educativa del Banco Mundial, y contribuye con iniciativas a nivel país y global enfocadas en recuperar el aprendizaje perdido y reconstruir mejores sistemas educativos  alrededor del mundo. Hemos extaído cinco lecciones principales de nuestro trabajo en los últimos dieciocho meses:

  1. La necesidad de herramientas que ayuden a garantizar la continuidad del aprendizaje y la provisión resiliente de educación son oportunas y urgentes como lo ha demostrado la participación activa de 18 países piloto y la demanda pronunciada de asistencia técnica just in time.
  2. Los países quieren guías prácticas y factibles, así como soluciones ajustadas en función del contexto: Más allá de la asistencia técnica, los países quieren saber qué funciona y cómo aplicarlo a sus contextos locales.
  3. El desarrollo de capacidades para el largo plazo es necesario: Hay una necesidad de aunar esfuerzos concertados y sistemáticos para el aumento de las capacidades a todos los niveles—a nivel de la escuela para los profesores y directores, y para los responsables de política a nivel subnacional y nacional. 
  4. La integración con programas gubernamentales existentes es crucial para la sostenibilidad y para ampliar el trabajo a escala mientras las herramientas desarrolladas se ponen a prueba e implementan.
  5. Las alianzas globales pueden ser muy poderosas para ejecutar a escala: La pandemia ha forjado una colaboración y alineamiento más cercanos entre actores globales tales como el Banco Mundial, UNICEF, UNESCO y el GPE. El programa para el Aprendizaje Continuo y Acelerado es un ejemplo de cómo se puede actuar de manera concertada para enfrentar problemas complejos.
Mapa de los 18 países donde el Banco Mundial se encontraba implementando el programa en Noviembre del 2021
Fuente: Programa del Banco Mundial para el Aprendizaje Continuo y Acelerado

¿Qué sigue? Mirando hacia adelante

La pandemia nos ha demostrado que los sistemas educativos pueden moverse rápidamente para adaptarse y cambiar, aunque la preparación para hacerlos más resilientes se necesita más que nunca. En un mundo que se enfrenta al cambio climático, podemos esperar interrupciones en el aprendizaje debido a desastres naturales y futuras pandemias. El mundo ha aprendido mucho acerca de cómo se ve un sistema educativo que es resiliente y que responde a estos y otros choques. También hemos aprendido que para ganar resiliencia necesitamos enfrentar los retos de inequidad, y entender cómo ayudar mejor a los padres quienes son una fuente crítica de apoyo para el aprendizaje de los niños. 

Ahora más que nunca es necesario construir sistemas educativos resilientes, equitativos, y efectivos donde los estudiantes pueden aprender en cualquier momento y en cualquier lugar, donde los profesores tienen las habilidades y apoyo necesarios, y donde los padres están comprometidos y apoyados en el proceso de aprendizaje. Esto requerirá alianzas nacionales y globales sólidas entre los interlocutores en materia de desarrollo, los países, las organizaciones no gubernamentales, y el sector privado. 

El programa para el Aprendizaje Continuo y Acelerado ha sido altamente instrumental al apoyo del Banco para responder a la crisis de aprendizaje amplificada debido a COVID-19.  El programa ha servido como un medio para aprender, iterar y refinar estrategias para ayudarnos a estar preparados para la próxima crisis. El programa también ha beneficiado y fortalecido nuestra alianza técnica con UNESCO y UNICEF. 

Durante los próximos meses continuaremos poniendo a prueba e implementando las herramientas desarrolladas recientemente, en colaboración con UNESCO, UNICEF y GPE, asegurando que estén alineadas con las prioridades de los gobiernos y los contextos de país, con el potencial de replicar las más efectivas en otros países. Este trabajo es crítico durante y más allá de la pandemia, y ciertamente ofrecerá más lecciones valiosas en el futuro cercano. 

Para aprender más sobre el programa para el Aprendizaje Continuo y Acelerado, visita nuestra página web, la cual cuenta con una variedad de recursos en relación a las cinco líneas de trabajo. El trabajo citado en este blog se ha beneficiado del apoyo financiero del Global Partnership for Education (GPE). 

Un agradecimiento especial a Omar Arias y a nuestras contrapartes en UNESCO y UNICEF por sus aportes.

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